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Apareció pocos días hace en un diario madrileño la noticia de que el i l u s t r e s o 1 i t a j i o de Graus D Joaq u í n Costa, s e encontraba g r avemente enf e r mo, y desde e n tonces es motivo de la diaria curiosidad d e l a constante expec tación y del interés general el estado del insigne enfermo. Por él se han interesado desde S. M. el Rey hasta los más m o destos represen tantes de los partidos avanzados. Han ido á visitar á Costa numeros o s periodistas; un anónimo e n íusiasta ofrec i ó, por conducto del p e r i ó d i c o El Mundo, una cantidad conside r a- D. Joaquín Costa, J? ot. Aguilar. ble para subvenir á los gastos que la cura del p a ciente originase. Para que d o n J o a q u ín Costa aceptara realizáronse m u c h a s gestiones, y todo lo que pudo 1 o grarse i u é q u e accediera á s e r trasladado a u n punto del Medior día más favorable para su curación que el de su residencia. A ver a 1 p a ciente han ido á G r a u s médicos muy notables, cuya opinión ha sid o esperada con impaciencia e x c e p c i o nal por todos. Desgraci a d a mente, I a s noticias rec i b i d a s hasta la hora en que e s c r i b i m o s estas líneas, n o tienen n a d a de satisfactorias. LA ENFERMEDAD DEL SR. COSTA X 08 comisionados por el Ayuntamiento de Zaragoza al salir de visitar á D. Joaquín Costa. 1. a sobrina d e l S r Costa despidiendo al periodista Sír; Romero y á otros amigos de aquél. Fots. Alba.