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m 7 nU ¿JER M GHSH Es una costum. bre inmejorable la de sahumar la casa; pero poco higiénica si no se hace bien. He visto rarias veces perfumar todas las habitaciones con un pulverizador. Si la esencia es buena, al pronto resulta agradable; pero luego se impregnan las cortinas y los tapices, y al cabo de dos semanas todos los individuos de la familia padecen dolores de cabeza. En este terreno, los adelantos modernos no han conseguido aventajar á los antiguos procedimientos, y el que lo dude que siga mi consejo y se convencerá por sí mismo. Después de tener la casa un par de horas ventilándose cuando se termine la limpieza, y siendo posible al mediodía, se colocan varias ascuas de cisco de retama (que no dan tufo alguno) en un cogedor y se echa encima una cucharada de espliego empapado en agua de Colonia. Después de quemado se abre el balcón, procurando que no haya correspondencia, para que el aire dé la vuelta y se lleve el humo. La atmósfera se purifica, arrastrando todos los malos miasmas y dejando en la casa un olor á limpio, que es el mejor y más saludable de los perfumes. DE T I E N D A S pr 1 bridge ha llegado á ocupar el primer puesto en tre las obligaciones, no ya de las personas desocupadas, sino hasta de las más serias é inteligentes. Una partida de bridge se considera tan importante como un negocio, y mucho más interesante que la mayoría de las cosas á que antes se prestaba atención. Entre las diversiones, lógicamente pensando, es el número uno. No hay baile, ni ópera, ni concierto que pueda competir con el afortunado juego. En fin; se ha impuesto hasta el punto que, los que no saben jugarlo, se sienten avergonzados, y sus mejillas se colorean cuando se ven en la precisión de confesar su falta, casi como si tuvieran que decir que no sabían leer. Aprovechando esta disposición de ánimo, las tiendas se esfuerzan en presentarnos objetos que halaguen nuestro vicio y nos hagan caer en tentación. Por ejemplo, la mesa de juego, que es la última palabra del confort. t s de dimensiones bastante grandes, para que se pueda jugar sin temor de ver las cartas del vecino. En cada lado tiene un cajoncito, cubierto de cristal transparente, en el que se encuentra el bloc note con su lápiz para apuntar los tantos. Incrustados en la mesa, pero movibles, para poderlos limpiar sin dificultad, hay dos ceniceros. Por último, dos pequeños salientes redondos tienen la misión de sostener los candeleros, que resultan molestos cuando están dei masiado cerca del jugador. Se me olvidaba otro detalle. En las cuatro esquinas se esconden unas tabliI tas, que salen por medio de un resorte cuando se j quiere dejar la taza de té ó el vaso de refresco. 17 s lógico que el bastón sufra también las volubili! dades de la moda, puesto que su uso se ha generalizado notablemente. Casi ha vuelto á ser un objeto femenino, como en tiempo de las marquesitas del Directorio, que nunca se separaban del alto bastón con puño dorado. Sobre todo, en el campo se ha hecho indispensable; ninguna señora se atrevería á emprender una excursión á pie sin él. Para estos casos, el bastón que se dobla es muy útil. Por medio de dos muelles se pliega en tres partes, quedando reducido á las dimensiones, poco más ó menos, de un abanico y á la tercera parte de su tamaño. Se guarda en una funda de cuero, que por medio de una correa puede llevarse colgada, comcj los cazadores llevan su escopeta, mientras no sea preciso utilizarle. p arece ser que, á pesar de las víctimas que la avia ción ha hechoj en los Estados Unidos hay una verdadera aereoplanomanía. Todo el mundo admira á los que intentan la conquista del aire, y hasta los envidian, aunque su final sea perecer destrozados. Una intrépida miss, que ya se ha lanzado varias veces al espacio, obsequió á sus conipañeros de aviación con un almuerzo hace pocos días, y tuvo la ocurrencia de colocar sobre cada plato un diminuto aeroplano, de cuya máquina pendían el menú y la cartulina con el nombre del comensal. Quizá en América se generalice el nuevo portamenú; aquí espero que no, porque resulta de dudoso buen gusto. MUEBLES MODERNOS Aparador, trinchero y sofá de comedor, estilo inglés, sólidos y sencillos.