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EiMlGÍERYIMeOSE PAGINAS FEMENINAS CRÓNICA DE PARÍS MIÉRCOLES DE FEBRERO asta mí han llegado los rumores de un sinnúmero de bodas concertadas para los primeros días de Marzo, y, por lo tanto, creo oportuno dedicar esta crónica au. r robes de mariées. Las muchachas sueñan con un porvenir interminable de dic. -as que se convertirán en realidades, ¿por qué n o? Cuando la juventud funda su felicidad futura sobre cimientos sólidos, como son la abnegación, el cariño verdxdero y el cumplimiento de todos los deberes, se puede asegurar cpe la paz del nuevo matrimonio no se perturbará. Partiendo de esta base, espero que las monísimas lectoras de esta sección no vacilarán en ir al a l t a r la Kiviera y Egipto las esperan ofreciéndolas sus encantos, i ero antes es indispensable dedicar unos días al trousseatt, concediendo especial atención al vestiao de boda. Afortunadamente, este género de toilettes se separa de la moda actual, huyendo de la monomanía clásica. El encanto de la fantasía unida á la gracia, el deseo de que la novia conserve su silhouette habitual, la iiüertad completa de la línea y la elección de tela y auornos sin pie forzado, son los primeroí atractivos des robes de mariées. L a mayoría no tienen casi cola; pero un manto de corte, pencnente üe los hombros, les presta el aspecto majestuoso que el caso requiere, y una vez terminada la ceremonia, desaparece el manto y queaa convertiuo en un vestido de noche sencillamente ideal Muy poco juponnage, sin llegar hasta el exagerado collant de los trajes de baile, les robes de mariées no tienen la amplitud desmesurada ni la raideur de aquellos vestidos coníeccionados con sedas que se sostenían solas y ocultaban por completo la figura de fiancées, sobre todo, si eran pequeñas y menuüitas. En la elección de la tela está el secreto. H a y verdadera profusión de géneros bonitos; pero la mayoría de las muchachas opta a por el liberty nacré, de un colorido ideal, que no es demasiado blanco ni tampoco crema. Quisiera explicar su tonalidad es algo así como un ligero reflejo de plata sobre una sombra sonrosada. Se pliega con souplesse, mucho mejor que la crepé de Chine, un poco delaissee en estos momentos. El liherty tiene además cierto aspecto de ceremonia, y por eso ha triunfado sobre la muselina de seda, que ha quedado reservada para las bodas que se celebren en verano. U n a túnica de encaje de aplicación puede cubrir el vestido hasta la rodilla; pero si el encaje fuese un poco lourd, entonces sería preferible colocarlo en la parte baja de la falda, procurando siempre que la figura no sacrifique su esbeltez en aras del lujo. Los talles altos siguen en favor, sin duda pa- H trocinados por las mujeres pequeñitas. H e oído decir á varias que los talles un poco más arriba de su sitio las favorece, porque las da aspecto de tener más estatura. El fichú Marie Antoinette también tiene muchas partidarias, sobre todo, entre las delgadas. Las mangas no tienen más q e una costura, r. in que por esto merezcan el calificativo de japonesas, puesto que son completamente lo contrario estrechas y m u y largas. Las bonitas guirnaldas, muy ligeras, colocadas desde el cuerpo hasta el borde de la falda, constituyen un verdadero progreso, nabiendo triunfado sobre ac uel bouquef, tan poco gracioso, que era indispensable hasta hace unos n cses. La flor de azahar ha perdido su preponderancia de otros tiempos; ahora se consideran como las más chic esas delicadas rositas de un blanco precioso, que se llaman bouquet de la niariée. También son muy elegantes las frágiles cléniatites y los lirios; pero éstos quedan reservados para ciertas figuras arrogantes y majestuosas; las mujeres mignonnes no pueden ponérselos. Otro detalle de muy buen gusto y característico del traje de boda es l anmdnicre, de seda blanca bordada y pendiente de larga cordeliére. P a r a la próxima crónica reservo hablar del velo y de su colocación, que es el detalle más interesante de la toilette. También me ocuparé de los zapatos y de los guantes, sin olvidar las joyas. CONDESA D AKMONVlf. LE. ES DE URGENTE NECESIDAD C í, no lo duden ustedes, bondadosas lectoras. Limito el calificativo á la palabra bondadosas porque los que no están en el secreto me llamarían exagerada pero yo, que al dedicarles estos renglones pienso en la abnegación que representa el leerlos hasta el final, las llamaría admirables, sublimes, ideales y otras muchas cosas. Conste que quedan excluidas las que lean las primeras líneas y dejen el periódico por falta de valor para concluir el artículo. Pero volvamos al asunto. Es de urgente necesidad que cada una de ustedes se procure un grey hoimd. No se trata solamente de seguir un capricho de la moda; hay algo de más interés en la posesión de esos preciosos lebreles. Con ellos se adquiere un compañero de paseo del mejor tono, que atrae todas las miradas, que, como es lógico, no se detienen en él, sino que después de haberle contemplado buscan á la feliz poseedora de aquel perro ágil y elegante, y tras un brevísimo examen descubren todos sus encantos y adivinan los que el inmenso sombrero oculta. Además, en casa son unos amigos leales que distraen en las horas de soledad, respetando con tacto maravilloso los momentos de mal humor; entonces comprenden que sus juegos y sus caricias no son oportunos y se echan en un rincón, esperando pacientemente que la nube se aleje para volver al lado de su ama á demostrnrle con su mirada dulce que él hubiese sido inca-