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IMPRESIONES DE NUEVA YORK formidables de las construcciones, en los que las venp N diferentes ocasiones hemos visitado esta gran tanas, uniforme y simétricamente alineadas, les dan ciudad, á la que algunos denominaban en la época el aspecto de las casillas de los apartados de Correos. de su engrandecimiento la gran factoría del mundo; En este país, en el que todo lo que revele fuerza y, en verdad, este calificativo le convenía, porque lo y que cause asombro seduce, no sólo la mecánica ha que más sorprendía antaño al que por primera vez adquirido gran preponderancia, sino también la elecla visitaba era su movimiento férreo, ya por lo alto tricidad. Todos conocen las aplicaciones prácticas de las calles, ya subterráneo ó por encima del agua. que en esta nación han hecho de ella; pero lo que Este afán de los americanos por obtener vías ráignoran es la belleza con que la emplean en las ilupidas de comunicación parece que hoy hubiese ceminaciones públicas. sado sin duda porque ya no lo necesita. Nueva York, de noche, tiene la magia de una feEn época anterior, apenas desembarcábamos, nuesria. Como linternas lejanas ó relámpao os fugaces, tros amigos nos decían, con gran entusiasmo: Nueva los focos eléctricos, estables unos y a intervalos York se agranda Nueva York progresa lo que otros, con gran variedad de color y de forma, anunse podía constatar fácilmente, porque las nuevas cian los nombres de las tiendas. La variedad de coconstrucciones obstruían el tránsito de muchas calores y de dibujos es completa; los hay discretos y lles, y los trazos de las nuevas avenidas mostraban de tonos sombríos, como los tapices antiguos, y tamsu tierra blanquecina removida como un cauce de bién los hay chillones, extravagantes y movibles, río en época de sequía. como lag vetibenas. Hoy, la impresión que produce esta ciudad es dii a n pronto se ven en el espacio unos caballos ferente á la de antes; al afán. ide ensaincharniento y de fuego que corren sin salir del mismo sitio ó serde locomoción parece que lo hubiese suostituido el pentinas, estrellas y floempeño de embellecer la res que se ocultan un insciudad, i y de qué modo! tante para aparecer nueCon un gusto muy yanvamente lucientes y desqui, muy original y que lumbrantes. Estos anunno se parece al de nincios, que se ven en lo alto guna otra parte. de los edificios, s e ven L o s norteamericanos más discretos en las vino pueden, en ninguna drieras de las tiendas, eu de l a s acciones de su las que más que la ilumivida, desligar el espíritu nación llaman la atención utilitario, que constituye los maniquíes vivos, pues 1 a idiosincrasia nació las muñecas de antes son nal, ni aun en la conreemplazadas por las jócepción estétic a Ellos venes americanas, q u e, encuentran cómo amalcual las enclaustradas de gamar lo útil con lo beunYosivara, permanecen llo. A lo bello, que sería enjauladas. Como juguedetestable e n cualquier tes mecánicos, repiten los otra parte. mismos movimientos desEl g r a n empeño de de las nueve a. m. hasta construir edificios q u e las ocho p. m. parecen perderse entre Sentadas en una silla, l a s nubes, corresponde dentro de un escaparate no sólo á la necesidad de d e tienda desafían las utilizar el terreno de la íi. i! jfjirííinf miradas de los transeúnmejor manera posible, tes, quienes se detienen sino también á un sentipara mirar á una mujer miento de vanidad; no que peina una cabellera olvidamos á la famosa U I tan tentadora como la de estatua faro de la liberuna Magdalena, ó á otra tad, cuyas proporciones que fuma cigarros ince ¡gigantescas n o pueden santemente con m o V i menos que sorprender al mientes de figura de re iajero. sortes. Una casa que cuenta Así, 1 a s aníericanas, cuarenta y ocho pisos es que tanto alardean de incuriosa, rara, pero segudependenc i a atrayendo ramente no tiene nada de al público n o s parecerá hermosa n o obstante tan esclavas y tan impúcon gran orgullo naciodicas como las antiguas nal oímos decir á u n siervas de Oriente. Bajo americano que en ningula luz nocturna que inna otra parte del mundo cendia la ciudad, ó duexisten casas más elevarante el día, las muñecas das que en Nueva York. v i v a s americanas n o s Las calles, p o r anchas causan lástima. que sean, resultan como callejones con los muros Casa de 22 pisos. The Emplre. EVANGÉLINA. 2 í-