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(BLANCO Y NEGRO EN LA ARGENTINA M. M É N D E Z DE A N D E S p N la colonia española de la República Argentina figuran personalidades de extraordinarios méritos que con su labor hacen eti pro de la madre patria más de lo que desde la Península puede imaginarse, pues colocan el nombre de España á una altura extraordinaria. Justo es que se conozca lo que son y lo que valen estos ilustres compatriotas nuestros, tan dignos de la estimación de todos los buenos españoles y de la gratitud de ía patria. A la cabeza de la lista que con ellos podría formarse figura, por méritos indiscutibles é indiscutidos, don Manuel Méndez de Andes, hombre moderno en la mejor acepción de la palabra, espíritu culto y progresivo, de quien vamos á ocuparnos en estas líneas. La dinastía de los Méndez de Andes en la República Argentina tuvo su origen en el gran filántropo M. Méndez de Andes, preclaro hijo de Asturias, que se trasladó aquí á los trece años de edad, sin más patrimonio que su envidiable inteligencia y su acend r a d o a m o r al trabajo. Con estos dos elementos, que tanto valen c u a n d o se sabe aprovecharlos, supo labrarse ráp i d a m e n t e una fortuna considerable, conquistada en la industria, y que luego! e permitió la satisfacción de ejercitar ampliamente sus sentimientos filantrópicos, consagrándose al amparo generoso y eficaz de muchos coterráneos suyos, á quienes la suerte fué poco propicia, y de todos los q u e necesitaron su a u x i l i o que nunca fué solicitado inútilmente. Al morir éste, en 1897, continuó su hermosa obra gu sobrino don Manuel Méndez de Andes, actual jefe de la casa, e d u c a d o en tan admirables ejemplos, y poseedor en tan alto grado de las brillantes cualidades de su tío, que es común sentir el de que más parece que el Méndez de Andes de hoy es el mismo de ayer, rejuvenecido. Nada más halagüeño podría decirse de ambos, pues á los dos alcanza por igual el elogio. La asombrosa obra industrial cuyos firmes cimientos echó el fundador de la casa, no sólo ha sido sostenida á envidiable altura por su continuador, sino que, cada día es más próspera y más considerable. La fábrica de tabacos La Abundancia, famosísima en todo el país y la más antigua de Buenos Aires, es hoy, merced á la inteligente dirección del negocio, una de las mejores y más renombradas de cuantas existen en el territorio de la República Argentina y puede sostener sin desventaja la comparación con las más importantes de América, pues en ella se introducen á m; edida de su aparición todos los perfeccionamientos de la industria, y la elección de las primeras materias se verifica constantemente con una escrupulosidad insuperable. Dueño el Sr. Méndez de Andes, desde muy joven, de un capital crecidísimo, sabe hacer de su colosal f o r t u n a el uso que corresponde á su inteligencia, á su filantropía y á su esplendidez, pues es la persoiia á quien nos referimos el tipo, del poderoso industrial moderno, talentudo, sólida y ampliamente ilustrado, distinguido, amable, bondadoso y modesto. Entre sus aficiones predomina la de viajar y la satisface frecuentemente recorriendo toda Europa, visitando la América del Norte y sin abandonar sus negocios, p a r a t o d o s los c u a l e s es c a d a viaje una nueva fuente de prosperidades y de mejoras. Dedica gran parte de su tiempo á p r a c t i c a r una caridad bien entendida y siemp r e eficaz, p u e s atiende afectuosamente á cuantos á él se acercan en demanda de auxilio, y ni su cariño ni su generosidad dejan de manifestarse un solo momento. Sabido esto, no podrá extrañar á nadie el hecho de que su casa sea una constante romería de necesitados, q u e D. Manuel Méndez de Andes.