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í- í f í m -rf -í? f c c X yo. cíUjjuilUitL t i n- ci. Ui que, por tal causa, el hebreo armaba cada jaleo que tiritaba el Señor. Los pobres enamorados, después de mucbó sufrir, tuvieron que recurrir á los anuncios cifrados. ¡Cuántas veces la Gaceta. que entonces los admitía, de intermediaria servia en esta forma discreta! Por fin, un día, Samuel llamó á Rebeca y le dijo: Siento el mayor regocijo ante tu luna de miel. Tengo un novio para ti que te vas á volver loca; un chico á pedir de boca, con cada brillante así. (Y al abordar aquel tema este avaro singular, mostró á Rebeca el pulgar y señalaba la yema. Procura mostrarte ufana, pues todos nuestros amigos asistirán de testigos á la fiesta de mañana. Y ante ellos, el contrayente te dará la dote inmensa con que demostrarte piensa que es un marido pudiente. Díbiíjo de Hegfidor. Pronto se supo en Madnd, causando consternación, la infame combinación del israelita David. Y como públicamente todo el mundo aseguraba que la judía adoraba á un católico ferviente, en pro de sus relaciones el pueblo, con gran fervor, mandó aquel día al Señor más de cien mil oraciones. Y á la mañana sig uiente, Gon ganas de armar camorra se fué colando de gorra en la casa mucha gente. Y entre fieles y judíos se alzó el novio 3 dijo asi: Esposa, son para ti todos los tesoros míos. Echóse á la faltriquera la mano... y se desplomó. ¿Le habían matado? No, le faltaba la cartera. ¡Milagro! gritó la gente celebrando lo ocurrido. mientras David y el marido se morían de repente. Cayó Rebeca en- los brazos de su verdadero amante y se unieron- al instante en indisolubles lazos. ffA ÍII Desde entonces es famoso que al faltar una cartera, la gente lo considera como un hecho milagroso. Y no discurren en vano los que apoyan tal aserto, pues nunca se descubierto si las roba un ser humano. Cosa es que salta á la vista, desde que murió David, que en la villa de Madrid vive inmune el carterista. RAMIRO M E R I N O De mincfro Cn 5 6 7 8-