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Córtese per esta raya. LA OPINl 0 f 1 p I famoso escritor inglés Pope dice en uno: de sus libros: Nuestras opiniones son cotno nuestros relojes: ninguno suele ir bien con el otro, pero cada óual se guía por el suyo. Éstas sencillas palabras encierran Una gran lección para la vida. Nos etisefian á no seguir á tontas y á locas la opinión ajena, sino á tener confianza en la propia, que es el tnodo de educar la Voluntad para que nos sirva, de algo en este mundOi ÍÑOCPNCIA ro que nos dejaron nuestros padres. UNA CABRERA AÍÍO VI. MADRID, 19 D E MABZO D E 1911 IfüM, 12. E ntre papas: ¿Y qué piensas hacer de tu. hijo? -Verás. Le pregunté qué carrera prefería y me dijo que sentía una vocación irresistible por las tablas... ¿Y lé vas á hacer actor? No. i Carpintero! Jus ira, AlbertitOj no comas tantos dulces- -decía una abuela á sU tlieto, -que se te van á caer ¡los dientes como á todos los go- loso? Entóníes tú también eres goSe puede cantar njUy bien losa- -repuso e 1 rapaz, porque y río tener Corazón, ño tienes ríinguno! 6 tenerlo mu pequeño, como ocurre al ruiseñor. UN PPN. AM N T Q DH- w FT DOS C A N T A R E S POPULARES No hay bicho como la pulga, que viva más regalado; Come carne cuando quiere y lo llevan á caballo. p l autor de la célebre historia CHARADA FÁCIL de Robinsón Crusoe, que seREMITIDA POR j MA IA ALBERICH guramente habréis leído, decía: De once años de edad. Las personas que no v a l e n más que por lo que heredaron -Dame e s a prime aseáunda de: sus antepasados se parecen á tercera que hay al lado del todolas patatas, que todo Id tienen- -No puedo, porque hay una debajo de tierra. cuarta y me da mucho miedo. ¡Esrverdád! La solución en el número De manera que a u n q u e- nos enorgullezcamos c o n el nombre ximo. d -nuestros progenitores, debemósi también trabajar para con- SOLUCIÓN íéguir el nuestro, Y estamos oblik LA CHARADA DEL N Ú M R B O ANTBKIOK ¿adps asimismo á ganar nuestra vida, sin preocuparnos del. dine; PERSIANA 86 UN AM ATI CONTINUAaON -rNo lo pueüo vender- -dijo. -Siempre he qido decir á mi padre que se hubiese muerto de hambre antes que vender su violín. Yo debo respetar sus deseos. No quiero venderle. 1- -Está bien- -repuso el desconocido. -Tue sentimientos te hon 89-