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La figura surgió en el umbral altiva, serena y triunfal. Aunque su mirada cansada tenia una sombra leve de melancolía, una nube triste de profunda pena, clavada en la mía era misteriosa, cual de enigmas llena, y era soberana, cual severa y fría. Supe sus enojos, supe las torturas de su pecho amante, y plegué los labios y sentí sonrojos, y quietos y humildes los ojos escuché su pena, mudo y vacilante. i Oh, la tormentosa visión del pasado, y el bálsamo dulce que nos da el olvido! ¡Vivir agobiado, apesadumbrado, por un dolor hondo que ya se ha sufrido, por un mal de amores que ya se rta curado Sin noción siquiera del vivir amable, sin que voz alguna mi dolor mitigue, marcho por el rnundo vano y miserable, y sólo me sigue, sólo me persigue su voz resoluta, tenaz, implacable: -Puse en tu cariño mi amor mas smcero, y me lo pagaste con el abandono. Aún son tus palabras lo que más j) reftero. Tú no sabes, vida, lo que yo te quiero... Mas no te perdono. ¡Voz que me persigue, voz que no vacua, emoción de tantas venturas inciertas! ¡Voz que me atormenta, voz que me aniquila cuando por mi mente cansada desfila el largo rosario cu. mis diciias muertas i M. A L i O L A G U i R R E PALMA,