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NOTAS TAURINAS XBUM BIOGRÁFICO ros cortesanos, se salió de los miradores y se fué a la plaza, donde sus criados, le tenían, un muy hermoso caANTONIO BEJARAÑO ballo rucio rodado, de muy grande (REGÓTE) bondad... sobre eV cual subió Alabez, y dio una vuelta á la plaza, mirando 1 f no de los mejores picadores que todos los balcones adonde estaban las han salido en los últimos tiemdamas, por ver á su señora Coháida. pos, y si bien es verdad que su nomr Y hecho esto, puso las espuelas al bre figura en la historia al lado de Caballo, el cual arrancó con tanta fu- los más. hábiles y valientes toreros de ria y- presteza, que parecía un rayo. á caballo, á mucho más habría llegaEn esto se dio en la plaza una gran- do si río hubiera muerto en la flor de de gritería, y era la causa que el toro su juventud, cuando aún üodía dar había dado la vuelta por toda la plaza, habiendo derribado. más de cien hombres y muerto itiás de seis de ellos, y venía como un águila adonde estaba Alabez con su caballa. El cual, como le vio venir, quiso hacer una grande gentileza aquel día, y fué, quesaltando del caballo con gran- ligereza, antes que: 1 toro llegase le salió al encuentro con el albornoz en la mano izquierda, El toro, que le vio tan cerca, s, vino á él por cogerle; mas él buen malique Alabez, acompañado dé su bravo corAzón, le. aguardó, y al tiempo, que el toro bajÓ la frente para ejecutar él bravo golpe, Alabez le echo el albornoz coiif- Óf. mano izquierda en los ojos, y apartándose vin poco á; un. lado, con. la mano derecha le asió del cuerno derecW tan recio, qué le hizo tener, y con grande presteza le echó mano, del otro cuerno, y le tuvo tan fuertemente, que el toro no pudo hacer gtloe ninguno. El toro, vieíidose asido, prócuraba desasirse dando grandes sal- f tos, levaíitando cada vez al buen Alá- bez del suelo. Alabez, pareciéndóle vergüenza andar de aquella niariera con tal bestia, se. arrimó al lado izquierdo del toro, y usando de fortaleza y maña, torció de los cuernos al toro de tal manera, que. dio con él en; el suelo, haciéndole hincar los cuernos en tierra. El golpe fué tan- grande, que pareció que había caído un moiite, y el toro quedó quebrantado, que no se pudo mover de aquél rato. El buen maíiqüe. Alabez, como, así lovio, lo dejó, y tománido su albornoz, que de fina seda era, ge. fué á su caballo, que sus criados le guardaban, ysubió en él con gran ligereza, sin poner pie en el estribo, dejando á to. dos los circunstantes embelesados de su bravo acaecimiento y valor. A cabo de rato, el torb. se le vantó, aunque no con la ligereza que solía. El Rey, envió a llamar, á Alabez; el cual; fué á su mandado con gentil continente, como si tal nó hubiera hecho, y llegado al Rey, le dijo: Por cierto, Alabez, lo habéis hecho como, valiente y esforzado caballero, y de hp. y más quiero que seáis capitán de cieh caballos, y, teneos por alcaide de la fuerza de Cantona, que es muy buena alcaidía y de buena renta. Alabez le besó las manos por la merced que le hacía: mucho? bpéiaósi ratos- á los aficionados ppr su maestría para regir los inás mdóínitos caballos, él valor y el a r t e c o n que castigaba á los toros, y el lucimiento que- piroporcionaba al matador sin. descuidar el logro de las palmas que de derecho le correspondían. Era un buen niozo, fuerte, simpático y coii gran afición por el arte á que se dedicaba, con cuyas condiciones se elevó en pocos años y pudo alternar a. ún con los Calderones, P. P. CHANELA. Antonib, Bejara. no (Pegote)