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mmidER ímismn PAGINAS FEMENINAS CRÓNICA DE ARIS MIESCOLES 2 Z DE MATZO a primavera, con todos sus encantos, promete ser fecunda en novedades. N o s reserva grandes sorpresas; agradables para aquellas que el transformar su guardarropa constituye un atractivo más que las procura la estación de las flores; pero aterradora para las C ue se encuentren con varios vestidos que no sea posible reformar. L a moda está atravesando rm período horrible que no puede durar. I as extravagancias seducen unos cuantos días y luego cansan. P a r a que una moda tenga larga vida, es indispensable cpe favorezca á todos los tipos, pues aunque los modistos se empeñen en demostrar lo contrario, existen muchas mujeres pequeñitas y no todo lo esbeltas cj ue ellos desean. Los peinados también parece que van á modificarse notablemente. Los bucles, que obtuvieron un gran éxito, han caído, porciue su precio, excesivamente módico, los puso al alcance de todo el mundo pero hay que convenir en que son bonitos. Em picándolos con moderación, todavía pueden usarse, rodeándolos con una natte sin trenzar. Las cabezas que se discuten en estos momentos son dos, y las dos bonitas. U n a proclamando le chignon fuyant, al estilo griego, y la otra, suprimiéndolo por completo. L a última está indicada para las rubias; el pelo fosco y largement ondulado, con las puntas formando bucles que aparezcan graciosamente cayendo sobre las orejas, es de un efecto precioso; pero es indispensable una carita en extremo joven y mona. Los nuevos sombreros de paja no podrán llevarse sin moño. Se parecen bastante á los que se usaban en 1880, con u n a pequeña media luna detrás, por donde pase el moño. Si se generalizan estas formas d e sombrero, cambiarán totalmente las sühonettes que estamos acostumbrados á ver bajo esos inmensos paraguas, ó con las toques, que n o dejan adivinar nada del peinado ni casi el color del pelo. Desde luego, me, parecen más elegantes los sombreros que descubren algo de la cabeza por detrás que los de la últim. a temporada. Estos, tenemos que convenir que han sido feos; sobre todo, los grandes, encajados hasta las orejas, que á cierta distancia parecía que descansaban sobre los hombros, eran antiestéticos en absoluto. Los nuevos modelos, m u y echados á la cara, con ala grande, sencillamente recogida por detrás hacia un lado, y adornados m u y poco: con una aigrette, u n lazo ó un bouquet, todo ello muy alto, tienen verdadero chic. Le chignon griego será casi indispensable. ¡Pobres las que tengan le ney retroussé! Con los talles altos 6 bajos, grandes ó pequeños, 1 cinturón se impone para la próxima estación. L Como complemento de un irotteur no hay nada tan sencillo ni que pueda reemplazar al cinturón de Suecia, fino y flexible, que se adapta perfectamente la hebilla debe ser de la misma piel. P a r a los vestidos de toilc, lo más bonito será hacer el cinturón de la misma tela, con hebilla de plata oxidada ó mate. Donde la fantasía inglesa no tiene límites es en los que pudiéramos llamar de mucho vestir. Sobre vestido de terciopelo negro resulta elegante el cinturón formado por medallones cuadrilongos de plata ajourée, unidos con cadenitas. E n las toilettes de sedas ligeras, la última palabra de la moda aconseja las fajas muy anchas de terciopelo chiffon, bordadas con calochons de azabache ó acero. También han tenido buena acogida las bandas metálicas, cubiertas de gasa, con un pequeño borde de terciopelo de igual color que el del vestido. H e visto otros muchos modelos, tan excesivamente fantásticos, que ya traspasan los límites del buen gusito. Con esto, como con todo lo que sale de lo vulgar, es preciso estudiarlo mucho antes de ado tarÍo y procurar que la toilette tenga una nota de origina lidad sobria y artística. CONDESA D ARMONVILLE. LA MUJER COREANA I a ilustración de la mujer se va generalizando tanto, que su influencia ha llegado hasta el Japón, donde hace algunos años se consideraba un hecho punible que las mujeres supiesen algo ajeno al cuidado de su casa y de sus hijos. T h e Hansong Higher Cirls School ha transformado el antiguo régimen. De acuerdo con el Keijo Nippe, en esta escuela, ó, mejor dicho. Universidad, establecida en Seoul, hay doscientas estudiantes de todas edades, desde ocho á treinta a ñ o s las profesoras son japonesas, pero las clases se dan en lengua coreana. El programa de estudios es extensísimo y tiene asignaturas de gran dificultad, como son matemáticas y chino clásico, sin olvidar moral, etiqueta, gimnasia, costura, bordado, flores artificiales, música y canto. Las alumnas en general tienen grandes aptitudes p a r a los trabajos mianuales, por los que sienten marcada predilección. Dicen que les gusta mucho la música, y, sobre todo, cuando llega la lección de canto se vuelven locas de alegría; pero sus progresos en el divino arte son m u y lentos. Esto se atribuye á que en tiempos pasados á la mujer de Corea le estaba prohibido tocar ningún instrumento musical. P a r a el estudio de las matemáticas tampoco tienen mucha disposición, y es rnuy corriente entre ellas decir que, desde Oriente á Occidente, la mu-