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Una mañana se despertó, Fit de mal humor; Fot le preguntó cuál era la causa- de su, disgusto, y ella, después de. muchas zalamerías, le dijo; -Quisiera un vestido muybonito; me entristece verme ataviada como los demás escarabajos, siendo yó muy superior á ellos por mi extraordinaria hermosura. Fot se quedó perplejo; no sabía cóm o satisfacer el capricho de su mujer; pero deseando consolarla, la dijo; -Ya sabes lo mucho que yo te quiero y que soy capaz de todo con tal de verte alegre; no te impacientes si tardo y ten confianza ch mí: S f Biós me ayuda, volveré, con un vestido ñiiicho riiejor di- 1 que tú deseas. Cogió los trebejos dé pescar y se internó en el monte. A los pocos pasos encontró una ííor, y con tono cortés la dijo: -Hermosa amapola: si fueses tan amable que me regalases al guna de tus hojas para hacer con ella tin vestido á Fit, mi gratitud seria eteraia. Es, tan bonita- que, cubierta con tu ropaje rojo, sería la admiración de. todos lop insectos, La amapola irguiósti tallo dispHcéntemente y repuso: -Es grande tu. atrevimiento, bicharraco; sigue tu. camino y, no pretendas imposibles. El escarabajo suspiró y- continuó andando. El canto d e u n risueñor le distrajo ün momento de su idea fija; se detuvo, y escuchó. Él pajarito, lanzó al espacio sus trinos, alegres, y volando lentamente se posó en tierra. Entonces, pensó Fot: ¡Si éste me quisiera dar unas cuantas plumas para F i t l Y dando vuelfas á su deseo dentro del cerebro, formiiló lo niejor que pudo su petición. El ruiseñor le miró, con asombro, se sonrió compasivamente y dijo levantando el, vuelo; -Tú. estás loco. El escarabajo, triste y. desconcertado, cambió de camino; llegó á la orilla del mar, preparó su caña y se dispuso á jSéscar, para olvidar sus pesares. Al poco rato sacó un pescado precioso, cubierto de seda y plata con una corona de oro, que, fijando en él sus ojos suplicantes, exclamó: ¡Ten piedad de mí! Soy la hija menor del salmón, rey de estas aguas, y si me dejas en libertad te daré un vestido igual al mío. Cuando necesites- algo llámame y yo te daré cuanto desees. El escarabajo, loco de contento, repuso: -Encantadora princesa, has adivinado mi pensamiento; vuelve feliz á la vida, pero no olvides, tu promesa. A los pocos minutos volvió á la superficie la hija del salmón, y entregó á Fot un páquetito. Continuará. 26- UN EXPLORADOR AFORTUNADO I. El doctor Perencejo decide irse á una isla de salvajes para estudiar sus costumbres. 2. Tras muchas peripecias desembarca en una isla, donde es recibido con el mayor respeto. 3. E l propio Rey, encantado con él, le aposenta erí una de sus tiendas y le brinda su protección. 4. Le dan. de comer delicados manjaresi y con abundancia, como si trataran de cebarle. K. Cuando está indispuesto, el medico del Rey le prodiga los más exquisitos cuidados. 3i 6. El doctor escribe u obra sobre las costumbres de aquellos isleños, y engorda que da gusto. Continuará.