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En el más raudo corcel de los que dispone el viento, va en vuestra busca el doncel de mi amante pensamiento. Darán pronto con la dama: jinete y cabalgadura conocen muy bien la fama (le vuestra gran hermosura. Y cuando de mí se alejan no les inquieta el fracaso, siguiendo la luz que dejan vuestros ojos á su paso. No os mostréis, señora, cruel y que vuestro acatamiento sea fiel para el doncel de mi amante pensamiento. Os lleva, como sincera expresión ae mis amores, para vuestra cabellera mis suspiros hechos flores. Y por un capricho, de esos que al amor no causa agravios, os lleva un collar de besos prisionei- o de sus labios; permitidle que se atreva á pretender vuestra palma, porque para el alma os lleva la paloma de mi alma; mística paloma, fiel mensaje de mi tormento, que no se separa del doncel de mi pensamiento. (3 s hablará de las cuitas que producen e los dos esas amorosas citas, en las que no acudís vos á las frondas de jazminc donde aguardo con empeño en ilusorios jardines, bajo una luna de ensueño. Doradas citas de amor, en las que les rindo culto al lírico ruiseñor que en el corazón oculto. Ruiseñor, de esta querella cuéntala tú el sufrimiento, dila que, pensando en ella, se enferma mi pensamiento. Señora, señora mía cabalgad en mi quimera con rumbo á la l aníasía, un país que nos espera; donde se forjan los sueño y donde la Dicha mora; donde seremos los dueños si vamos los dos, señora; donde, en líricas escalas, se asciende hasta la victoria de amarse bajo las alas temblorosas de la Gloria. Si os satisface el dosel que á vuestro amor os présenlo, en el más raudo corcel de los que dispone el viento entregaos al doncel de mi amante pensamiento. JULIO HOYOS.