Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
apodaba así cuando se presentó en la corte) apenas si hizo acto de presencia antes de que llegara la hora de matar á su primer bicho. Cuando el presidente agitó el pañuelo y sonaron los clarines, Thcrmidor requirió muleta y estoque; pero antes de dirigirse hacia el toro, sufrió un mareo, una indisposición repentina que le obligó á apoyarse en la barrera. Lejos de calmarse su mal, debió de ir en aumento, porque el protagonista de esta historia cayó de cabeza al callejón; se levantó á poco, tambaleándose, se retiró á la enfermería y no volvió á salir al ruedo. Desde la enfermería se fué á su casa, y apenas se encontró en ella se cortó la coleta... Thermidor había pasado á la historia ó adonde fuera; Thermidor no existía ya. Lo repetimos: si todos los que sien. ten desfaUecimientos en el redoncieí imitaran la conducta de Thermidor; si sólo quedaran como toreros aquellos á quienes anima sincera afición y tienen verdaderas facultades, muy de otro modo, de mucha mejor manera estaría la fiesta nacional. P. P. CHANELA. NOTAS TAURJINAS Visto todo el resultado de la campaña del año pasado, estamos autorizados para decir que no nos inspira confianza ninguno de los que ocupan los puestos de honor entre la novillería andante. Eso de que salga uno con facilidad para estoquear, se le jalee su estilo, se le anime á seguir y se le olvide en. seguida lo bueno para ofrecernos in seguridades, torpezas y equivocaciones, no es lo que procede cuando se aspira á ocupar puestos altos que creímos todos que ganaría dignamente. Viene otro que sale de la nada; sé coloca en buen terreno para herir, da buenas estocadas, oye ovaciones, se le saca en hombros, torea más y más, y cada día que pasa, en cuanto gana unas pesetas, se hace, atrás y acaba por, al pasar el año, ni matar, ni torear, ni saber estar en la plaza. Hablamos sólo por lo que vimos en la primera novillada del 19 de Febrero, en la que dos de los tres que trabajaron nos dieron dos desengaños solemnes, pues. vimos en ellos hasta una absoluta demostración de ignorancia. Perdonemos por esta vez á Dominguín, quien, por desconocimiento ó por lo que fuese, todo el tiempo que estuvo ante el único toro que estoqueó, no hizo otra cosa que pisar el terreno de su enemigo, siendo como es muy peligroso hacer eso si no se tiene un sobrado valor y unas facultades á toda prueba. Pagó con una cogida su temeridad ó su desconocimiento y bien merece silencio en la censura y frases de aliento quien tal castigo sufre. En adelante, acuérdese de estudiar cuál es el terreno del toro y cuál el del torero, para sólo en casos de extrema necesidad ó cuando quiera realizar algún alarde de valor con probabilidad de éxito, cambiar la colocación de las figuras, cosa muy expuesta á perder el juego. Puede ser un buen matador si quiere, porque quien ha matado como él y ha mostrado cierta tranquilidad con capote j muleta, no tiene perdón de los aficionados. Anímese y vuelva por lo suyo, que se le puede escapar y sería lástima. De Celita sólo se nos ocurre una consideración que ños obliga á preguntar ¿E í verdadero Celita es el que vimos eií Tetuán y en las prime ras novilladas del año pasado en Madrid, ó el que hemos visto ahora? Porque parece el uno pariente muy lejano del otro. Hay que estrechar el parentesco y... estrecharse más con los toros, como lo han hecho todos los que han soñado ser grandes. El otro espada que toreó en aquella corrida se mostró pundonoroso. Le hacía mucha falta mostrarse así para congraciarse con este piúblico, y algo logró de lo que necesitaba; pero tiene M: que hacer mucho, muchísimo más sí aspira á la consideración que merecea los que bordean el doctorado. Estamos seguros de que hoy ó mañana saldrán los que han de ocupar en los años próximos los primeros puestos; pero ¿quién ó quiénes son? Díganlo ustedes en la plaza, señores novilleros. ÁLBUM BIOGRÁFICO F E R N A N D O DÍAZ (MANCHEGUITO) O e apoda Mancheguito siendo de Córdoba, y por ello se le han dirigido chuflas. No debía haber adoptado tal apodo, pues que cuando él apareció como torero, había otro Mancheguito que llevaba algunos años, y hasta había popularizado un tanto iSu nombre. La razón, de que á Fernando Díaz le llamaran de tal modo sus paisanos los cordobeses, no es otra sino que este banderillero es hijo dé un manchego que vivía en, la moruna ciudad dedicado á negocios comerciales y llegó á ser muy conocido en toda la población. Al hijo del manchego le aplicaron el apodo de su padre en dimin- utivo, y ésto es todo. No Sé crió en el barrio de la Merr ced, y por esta razón luchó no pocb en sus primeros años, por laeneftiiga que le tenían todos los torefillos que empezaban con él. Como el xhico era de otro barrio, le miraban mal, y le. costó Dios y ayuda llegar á hacer amistades y que para todo los relacionado con la profesión le consideraraB como compañero. Se hizo un torero regular, figuró en algunas cuadrillas d é l a s qué trabajaban algo, y, dé zancas ó barrancas, llegó á no hacer mal papel, sin que por esto se pueda decir de él que haya sido el número uno ni se le cuente entre las grandes figuras. Ocupa un puesto modesto, y como la modestia es su característica, en su centro está el hombre. Su mucha obesidad le impide hoy tener elasticidad en los movimientos, y está algo más torpe que en los primeros años; pero no deja de demostfar en casi todas las corridas que trabaja que tiene inteligencia para saber lo que debe hacer en la plaza, y conoce muy bien la clase de toros con que tiene que pelear. Sólo por esto es uñ buen ayudante para cualquier espada y cumple su cometido con todo el que trabaja. Al banderillear, la misma falta de flexibilidad le ha obligado á usar un sistema especial, que si no es de lucimiento, es pronto, y no pocos son ios pares que coloca buenos. ¡SEÑORES NOVILLEROS! 0 es qué vayamos á salir con la cantinela de los tiempos pasados, afirmando que siempre fueron mejores; no. Tenemos la creencia de que ahora y siempre ha habido y habrá buenos y malos; sabemos (porque para ello. está la historia que habla, con exageraciones ó sin ellas, pero lo suficientemente claro para deducir) que en todo tiempo hubo grandes figuras, y, por consiguiente, las hay hoy y las habrá mañana. Claro es qile cada generación se enamora dé los toreros de su época y no quiere creer en superioridades anteriores ni posteriores. Para los que vivieron en los tiempos de Pedro Romero, Pepe- Hülo y Costillares, éstos serían los mejores; quien no conoció á éstos y vio á Cándido y Guillen, le pasaría igual; lo mismo sucedería después con Montes, Chiclanero, Cúchares, Cayetano, Domínguez, Tato, Gordito Lagartijo y Frascuelo, y ha sucedido en los últimos tiempos con Guerrita, Fuentes, Bombita, Machaco, Gallito y Vicente Pastor. Quiere esto decir que siempre hay alguno que despunta y que, como los hubo ayer y hoy, los habrá mañana y mientras el mundo sea mundo. Quizá esté para salir uno ó varios de Tos que han de ocupar los primeros puestos; pero no los vemos entre los novilleros actuales.