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NOTAS TAURINAS M: cuchó un aplauso general y tuvo que dar la vuelta á la plaza. Lleno d e coraje y envidia salió Guillen á matar el cuarto (según dice el cronista) y también tiró la muleta, substituyéndola con un pañuelo, para dar un pinchazo en hueso que fué silbado. En igual forma dio otras dos estocadas y, á la salida de la segunda, orejó que le perseguía el becerro, tiro la espada y se arrojó de cabeza al callejón. (Bronca. Acabó por hacer uso de la muleta de nuevo y remató con otra estocada. No paró en esto su mala suerte, sino que quiso poner banderillas en el octavo becerro, y al entrar c uatro veces no logró colocar un solo par entero. En resumen: que aquellos fenómenos elegían ó exigían para ellos los toros más chicos; que pinchaban y pinchaban y tomaban el olivo como cualquier aceitunero de estos tiempos- que para congraciarse con el público usaban el paño de lágrimas de las banderillas, y que daban buenas estocadas de volapié á mete y saca, que eran ovacionadas. L Q menos que se puede decir como comentario es: siempre hubo. de todo; y hasta se puede añadir qué hoy se afina algo más en algunos puntos. -Entonces, paga el portazgo. Son para qué tratar siquiera de comparar á los de hoy ni á los dé ayer con los dos cuartos. ¡Dos cuartos! ¡Ni un ochavo tenía privilegiados seres que son considerados como fundamentales columnas el animoso lidiador! Trató de excuáar el ago, pero el del arte tauromáquico. Si algún p cienzudo taurófilo tiene guarda, inflexible, insistía en su exigencia. Rogel tuvo que confesar que ocasión y tiempo de desentrañar la no podía pagar como no hiciera un historia verdad de los Romero, Hülo y Costillares, de Guillen y Cándido milagro, y el guarda prosiguió, cada de Montes y Redondo, es muy posivez más enérgico: -Si nó pagas, tienes qué volverte ble que, aunque saque la consecuencia de que fueron, en efecto, Iqs meatrás. jores de sus respectivas épocas, en- ¡Qué he de volver, hombre! Se echó el guarda la escopeta a la cuentre datos sobrados para afirmar cada virtud artística que cara, amenazador. José comprendió que contra tuvieron un vicio, ni más poseyeron, que aquello ño era cosa de juego y ni menos que ocurre cdn los de hoy, retrocedió á la otra orilla, donde se ocurrió con los de ayer y ocurrirá sentó, confiando en que elguaída; se con los de mañana. marcharía y él podría burlar su vigiSe acusa, y con tazón, á algunos lancia. Pero el guarda adivihó su propósito y permaneció en su puesto. toreros actuales de procurar que les den toritos pequeños, con poca edad, Por último, se decidió el viajero á atravesar el río. Se desnudó y sé me. -para de ese modo poder sobresalir con su labor al lado de sus compatió en el agua, llevando sobre la cañeros. beza el lío que había hecho con sus Censuramos, con sobra de motivos, ropas. Ya cerca de la orilla tropezó y cayó á aquellos que huyen descaradamente de los toros y- toman precipitadamenal agua, dándose un baño completo y poniendo toda, su indumentaria en la- te la barrera sin temor al ridículo, afrontando una silba en el deseo de mentable estado. La precaución de sustraerse á una cornada. desnudarse había sido ineficaz. Pero hay que reconocer que no han El incidente, que hubiera sido deinventado estas cosas los toreros de cisivo para cualquiera, no amenguó hoy, como vamos á ver en las líneas la resolución de Valencta, Vistióse siguientes. aquellas ropas empapadas, siguió su Hace pocos días vimos en Las camino y llegó á Colmenar. Provincias, de Valencia, un escrito, El final de la aventura fué tan lamentable como toda ella. Rogel lidió firmado por Salvador de Coya, quien dice que se trata de unos apuntes enlos toros, fué volteado repetidas veces y cuando quiso recolectar fondos contrados en un viejo arcón. Se detalla en dichos apuntes una e n t r e los espectadores recogió... corrida celebrada en Madrid el lo de ¡diez y siete cuartos! Gon ellos compró pan y chorizo, Julio de 1815, en la que fueron espadas Curro Guillen, Manuel Alonso único alimento que tuvo en todo el (el Castellano) y Juan Núñez (Sendía, y emprendió la caminata de retimientos) greso á Madrid, satisfecho á pesar Se lidiaron seis reses por la mañade todo. na y ocho por la tarde, notándose en ¿Tendría afición el muchacho? la reseña las siguientes particulariP. P. CHANELA. dades 1 primer espada, el gran Curro Guillen, mató dos toros por la mañana y, por casualidad, los dos eran de SIEMPRE HUBO cuatro años. Los de los otros espadas de D E T O D O fueron hay cinco. decir que el autor de No que p l desenterrat papeles viejos e s los apuntes se ensañara con él, pues una de las cosas más gratas que que al dar cuenta de la muerte del encontramos en esta tarea que nos cuarto, dice que le dio cinco estocahemos, impuesto de hablar ó escribir das, dos de ellas muy buenas. Sabesobre la fiesta de toros. mos de sobra que, siendo muy buena, con media basta, y esto ya se sabía en No hay un solo documento antiguo los tiempos de Cuchares como un que no enseñe algo y que no se preste á hacer comentarios para deducir axioma vulgar. si, en efecto, fueron siempre mejores En la corrida de la tarde hubo los tiempos pasados. otras cuatro reses á las, que el cronisEs un mal que la generalidad del ta llamaba becerros y fueron d o s público, esté dispuesta á aceptar como para el primer espada y las otras dos verdades indiscutibles los fantásticos para el sobresaliente. cuentos que, alrededor de ciertos perSentimientos había matado al tersonajes de la tauromaquia, se han cero de una buena estocada á mete y forjado, queriendo que se reconozca saca, sin usar de la muleta para enel hecho de que aquellos fenómenos trar á herir, sino llevando en la mano lo eran en efecto y no, hay por qué ni izquierda una peineta, por lo que es- ÁLBUM BIOGRÁFICO FRANOISOO SÁNCHEZ (CURRINCHE) r e s d e que aparecieron Mazzantini, Espartero y Reverte de aquella form súbita, elevándose á la categoría de capitanes generales, ganando dinero y gloria en poco tiempo, hemos censurado á todos I05 que han seguido sus huellas y no hemos cesado de repetir la cantinela de que no es así como se forman los toreros, sino, que. han de empezar de banderilleros en buenas cuadrillas y seguir todos lofe tramites reglamentarios en el ascenso. En efecto, hay razón para pensar así; pero la, practica nos dice otra cosa, ó, mejor, les dice otra cosa á los que se dedican al toreo no por romanticismo solamente, ya que en la prosa de la vida se ve muy claro cómo un guisado con laurel solo es menos nutritivo que con carne sola, aunque sea más agradable con ambas cosas Hacen bien todos los que al empezar su carrera prueban á ser matadores, porque aun quedando en la condición de novilleros ríiodestos, con que tengan un par de años de suerte, ganan, en ellos más que un buen- banderillero en toda su vida. Estas consideraciones se ocurren al