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m nUcJER HEK m H francos en casa de cualquier mueblista; es preciso sentirlo y no ponerle trabas. Si se pretende copiar un cuarto de Trianon, no basta consultar los grabados de la época y que el tapicero lo haga todo. Es preciso trasladarse con el pensamiento al lado de la infortunada Marie Antoinette, y, como ella, cultivar sus flores predilectas, cuidarlas con cariño, y, cuando estén en sazón, colocarlas en vasos pa -a distribuirlos sobre mesas y consolas; luego es indispensable un libro y una labor (amoas cosas acom. iañaban siempre á la Reina de Francia) y entonces el salón tendrá el sello de la época, animado con el alma de su dueña, sin la frialdad de lo deshabitado. mirable en formar un puzzle, mientras la madre hace labor, pensando siempre en adornar su casa después de haber trabajado para los pobres. En este caso es indispensable un estuche con todo lo necesario y que sea fácil de trasladar de un cuarto á otro en invierno, y del salón al jardín en verano, cuando se vive en el campo. El más á propósito es uno de piel, absolutamente igual á un saco de viaje, montado sobre cuatro pies de madera en forma de tijera, que se pliegan con gran facilidad. El saco contiene los utensilios de costura, en vez de los de toilette, y es lo suficientemente grande para que se pueda guardar lo que se esté cosiendo ó bordando. a tenemos otro medio sencillísimo para almor zar en pleno Guadarrama una jjerdiz en sahnis ó un pollo fricassc, sin necesidad de inaquinilla ni otro género de lumbre para calentarlo. El aparato es muy mono. Una especie de botella de boca ancha contiene el animalito, perfectamente condimentado; esta botella está encerrada en otra mayor, que tiene en su base un recipiente con agua, y en la parte superior otro con cal. Cuando llegue el momento de almorzar se invierte la botella, se abren cuatro agujeros en los sitios indicados y, al penetrar el aire, el agua cao sobre la cal, que produce en pocos minutos ei calor suficiente para que el pollo ó la perdiz rompa á hervir. Me figuro que este nuevo invento será la realizai ción del ideal de les que se dedican al sport alpino. DE T I E N D A S pl invierno trae consigo la reunión de familia alre dedor de la mesa durante las noches frías y lluviosas. El mal tiempo desanima á la gente joven para salir de casa sin un objeto que merezca la pena de abandonar la dulce temperatura del hogar por la fría y desapacible de la calle. No hay nada más atractivo que un salón donde se cobijan todos los iiídividuos de una familia. El padre, sentado en su butaca, que todos respetan porque saben que es la que le gusta, lee los periódicos; la hija mayor toca el piano, interpretando los trozos favoritos de su auditorio; la pequeña y su hermano charlan en un rincón, haciéndose mutuas confidencias, ó se afanan con entusiasmo ad- Vf 1 ir í 1 i- s. t S: M A- í i M U E B L E S MODERNOS Comedor a r t í s t i c o y c o n í o r t a b l e m o d e l o del proiesor Cari W i t z m a n n de V l e n a De la Modcrn Deutsch Kunst Dckoration