Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
í EL LITERATO adquirir la gloria. Y entiéndase que si hablo de uno es porque adopto el indiscutible derecho de usar la figura tropológlca de cuyo nombre no quiero acordarme, consistente en substituir el plural por el singular amén de un procedimiento que los buenos observadores hemos convenido seguir, por el cual sintetizamos en un individuo de la especie las cualidades que habernos menester entre otras mil que los restantes ofrecieron á nuestra sagaz mirada. Vamos á lo físico. Verán ustedes, señoras y caballeros, cuan espigado y completo es. Tieíie la estatura de cualquier buen mozo, pero de chichas no hablemos una palabra; armatoste complicado de alambres semeja, sobre que se yergue, como parte más noble y empingorotada, un melón do el Hacedor sumo fué servido de pegar un soberano pellizco al modelarlo, con tal minucioso entrete. nimiento, que el apéndice resultante sobrepuja desde todos puntos de vista y avergüenza y obscurece y humilla á cuantas narices descomunales vieron los sielos desde la torre de Babel á nuestros días. Pues añádase luego el consiguiente adobo de ojos, bigotillo et sic de cceterú, más una melena ni larga ni corta, superferolíticamente aplanchada cabe los parietales, y díganme si al abatir la vista ante la supradicha pepónide, en mirando dos granos, flemones ó bultos esferoideos, uno hacia el gaznate y el otro hacia el pescuezo; granos, flemones ó bultos que mis investigaciones anatómicas identifican con la nuez y la nuca, respectivamente, díganme, señoras, y caballelos, si el ánimo más asendereado en asuntos de estética no se arroba y suspende y maravflla. Toca nuestro ideal modelo su cerviz con cuello vuelto muy bajo y surge de la abertura anterior un lazo bohemio descuidado cuidadosamente. Los domingos y fiestas de guardar va hecho un pino de oro con su traje nuevo; y los días de entre semana se honra con prendas dignas de ocupar un estante en cualquier arqueológico Museo. No vayan ustedes á creer que pues así cuida y acicala dotes que la Naturaleza prodigó en su cuerpo con esplendidez, menosprecia la nutrición de su no menos estimable intelecto. Alá donde le ven ustedes, con veinticuatro años ó menos, ya es bachiller en artes y sabe más que Merlin de libros de toda especie; sobre todo, de las novelas llamadas de acción, que ha leído á centenares. En su fiebre devoradora de papel impreso tropezó con varios engendros decadentistas nacionales y extranjeros, y calificando el género de hallazgo definitivo, dióse primero á leer poetas franceses en el idioma original, sin entender una palabra, pero con. objeto de educar su oído en principios tan hermosos de eufonía; y después, penetrados algo los misterios del léxico galo, hizo su primer tanteo. A los cuatro días colabora en revistas de poco más ó menos y su firma aparece en majestuosas versales al cabo de poemas donde se invoca con peregrinos modos al padre Sol. á Is madre Luna al hermano Escarabajo Pelotero, refiero al ha llegado; al qr. M Eencuentra que todavía no de titánica lucha por en un período