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mmi EE íEKsmn PAGINAS FEMENINAS CRÓNICA DE PARÍS orno anuncié en mi última crónica, hoy voy á completar la toilette de la inarice hablando del velo. Son muchos y muy variados, pero para mi gusto no hay más que uno real y verdaderamente Í) 0! iito: el de tul céfiro, va 3o roso y sencillo, prendido en la cabeza, cubriendo por completo toda la figura. Le voUc de dentelle á la juivc, el de blonda ó el de Aleneon, este último colocado como suelen llevarlo las niñas para su primera comunión, han tenido mucho succés. l a sencillez del peinado es indis cnsable para esta graciosa pariire- Ya no se ve ttna sola corona de acjuellas ciue á las bonitas las daban aspecto teatral y á las que no lo eran les perjudicaban en vez de favorecerlas. L na guirnalda muy ligera, ó algunas florecillas sueltas, será el mejor adorno sobre el peinado de diario, procurando que el conjunto resulte muy joven, casi infantil. Me refiero, por supuesto, á las muchachas que van á pasar á la categoría de señoras antes de los veinticinco años. Las que se casen después, como no tengan una figura muy aniñada, ya pueden vestirse de otra manera. í- o cj tte me voy á perntitir advertir á todas es que para la ceremonia no están admitidas las joyas, exceptuando los pendientes de perlas. May muchas, sin embargo, que se ponen las regaladas por el novio, quitando el cachet característico á la toilette de mariée. O t r a s varias, con una ilusión verdaderamente infantil, al volver de la iglesia, considerando c ue ya son señoras, adc rnan sus cabecitas con la diadema de brillantes y rodean sus gargantas con magnífico collar. Esto lo considero de xm gusto pésimo, aunque está muy admitido entre las personas de la buena sociedad. iL tiempo pasa volando y las ocasiones de lucir sus joyas se sticederán constantemente para la recién casada, sin necesidad de r e c u r r i r á una ostentación 3 rematura. Los zapatos deben de ser de daim; el raso y el tissti se han abolido para este case. Ahora ocupémonos ttn momento de la toilette de viaje, por ser la primera c ue ha de ponerse terminado el almuerzo. El auto espera para conducir á la feliz pareja á la estación, donde ocuparán un compartimiento del sleeping, que debe llevarla hasta el rincón elegido para gozar de su dicha bajo un sol radiante, entre pájaros y flores. Qué maravillas ha creado la moda como vestidos de viaje! El más original, y al mismo tiempo práctico; el que reúne lo elegante con la comodidad, se ha confeccionado por un... (no puedo decirlo, me han encargado el secreto) para una encantadora condesa rubia, que muy en breve unirá sti vida á la de nn ilustre extranjero. Pero volvamos al vestido. De paño color de topo, con túnica bordada de soiitache gordo y em- c W a CCLFS DE rEB. il- liO piccement de gasa plegadita sobre encaje de L- landa. Lomo abrigo, una capa amplia y larga hasta el final del vestido, del mismo i año, con cuello alto y vuelto, de chinchilla, y toda ella forrada de lioerty color de fresa. J. a toque, también de chinchilla, perfectamente encajada en la ca- eza, sirve para resguardar el pelo y que no se empolve. Antes de salir conviene pasar revista á los bultos de mano para que no se olvide nada. Las correas, los saquitos con todos los utensilios de toilette y el porta- buquet, indi. spensable á todas las recién casadas. Aquí es usual que la tamilia y amigos íntimos vayan á despedir á los novios, y como cariñoso recuerdo suelen regalarles bombones y flore: ¿Quién será capaz de ver con indiferencia que estas últimas se marchiten antes de tiempo sobre la rejilla del coche por falta de agua? Para evitarlo, a industria moderna ha creado unas bolas de metal con cuatro anillitas, por donde pasan dos correas en cuyos extremos tienen unos gánenos afilados como alfileres, que permiten prender en cualquier lado el ingenioso cacharro, donde se colocan las flores con agua. De este modo, durante todo el viaje, disfrutan de su vista y de su aroma, y al llegar al sitio elegido todavía pueden conservarlas algún tiempo si las cuidan con mteres. (Jué sería la vida sin flores! CONDESA D A R M O N VILLE. MUEBLES Y ALFOMBRAS j o siempre hemos de ocuparnos de las casas de lujo y de Jos refinamientos que sólo pueden procurarse los que poseen grandes fortunas. Hoy voy a explicar un medio sencillísimo de restaurar los muebles de nogal ó roble. Cuando una casa no se renueva, concluye por desaparecer. Para conservarla en buen estado es preciso cuidarla muclio y reparar los pequeños desperfectos antes que sean irremediables. Por ejemplo; un nudo de la madera salta, dejando i.i n hueco en la mesa, ó efecto del calor, por estar demasiado cerca de la estufa, se agrieta un mueble; sin pensar para nada en el ebanista puede arreglarlo una señora de su casa si es primorosa. Con un poquito de (jetróleo se limpia bien la parte agrietada; luego se hace una pasta con serrín, cola y polvos de nogalina, cuidando de darle el mismo color del mueble, y se introduce en el agujero ó en la grieta con una espátula, procurando apretarla mucho. Cuando esté bien seca (á las veinticuatro horas) se iguala con papel de lija, y después se da aguarrás y cera como la que se usa para el suelo y se frota con una franela hasta dejar el mueble barnizado, que parezca nuevo. Otra cosa muy interesante, desde todos puntos de vista, es evitar que al barrer se levante polvo; primero, porque es perjudicial para la salud, y segundo, porque es molestísimo. Generalmente, ahora en todas partes hay tapices ó alfombras sueltas, sin clavar, por considerarse más higiénico. Estos no deben barrerse ni cepillarse en casa. Si son pequeños basta con sacudirlos al sol con una mano de mimbre, y si son demasiado grandes, -3 4 5 6 7 8-