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LAS HIJAS DE ELENA Estas hijas que ahora van ustedes á conocer, no tienen nada que ver con aquellas del refrán. Pues si ninguna era buena, éstas son, en mi sentir, otros López, es decir, otras hijas de otra Elena. Las niña? llaman: Patro, Jacinta, Casta é Inés; aquellas tres eran tres; pero estas cuatro son cuatro. La diferencia mayor consiste en la prueba plena de que estas hiias de Elena si una es buena, otra es mejor. No hay sitio en que no se escuche un elogio en sü ventaja; si una niña es una alhaja, otra niña es un estuche. Sobre ser muy hacendosa! en lo que todos convienen es en que las cuatro tienen unas manos primorosas. Jacinta pinta y Jacinta tiene habilidad muy rara; no hay más que verla la cara para saber cómo pinta. De Inés no hay quien no pregone el talento soberano; no sólo toca el piano Inés, sino que compone. Y así la vida se pasa I atareada de un modo. ¡Siempre componiendo todo lo que se rompe en la casa Casta, dicen que ha nacido para hacer las cosas bien toca de oído también y guisa, también de oído. Pero en unas condiciones tan únicas en su clase... Quisiera que usted probase su sopa de macarrone, Suprime el queso ex profe, por lucirse, usted lo ve, y, al probarla, jura usted i que se la ha dado con queso Patro es quizá la más lista y la mejor de las cuatro. ¡Es un encanto la Patro! ¡Qué modesta y qué modista i ¡Qué aptitudes tan completas! ¡Qué suma de habilidades para hacer preciosidades por tres ó cuatro pesetas! En esto no hay más allá; Patro coge unas tijeras y con felpa de ex chisteras de su difunto papá, flores de un pito del Santo y dos plumas del plumero, se confecciona un sombrero parisién que es un encanto. Y cuando, en su condición modesta, al verse elogiada, dice que no vale nada... tiene y no tiene razón. En cuestión de habilidadep nadie las puede igualar, porque son, á no dudar, cuatro notabilidades. Todos sus méritos cuentan y es la pública opinión que las cuatro están de non, y eso es lo que ellas lamentan. Elena vive con pena al pensar que nunca ha habido un aspirante á marido para las hijas de Elena. ¡Pardiez, que es mala fortnn: entre sus conciudadanos! Pues teniendo tales manos, nadie les pide ninguna. Y no sólo son en artes y labores celebradas; están muy relacionadas, se encuentra- i en todas pan. Asisten á reuniones, pero con tanto lucir, nunca consiguen salir de la condición de nones Y tantos años ya están exentas de compromiso, que voy creyendo preciso hacerlas otro refrán que diga: Cuatro son, cuatro las pobre. hijas de Elena; las cuatro siempre en escena... i y no entra un alma al teatro! CARLO. S LUIS DE CUENCA.