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mm fc -fe i- 1- iw -í Jl J isardo, entusiasmado, creyó haber destruido todos los microbios habidos y por h a b e r pero E s t e r le d e s e n g a ñ ó diciéndole aquello de ¡L i s a r d o en el mundo hay más! Si el chico b e r r e a s e y la m a d r e no puede a m a m a n t a r l o ni se tiene á m a n o el biberón, se le acerca á los labios un muñeco en figura de dómine antiguo, que deberá adquirirse á prevención, y el niño, al n o tarlo, chupa de dómine. 111. MANERA DE TENER A LOS N I Ñ O S -D i a r i a m e n- te vemos en calles y paseos multitud de m a d r e s y de n i ñ e r a s que llevan á las pobres c r i a t u r a s en posiciones viciosas ó perjudiciales. ¿Q u i é n n. o h a visto, por ejemplo, á alguna señora llevando el bolso en una m a n o y en la o t r a el niño liado en un p o r t a m a n t a s í Esto es frecuentísimo y, en verdad, m u y poco conveniente así el m u c h a c h o se acostumbra á tener dem a s i a d a c o r r e a y, además, aquella posición le hace ver las cosas de un modo tan r a r o que puede fácilmente d e g e n e r a r en poeta modernista á! o sumo, los únicos niños que podrían llevarse entre correas son los que más adelante hubiesen de hacer oposiciones á Correos. Igualmente es muy mala y n a d a laudable la cost u m b r e de llevarlos cogidos de un pie y con la cabeza a r r a s t r a n d o por el suelo, porque, á más de los desperfectos físicos que puede ocasionárseles v del deterioro que producen en el pavimento, son s eres que, cuando llegan á hombres, a n d a n siempre de cabeza y, si tienen alguna vez categoría m e d i a n a m e n t e elevada, echan los pies por alto cuando hablan con un inferior. El modo mejor de llevar á los niños, cuando no se tiene coche- cuna ni o t r a s z a r a n d a j a s es en b r a z o s pero sin oprimir á la c r i a t u r a c o n t r a el c u e r p o antes bien, manteniéndola s e p a r a d a de éste dos m e tros ó tres. T a m b i é n es a c r e m e n t e censurable el hábito de acostar á los chicos en un tablero de la despensa ó en un cajón de la cómoda ni la despensa es indispensable p a r a ese objeto, ni la cómoda lo es t a n t o como indica su n o m b r e H o r a es ya de que se oestier r e n tales prácticas y de que se observe con toda e x a c t i t u d la m o d e r n a y maravillosa conclusión á que se h a llegado después de concienzudas experiencias hechas en el célebre sanatorio francés de Faraphiiesiir- Mesiire con 27 millones de niños, cuyas edades oscilaban e n t r e un mes y c u a r e n t a y dos años, conclusión que nos enseña con elocuente simplicidad que lo mejor p a r a d o r m i r es la cama, cosa también comprobada recientemente en Melilla por nuestros soldados, que, como nadie ignora, p e r n o c t a r o n en diferentes posiciones. Un derivado ó, mejor, un diminutivo de la cama, es la c u n a pero tal vez convendría no a c o s t u m b r a r á la cuna sino á los niños que salgan con aficiones t o r e r a s (nacidos bajo los auspicios de Tauro ó Capricornio) y á los que m o s t r a r e n aptitud p a r a diputados de la m a y o r í a (Aries ó Piscis) Si el muchacho lloriquea y no se d u e r m e pronto, cúbransele boca y n a r i z con u n a a l m o h a d a por espacio de cinco ó diez minutos, después de lo cual es seguro que d o r m i r á largo tiempo. iV. PESO DE LOS N I Ñ O S -I m p o r t a m u c h o á las m a d r e s saber cjue todos los niños cuando nacen suelen pesar más de 15 g r a m o s sin que j a m á s haya habido ninguno con peso mayor de una tonelada. Los antiguos romanos p a r a pesar á los nijos se valían de romanas (generalmente sus propias m u j e res) y aun hoy pudiera utilizarse el a p a r a t o de ese nombre, para lo cual b a s t a r í a clavar el gancho ad hoc en un sobaco del c h i c o sin embargo, no es muy usado, á pesar de la sencillez del procedimiento, y se emplean, en cambio, unos a p a r a t i t o s pesa- bebés que al efecto se expenden, ó bien simplemente un pesa- cartas, tomándose en este caso la molestia de pesar por separado cada uno de los miembros del chico y sumar luego los pesos parciales, aunque es de t e m e r que, por ser parciales, no den el total verdadero. Los pesos sucesivos se a n o t a n con minuciosidad en un c u a d e r n o y podrá observarse cómo van aum e n t a n d o p a u l a t i n a m e n t e día por d í a pero, de todas m a n e r a s un rápido incremento no debe a l a r m a r porque á veces los niños se ponen m u y pesados. ...Y los escritores tamlDién; por eso t e r m i n o MIGUEL C A L V O R O S E L L O De nuestro Concurso. Tíema: Niñerías