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NOTAS TAURINAS el único hermoso espectáculo verdaderamente democrático, al que asisten, confundidos, el pueblo, la clase media y la aristocracia. Siempre fueron entusi a s t a s de nuestras fiestas taurinas los más grandes literatos, los mejores artistas y los políticos que han gobernado la nación, sean éstos liberales, reaccionarios ó furibundos republicanos. Como rara excepción, se podrá hallar un hombre de talento en este país que no haya sido partidario de las corridas y que no haya dedicado algo de su actividad en cualesquiera esferas que se haya movido á enaltecer un festejo que, por varonil y noble, es orgullo de nuestra tierrs y envidia de otras muchas. Lo de que en España misma el to- reo va á meno. s es el atrevimiento más grande que puede tenerse, y revela sus miajas de. frescura en el que tales cosas afirma. Sin embargo, sus motives tendría para hacer tales, afirrñacioneSi y se le presenta ocasión de coronarlas con algo que nunca es despreciable ¿Quiere apostar lá cantidad que le parezca á que nunca jamás Sfi har celebrado en España tantas corridas como se vienen celebrando de diez y seis años á esta fecha? Ahora hay más cuadrillas de toreros que ha habido nunca y, entre ellas, de categoría, ascienden a rnás de 50, número que hubiera parecido inverosímil hace diez años. De esos 50 jefes, de cuadrillas, hay un 25 por 160 que se hScen ricos con lo que ganan trabajando, pues és una profesión la de torero, quizá única en el- mundo en la que, jnoralmeníe, se enriquecen los hombres con el producto de su trabajo. Califica el detractor á que nos referimos de inmoral él espectáculo. ¿Dónde está la inmoralidad? Bien que se tachen de inmorales las riñas de gallos, en las que, además de jugarse hasta las pestañas por si el de las patas negras degüella antes al colorado, se ve con satisfacción cómo se matan dos animales entre los rugidos de cólera ó alegría de los que ganan ó pierden. Si apurásemos un poco, no tendríamos mucha moralidad que cargar en favor de las carreras de caballos, á pesar del fomentó de la cría caballar, y mucho menos habrá qué decir en favor de otra fiesta muy española y muy arraigada en América. Los defensores tampoco se quedan cor 3 s y el hecho es que se celebran simulacros de corridas en el territorio chileno, con la cooperación de toreros tan modestos como Joaquín Pérez (Pechura) é Isidoro García (Troni) y lá i. ra se llena. J. y J u e ocurriría si se escapase por allí una tarde de toros dé España, con seis Muruves y dos ó tres toreros de al meter la cabeza el toro se levanta. eL diestro y clava, con ló que ocurre casi siempre que la cabezada es para la silla. Sr. D. J. M. B. Melilla. -m matador de novillos Antonio Giráldéz (Ja- quéta) ha regresado á España, después de haber pasado larga emporada en Méjico. L a suerte de frente por detrás, como la i n v e n t ó Pepe Hill era echándose el capote atrás y en tal posición aguantar la acometida. Esta AVERIGUADOR era la denominación, aunque improasí consta en TAURINO pia, de la suerte y tauromaquia; todos l o s tratados de pero Sr. D. V. C, Campo de Criptana. Cayetano Sanz la dio con la capa coLa plaza de la Solana (Ciudad Real) gida por detrás, aguantando la acose inauguró eh 25 de Julio dé 1909, metida de frente, y, en lá actualidad con una novillada en la que torearon la dan así Rodolfo Gaona y él noviJ u a n CeciHo y Ostioncito- llero Gordet. No estaría mal llamarla, cuando se da así, suerte de frente No hemos visto trabajar a 0 con el capote por detrás. dito y no podemos decir si es bueiio ó malo. A Cocherito no se la hemos visto Lagartijo II no fué cogido en Aldar en esta forma; pero suponadlosbacete el año 1908, por la razón de que. la sabrá ejecutar si se fe proque no toreó en dicha plaza. pone. los que por aquí trabajan cincuenta ó sesenta corridas anuales? Pues, sencillamente, que no quedaba üii detractor en casa y pagaban á como les pidieran los boletos. Lo que pasa en todas partes y lo que hacen todos los que alardean de un taurofobismo que les dura todo lo que tardan en ver la primera. En cuanto ven una, son hombres perdidos. Sr. D. F. P. Campo de Criptana. -Para dar el salto al trascuerno no es precisamayor ó menor estatura, sino, saber sa, ltar. con limpieza y tener valor para hacerlo de i n pitón á otro del toro en el- momento. cn- que éste aa la cabezada. En Albacete- toreí ron el año 1908 Minute, Mazsantinito y Bienvenida el día 9 de Septiembre, con toros de Anastasio Martín, y Minuto, Gallito y Lagartijillo Chico, con ganado dé Arribas, el día 10. El pase natural se da colocá ndose el diestro en la rectitud del toro, con la muleta en la rnano izquierda, -el brazo extendido, el cuerpo derecho, el pie contrario á la salioa algo ade lantado y completamente cuadrado el engañó hacia el terreno de afuera. Si el toro- acude por su terreno, cargará el diestro la suerte y dará con el trapo estirando el brazo un cuarto de v u e l t a quedando preparado 4) ara otro pase igual, pues en ese cuarto de vuelta habrá procurado recoger á la res y que no se le vaya de los, vuelos de la muleta. Dar dos ó tres seguidos sin que se vaya el toro es labor de gran mérito. Las banderillas al quiebro, que algunos llaman al Cambio, se clavan esperando el torero á la fiera, y cuando ésta llega a jurisdicción, marcará la salida hacia el terreno de fuera con uñ movimiento de cintura ó de pierna, con lo que conseguirá que el toro quiebre a línea recta. Al meter la res la cabeza, volverá el torero á su postura primitiva y clavará los palos, para lo que necesita mucha vista y precisión. Las banderillas en silla son una derivación de la suerte anterior. Se cita sentado en una silla; se marca la salida con un movimiento del cuerpo y Un aficionada antiguo, Madrid. -No recordamos esa oreja que dice usted se concedió á Juan Molina siendo peón de Ra. fael Guerra; y éóá ste que hemos visto todas las- corridas C ue toreó el gran peón cordobés- á las ordénes de su paisano Guerrifa. Si así fué, en efecto, y usted nos facilita datos, se lo agradeceríamos, infinit o pero nos parece que está usted confundido con el hecho s i g u i ó t e E l d í a 23 de Abril dé 1899 se ceíebró una corrida de toros de Ana. sta ¿10 Martín, para la que estaba anunciado Guerrita; pero por estar lesionado ó enfermo, ó por otras causas, no toreó, y con su cuadrilla trabajó Poií inguin. Al matar éste el toro, tercero se colocó muy cerca para arrancar, y Juan Molina, que estaba detrás, le dijo: -Chiquillo, arráncate un poco más largo, que te va á coger; -Déjeme MÍí señor Juan, que asi me apaño mejor- -füé la contestación del madrileño, al tiempo que se arrancaba con sobrada valentía. Según le había dicho Juan, le enganchó la fiera, y elcélebre Molina se agarró á la cola del toro para hacer el quite; estaba agarrado á la cola y resbaló, cayendo al suelo entre las patas dé la res, pero no soltó el apéndice hasta que había pasado. éL peligro y Dominguin, después de haber dado una buena estocada, estaba en pie sano y salvó. Al levantarse Juan Molina le hizo el público una ovación indescriptible, obligándole á salir á los medios con montera en mano y duraron loé aplausos casi toda la tarde. Fué una de las ovaciones más grandes que recordamos, más sinceras y más merecidas; pero der oreja no vimos nada.