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Córtese por esta raya. LA MUÑECA Y EL SOLDADO CONTINUACIÓN BLANCA Si (Separándose y hablando con la muñeca. No hagas caso á ese grosero. Ven, aquí con tu mamá. JUAN las cosas. Después de todo, ¿qué ha pasado? i Como estás tan mimada, ciialqtiier cosa te impresiona! JUAN f. 1 rf D V EL AEQÜITEOTO Y EL ANDAMIO fí soldado. Í Al hagas caso á esa orgullosa. ío Ven aquí con tu oficial. BLANCA ¡Cámara! Pues no te apuras tú poco por cualquier cosa. Eso es ya salirse; de quicio. El hombre debe ser honíbre. ¡A formar! BLANCA Teniéndome á mí contenta ¿qué te importa lo demás? JUAN A fc Si está contento tu jefe, nada te debe importar. BLANCA Mira, nenita, ahí te quedas, (Deja lá m, uñéca. en- una silla y se paseaporía ha (fitación. que yo me he cansado ya de contemplarte. ¡Qué niños! ¡Qué de disgustos nos dan! JUAN Quitó el andamio Simón después que una casa hubo hecho, y el andamio con despecho exclamó; ¡Qué ingrata acción! A tan necia exclamación dijo Simón muy formal: -Quitarte antes, -animal, fuera imprudencia n o escasa, mas después de hecha la casa, ¿hay cosa más natural? Viffc. ¡Pobre niña, tan bonita, y tan elegante, y tan... JUAN LA COL Y LA ROSA u n a col en un céfcadb probaba á una rosa bella qué era tan buena como ella y atin de una tierra mejor. -M a s aunque de cuna iguales- -dijo y n pepino, -j mástüerza! ¿Dejarás t ú de ser berza mientras que ella es una flor? i Pobre muchacho, tan bueno, y tan serio, y tan marcial! BLANCA No te apures, -hija riíía; las cosas se han de tomar como de quien vienen, ¿sabes? El olmo no puede dar peras, y el mal educado no puede ser fino, ¿Estás? JUAN (Dejando el soldado y paseándose también. ¡Basta de contemplaciones, impropias de un militar I Ahí de plantón. ¡Uf, qué tropa! ¡Valientes puntos están I (Al encontrarse. A los pies de usted, señora. BLANCA Adiós, Juanitp. V JUAN- v ¿Q u é- t a l? BLANCA LAÜRRAGA: Y LA GALLIÍÍA Tú no te apures, muchacho, y acuérdate del refrán, ¿sabes? El refrán que dice: No por mucho ifnadrugar... Hay quien por ser distinguida se desvive tanto yá, que á fuerza de distinguirse no distingue á los demás. BLANCA Muy bien, gracias. V. JUAN ¿Y lá niñáí ¿Hecha una preciosidad? BLANCA c? Galle usted, por Dios; la dejo castigada por lloi ar. JUAN Vamos, chiijuilláj nó llores, que eso ya es exagerar i Qué. escándalo! -en tono fiero una gallina decía á una urraca que comía las flores de un limonero. ¡Q u e se come, jardinero, de las de arriba, á destajo! -i Celebro t u desparpajo! contestó la u r r a c a altiva, ¿N o h? de comer las de arriba si no has dejado, uña abajo? RAMÓN ÍÍE G A M P O A M O R i O é Pobrecitfl ¿Qué la, pasa? Continuarán- r 62- iv