Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
mjAUdER mm H bajarlos por lo menos dos veces- a la sema. na al patio, y entre dos criados, ó uno solo, colgando él tapiz en una cuerda colocada para ese objeto, sacudirles bien y después cepillarlos. Esto lo hace todo el mundo; perd de lo que se trata es de las alfombras clavadas, que és indispensable barrer y que parece mevitable levantar esa detestable polvareda pero todo t i e n e re! T edio. Después d e bien lavadas dí ben guardarse en sitio dondf se sequen las hojas verdes de lechuga, escarola y de todas las í zrduras que se consuman en la casa. Llegada la hora de la limpieza, se colocan en montón sobre la alfombra, delante de la escoba, que i r á empujándolas d e modi) que recorran toda la habitación, cuidando de lecogerlas Y poner otras limpias cuando hayan absorbido mucho polvo. P o r e s t e procedimiento quedan las alfombras preciosas y bien limpias. A tiempo! Un pelo revoltoso se ha escapado de su sitio y se permite balancearse por delante de los ojos. No queda más remedio que deshacer lo hecho y quitarse el velo. Eso era antes; ahora tenemos un pequeño instrumento, ingeniosamente inventado, para solucionar semejantes conflictos. Es, sencillamente, una aguja de concha de unos veinte centímetros de larga, con la punta muy afilada, de oro, y toda ella 1 o suficientemente fina para que pase á través del velo sin romperle. p 1 sueño de mi vida se ha realizado d e c í a u n a muchacha preciosa que tendría veintitantos a ñ o s Su ideal era representar la edad que deseaba y no seguir subiendo la cuesta de la vida (al menos, en la apariencia) y lo habla conseguido sm recurrir á operaciones quirúrgicas ni emplear inyecciones de parafina. Sencillamente aceptó el nuevo método para rejuvenecerse, y gracias á la electricidad y al masaje, vio sus facciones modeladas y se despidió para siempre (eso asegura ella) de las arrugas y de las sombras amarillentas que estropeaban su cutis. El resultado de este tratamiento es maravilloso la muchacha q u e nos lo refería confesó que había cumi) lido cincuenta años. DE TIENDAS p r ntre los detalles de cari ñosa solicitud que las parisienses tienen para sus favoritos, uno de los más graciosos es, sin duda alguna, los abrigos que ellas mismas hacen en sus ratos de ocio para que el pobre perrito no se enfríe al salir de casa) pasar de pronto de tma temperatura altísima á otra de dos ó tres grados bajo cero, liealménte más que gabán parece una funda con cinco agujeros, por donde, no sin que proteste, se meten la cabeza y las patitas del perro, y después, con cintas formando un lazo sobre el lomo, se cierra, de modo que el favorito se encuentra deliciosamente abrigado. Este nuevo jersey puede hacerse en crochet ó tricot. Una advertencia, si ustedes me la permiten: Estudien detenidamente la fisonomía y el color de Boby ó Titon para elegir la lana en un tono que le favorezca. ¿generalmente, á todas las señoras interesa cuanto á la casa se refiere, y voy á indicar un medio, experimentado varias veces c o n éxito, para tener Va, suelos de madera hechos un espejo. Me refiero á la madera corriente de las casas modestas, no á las maderas finas do las casas de lujo. Conviene barrerlos con escoba á Dropósito, muy fina; después se lustra con cepillo en un pie y bayeta en el otro. Una vez á la semana se da cera; la mejor es la que se hace en casa con media libra de cera virgen y medio litro de aguarrás. Para evitar que se inflame, debe mezclarse en esta lorma: El aguarrás se echa en un recipiente ancho uántas veces, he presenciay la cera se derrite con una d o las dificultades con IftUEBLKS ARXlsriCOS plancha caliente, dejándola que tropiezan las señoras para Reíoj de pesas, estilo holandés, mtiy de mcda caer desde una altura aproxicolocarse el velo del sombrero actualmente en castillos y cases de campo. madamente de un metro, para sin descomponer su peinadi el camino. Delante del espejo arreglan sus riciUos, y en se- I que pierda calor Como lo. suelos se obscurecen en los sitios que guida se ponen el velo, que ahora representa un famás se pisa, para igualarlos y quitar algunas mannal herméticamente. cerrado, puesto que hemos conchas inevitables, se frotan cada dos meses con el esvenido en que es preciso a justarle al cuello y prentropajo metálico, cuidando de frotar al aire de las derle por detrás de modo que no pueda levantarse tablas para que no se arañen. Después se le da la cera sm soltar el imperdible que le sujeta. como siempre y quedan preciosos. Una vez terminada esta maniobra, ¡qué contra-