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mozo y fuerte, cuando le veíamos ejercer de mono sabio, allá por los. años 84 ú 85. A poco de aquello comenzó á picar en algunas novilladas, y salió por provincias á torear corridas de más fuste, mereciendo el honor de ser re- Perteneció á las cuadrillas de Mazz a n t i n i Bonarillo, Machaquito y otros, ganando con todos las mismas ovaciones y el mismo buen nombre que tuvo desde que empezó hasta que ha dejado de trabajar. Ha estado en Méjico y en Monte- na es para jóvenes, que ya dijo PepeHillo aquello del toro de cmco y el torero de veinticinco. DULZURAS. LOS MENTIDEROS DE INVIERNO Que no Que viene. venir. Que viene. Que no quiere no lo quieren traer. Que todo está arreglado. Que no hay nada. Todo esto y mucho más es lo que se dice en esos que llamamos, círculos y que no lo son, ni aun siquiera geométricamente hablando. Cada día es menos eficaz la labor del que quiere encontrar una noticia verídica en esas reuniones, á las que parece que asisten los verdaderos poseedores de todos los secretos. Un día oye uno con pelos y señales que el diestro tal ó cual ha conferenciado con el empresario y que todo está arreglado para torear no faltando más que pequeños detalles para poner la firma en los contratos. Se aparta uno de aquel Sanedrín, que, aunque no es Consejo Supremo de judíos, lo parece por la gravedad con que se sustentan las afirmaciones, y va á caer en otro Aerópago, que tampoco es Tribunal superior, pero tiene pretensiones de tal, y escucha todo lo contrario de lo que dijeron los otros, también afirmado con toda la gravedad que las circunstancias requieren. Los que se proponen servir al público el fruto de sus investigaciones, se vuelven locos y acaban por no poder ni siquiera deducir qué podrá pasar. Sabemos todos que en la temporada de 1911 torearán en Madrid Machaquito, Vicente P a s t o r Gallito, Regaterín B nvenida, Mano le t e Gaona y algún otro, pero hay la duda de s i continuarán e n e 1 destierro Bombita y Cocherito. No nos queremos conformar con, esa duda y no dejamos pasar quince días sin dar un golpe á la versión negativa ó á la afirmativa de una manera rotunda. El terreno ha estado perfectamente abonado en el invierno actual para toda clase de versiones. Ricardo Torres ha pasado por Madrid tres ó cuatro veces, unas para asistir á cacerías, otras para otros asuntos y siempre se ha creído que ya era un hecho la entrevista con Mosquera, el apretón. de manos, los pelillos á la mar y todo el repertorio de frases de las que quieren decir que todo se acabó. Sin embargo, parece que no se acabó nada y que siguen las cosas en igual estado. i Para qué afirmar ni negar nada, si el día que hubiera (que puede que no la haya) alguna noticia, se apre- f. Aj v: José Fernanaez (el Largo) conocido como picaaor de toros, alternando en tanda, el día en que se celebró la célebre corrida á beneficio del Bebe, 12 de Noviembre de 1888, en la que fueron matadores Lagartijo, Frascuelo y Guerrita, y mató el último t o r o Saturnino F r u t o s fitas) mé su padrino y compañero Pepe Calderón, y su trabajó mereció y obtuvo nutridos aplausos. En seguida de aquello se le reconoció como uno de los buenos, y nunca le faltó vma cuadrilla en que trab- ajar gran numero de corridas. video, y fué uno de los que más picaron en París, en la hermosa plaza que se construyó con motivo de la Exposición el año 1889. Allí sufrió un grave percance en el muslo izquierdo, que le tuvo mucho tiempo sin poder trabajar, y del que quedó cojo, en cuyo estado ha picado después catorce ó. quince años. Aún tiene tipo y facultades para seguir la profesión; pero ya hace unos cinco años que no trabaja. Sin duda cuenta con posición suficiente para recordar tranquilo sus glorias, y hace bien, pues la profesión tauri-