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diadema de perlas y manto de coral. Le hizo un ceremonioso saludo, diciendo al mismo tiempo con afabilidad: -Acércate, infeliz, y no te apures, que yo te daré un remedio eficaz para tus penas. ¿Eficaz? -Completamente. -Gracias, señor- -balbució Fot. -Mira- -prosiguió el salmón: -tú, por un exceso de cariño, has ayudado á tu mujer á que falte á sus deberes, en vez de corregirla sus malas inclinaciones, haciéndola ver que la vanidad llegaría á pervertir á un santo, si los santos pudiesen sentirla, y ahora no tienes fuerza moral para volverla al redil; pero yo te la daré ma térial, y verás como te obedece y respeta. Se volvió para dar algunas órdenes, y en seguida se presentaron dos salmonetes con un paquete de algas, que depositaron en la orilla; un lenguado muy vivaracho lo desenvolvió y enseñó al escarabajo varias parejas de antenas. i Qué hago yo con esto? -preguntó asombrado. -Ahora te io explicaré- -repuso el rey del agua. -Pfucbats t s o colócate estas antenas en la cabeza asi, y cuando tu mujer no quiera hacer las faenas de la casa la empujas suavemente sy verás corno te obedece; pero vuelve dentro de ocho días, y sí veo que no has sabido utilizar el arma que te doy, te la quitaré, dejan dote sometido á los caprichos de tu mujer. Fot volvió á su casa; pero antes quiso utilizar las armas defensivas que le habían entregado con tal objeto. Vio una hormiga, y la acometió, dejándola muerta. Aterrado de su Obra se presentó delante de Fit muy entristecido, y la contó un cuento, haciéndola creer que se había dormido y al despertarse se había encontrado con aquellas antenas, y que tenía un poder sobrenatural, porque sólo con acercarse á una hormiga la había dejado muerta en el acto. Fit, aterrada, obedecía las órdenes de su marido sin protestar, pero le huía como si viese á una fiera, y Fot se entristeció tanto, que volvió á buscar á la princesa para rogarle que quitase de su cabeza aquellas antenas que le aislaban de todo el mundo. La hija del salmón no tenía facultades para destruir la obra de su padre; pero pudo encorvar las antenas del escarabajo de modo que sólo pinchasen cuando él quisiera. Con esta modificación volvió alegre y satisfecho á su hogar. Fit recobró la confianza perdida, y, comprendiendo su error, guardó el espejo y el vestido de seda y plata, entregándose con alegría á las faenas de la casa. Tuvo varios hijos, y todos ostentaron en sus cabezas las antenitas encorvadas, como signo de. fortaleza, y gracias á los cuales volvió la paz al hogar de Fot y de Fit. MARÍA DE PERALES. 42- UN EXPLORADOR AFORTUNADO CONCLUSIÓN 13. Teniendo ya abundante original para un tomo de su obra, decide volver á Europa para publicarlo. 14. Se lo participa al Rey, anunciándole que volverá á su lado, donde tan bien se encuentra. 15. El Rey le encarga que le traiga á su regreso un caldero de cobre, así de alto, poco más ó menos. 16. Le hacen tan cariñosa despedida, rogándole que vuelva pronto, que derrama lágrimas de gratitud. M L W r 3 17. Vuelve por fin, y presenta al Monarca el caldero, gozando al ver lo satisfecho que queda con él. i8. Le pregunta: ¿P a r a qué quiere este caldero tan grande? ¡Para guisarle á usted, amigo t -47-