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comprar un cii- iche de 50 ó 100 francos, y se decía aue les gustaba tirar el dinero. Ahora, vean os los gastos de toilette de la mujer moderna. Una bata de batista con encajes finos, que se lava y se rompe pronto, 800 pesetas. Vestido de mañana, 300. Vestido de paseo, 600. Toilette de visita ó recepción de tarde, i.ooo pesetas, y no será nada extraordi- iario. Los sombreros modestos, siendo de buena casa, 100 pesetas; los de lujo llegan hasta el precio exorbitante de 1.500. De pieles no hablemos; hay abrigo que ha costado 100.000 francos. Los perros de moda se pagan carísimos. Por ejemplo un lebrel ruso no se adquiere menos de i.ooo pesetas. Antes se iba de vez en cuando al teatro; hoy es preciso abonarse á todos los de moda. Hace cuarenta años, las personas modestas, aunque fuesen muy distinguidas, iban á pie, y sólo para las grandes solemnidades alquilaban coche; hoy, como todos quieren ser iguales y nadie se viste con sencillez, el coche es indi. spensable. El año 70, con 4.000 duros de renta, se vivía bien; hoy, con 20.000, se dice que no es posible gozar de la vida. Antes todo el mundo era feliz porque tenían el hábito de mirar hacia abajo en la escalera social: liov nadie está satisfecho, porque sólo se aprende á fijar la vista en el que ocupa el último peldaño. ¡Qué fácil y qué dulce sería la vida si el amor verdadero derrotase á la picara ambición! azucarero, la jarrita de la leche y la tetera ó cafeter a todo de porcelana fina de Worcester, rosa, azul ó como se desee, porque hay una gran variedad de colorido. El complemento de este elegante servicio es el cubretetera, que los ingleses llaman cosy, de seda onatée, exactamente igual al tono de la porcelana. p 1 bastón eléctrico es el regalo más benito que se puede hacer á los trasnochadores. Al primer golpe de vista no ofrece ninguna novedad; tiene mí aspecto más bien sencillo, lis un rotin ó cualquier otra madera curvada como todos los bastones de ahora, con una chapita de oro ó plata que por medio de un resorte imperccptiljle gira, descubriendo un foco de luz oculto en el puño del bastón Para los que vuelven tarde, cuando el portero ha apagado la luz de la escalera, tiene que ser muy útil el bastón eléctrico. El mismo fabricante que ha inv; níado este nuevo medio de utilizar la electricidad, está colocando sus diminutas instalaciones en paraguas, carteras, abanicos y algunos otros objetos para señora, que seguramente tendrán éxito por reunir lo practico con el buen gusto. os peleteros, pensando en las señoras y deseando proporcionarles comodidad, á la vez que dar cierta novedad á sus mercancías, han ideado un nuevo modelo de manguito que ermita abandonar los bolsillos pendientes de largo cordón, expuestos siempre á que un ratero se los lleve sin la menor dificultad, y que han tenido tan extraordinaria aceptación, especialmente los de terciopelo, que han llegado á ser insoportables. E! manguito á que aludo se abre como los bolsillos y tiene las mil chucherías que tanto agradan á las señoras: polvos, frasco de sales, tijeras y espejo, dejando hueco suficiente para e! pañuelo, las tarjetas y cualquier paquetito pequeño. Alguien pensará que la innovación llega tarde, porque la temporada de invierno está concluyendo; pero se equivocan; los manguitos no desaparecerán este año. A los de piel seguirán los de seda, y éstos serán substituidos por los de gasa ó tul. 1 DE TIENDAS reo poder afirmar sin exageración que á todo el mundo le parece mejor condimentada una comida si está bien presentada. Por eso las señoras deben considerar como artículos de primera necesidad los mil cachivaches bonitos que los almacenes ingleses establecidos en París ofrecen al público. Para adornar las mesas tienen infinidad de monadas y verdaderas preciosidades en servicios de té y café, de porcelana de color, que es la última novedad en estos momentos. Sobre una bandeja de cristal se colocan las tazas, MUEBLES MODERNOS Soiá, librería y mesa para despacho, estilo alemán.