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aristocrática colonia veraniega y al turista explorador preciosísimo cauce, riberas notables, raras canteras cubiertas de estalac. utas gigantescas, enormes desprendimientos de rocas, grutas coqnetonas, saltos (le agua de extraordinaria elevación, remansos c o n efectos de espejismo, frescas fuentes; espesas arboledas y rocas caprichosas. Saliendo d e su hondo cauce y apartándose u n momento de la cordillera, se ensancha al invadir el ancho llano de la ciudad de Segorbe, matizado con toda la gama de verdes qae ofrece su fértil vega. Saluda, de lejos, á Castclnoro y otros pueblos, á los C ue ofrece parte de su caudal, y después de resbalar sobre los términos de Geldo, Villatorcas y Soneja por un lado, y por otro Penalva y Sot de Ferrcr, que le exigen el tributo de regular sangría, sale de la provincia castellonensc ya seco y sin vida, despidiéndose de ella y a en el llano, para entrar en la de Valencia por Algar, y desde la ciudad histórica de Sagunto va á morir directamente sobre pedregoso lecho á la playa mediterránea. En su curso recibe el Palancia las aguas del río Canales, del riachuelo de Almonacid y de algunos otros afluyentes de menor importancia. Y en caso de lluvias recoge el agua torrencial de infinidad d e ramblas y barrancos. En cuanto á los mil y mil detalles d e esbeltos puentes de las empresas ferroviarias, cascadas, molinos y cosas notables que en su curso ofrece este río, fuera prolija y pesada tarea su enumeración. Baste sentar que el Palancia es, en la mayor parte de su trayectoria, un verdadero museo de rarezas naturales que bien merecen ser visitadas y admiradas por los amantes del arte y del turismo. l iij JL- 1 T tcvn i i.iil icrla- t? ttila D E C. S A R T H O U U Chicos del pnehlo bañándose en el río á la calda de la tarde. Fots. Sarthsu