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fflESARLVVJCLTA bas bas s, hay unas gomas fuertes, C, que sostienen un contrapeso de plomo, Dicho esto se comprenderá fácilmente que cuando se eche á rodar el cum- bac hacia adelante, al girar el cilindro sobre su eje las gomas se retuercen merced al con- rapeso, cuyo centro de gravedad esta muy bajo. Al detenerse el cilindro se destuercen las gomas y le obligan á gi ar en sentido inverso. LA MAYOR FINCA RUSTICA P robablemente no habrá en el mun do una finca rústica que pueda compararse con la que posee D. Luis Terrazas en Chihuahua (Méjico) La finca contiene más de tres millones de hectáreas de tierra fértil, y ocupa una extensión de 250 kilómetros de Este á Oeste y 325 de Norte á Sur. En sus valles y en sus montañas pastan más de un millón de cabezas de ganado vacuno, 700.000. de lanar y lóo. ooo caballos. Para cuidar los rebaños y piaras hay 2.000 hombres. Todos los años se degüellan 150.000 cabezas de ganado vacuno y 100.000 de ganado lanar, cuya carne se prepara y se pone en conserva para la exportación en la misma finca, con lo cual se aumenta grandemente los productos de la misma. En tan gigantesca posesión hay cinco depósitos de agua, cuya construcción costó 51 x 1.000 pesos, y 300 pozos que valen otro tanto. El propietairio es un agricultor científico, y en su finca se cosecha toda clase de granos. En la casa de campo donde vive el Sr. Terrazas hay habitaciones para 500 huéspedes. De sus comodidades y dimensiones puede juzgarse sabiendo que su construcción costó dos millones de pesos. Es un verdadero palacio, cuyos jardines y cuadras han costado más que los de la residencia de un emperador. Para el servicio de la casa hay más de cien criados. REL 6 J R 1 A DH BOLSILLO i das por una charnela; el brazo B es la base y el A sujeta el reloj. Se puede llevar en el bolsillo, pues cerrado ocupa muy poco lugar. PAR (3 UE L LIPUTIFNS 1 os miembros del Concejo edilicio de Brooklyn no saben si tomar á broma ó como un insulto una donación que acaba de hacer á la ciudad de las iglesias Mr. Brian C. Hughes. Hace un mes, Mr. Hughes ofreció al Municipio regalarle un terreno que poseía en uno de los sitios más céntricos de lá ciudad, en el cual dijo que se podía construir un parque, ofreciendo enviar la escritura de dicha propiedad. Cuando el Ayuntamiento se reunió en sesión especial para recibir la donación y examinar los títulos, se encontraron con que los terrenos donados consistían en un triángulo de te- rrenos de dos pies y medio de base por siete de lado y que allí no se podía construir nada. Después se ha averiguado que el secreto de la generosidad de Mr. Hughes consistía en que tenía que pagar anualmente un dollar y cincuenta y tres centavos por aquel terreno por concepto de impuestos, y que nadie quería comprárselo por su reducido tamaño. ¿Es decir- -le gritó- -que ese miserable te ha dicho que no quería pagar? -No me lo ha dicho formalmente, pero me lo ha dado á entender. ¿Cómo? -Me ha echado por la escaleri abajo. LOS NEGOCIOS CHISTES UNO MAS I b a un carretero con su carro, don de llevaba diez cerdos, y se encontró en el camino á un labrador, que le dijo: ¿Me deja usted montar en su carro, que estoy muy cansado? -Lo siento, pero van diez cerdos y no hay sitio. ¡Eso no importa... ¡Donde caben diez, caben once! LA COSTUMBRE -Cierto que ahora poseo una regular fortuna; pero cuando empecé mis negocios no tenía un céntimo. -Ya, Pero tus clientes tendrían algo. UN ANSIOSO Toadle ignora que no se deben dejar J I f ilá mujer, muy fea y de muy mal los relojes de bolsillo en posición I caráctgr, regaña con su marido horizontal, pues ello perjudica á su y le. dice furiosa: maquinaria, originando desgastes des- ¿Y te atreves á mirarme cara á iguales de determinadas piezas. Para cara? tener el reloj en la mesa de noche ó- ¡Qué quieres, mujer! -contesta en la del escritorio bien á la vista y él. ¡A todo se acostumbra uno! sin necesidad de esos antiestéticos chismes llamados relojeras, que no GRATIS ET AMORE I I na señora encuentra en la calle á una muchacha, que fué criada suya, y la dice: ¿Cómo te va? ¿Ganas más en la casa donde estás ahora? No, señora... Ahora trabajo gratis, ¡Me he casado! se pueden llevar á todas partes, especialmente cuando se viaja, existe un aparatito portátil, que es éste que aquí aparece dibujado. Consiste en dos piezas de metal uniUNA INDIRFCTA I a escena en un restaurant. Dice un caballero: ¡Mozo... Tráigame usted una docena de ostras, ni muy grandes, ni muy chicas, ni muy sosas, ni muy saladas... Y que estén bien frescas, y abiertas con mucho cuidadito. ¿Las quiere usted con perlas? -contesta el camarero. i- Tk- k RENGLONES CORTOS EN DOS ABANICOS ¿Cómo quieres, chiquilla, que yo ponga un pensamiento aquí, si el solo pensamiento que yo tengo lo tengo puesto en ti... Mi anhelo siempre ha sido que mi nombre á la Gloria se acer. cara; y lo habré conseguido si este abanico acercas á tu cara. JOSÉ RAMOS MARTIN. 1 1 n usurero mandó á cobrar cierta cuentecilla á un criado, el cual se volvió de vacío,