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mTm ER mGmñ PAGINAS FEMENINAS CRÓNICA DE PARÍS MÍE COLES 4 DE ENIírQ I OS cazadores están este año de enhorabuena pudiendo dedicarse á su distracción favorita. El infierno ha aparecido tímidamente; todavía no h a hecho su entrada oficial, con su cortejo de peligrosos personajes, y, por consiguiente, la vida en el campo, tan seductora, se ha prolongado más que de costumbre. Sé de muchas familias que siguen disfrutando de las delicias de la vida de chotean. Los diversos sports ocupan los días cortos de Diciembre, procurando un género de diversión por todos estilos superior al que ofrecen las grandes ciudades. El leader de la moda sportive ha creado una clase de abrigos ó capotes para preservar á las intrépidas cazadoras del reumatismo tan temido. El capote de Soden abriga y no pesa. Su tono brouillard se confunde fácilmente con la tonalidad neutra del monte. Su forma, adoptada después de detenido estudio, es lo más práctico eme se ha ideado hasta ahora. Tiene la hechura de un gabán; una especie de cmpieccmcnt, cruzado sobre la espalda, desciende como unas alas en forma de pelerina, desde la bocamanga, cubriendo por completo el brazo. Las antiguas capas sujetas con tirantes, que se cruzaban sobre el pecho y se abrochaban en la espalda, eran quizá más graciosas; pero en cuanto llegaba el momento de coger la escopeta, era preciso echar hacia atrás la capa, dejando el pecho al desctibierto, exponiéndose á que el frío y la lluvia procurasen á la elegante cazadora una bronquitis ó un reuma. Además, la capa tenía otro inconveniente mientras se echaba hacia atrás se perchan unos segundos, lo suficiente para que la caza se escapase, librándose de una muerte cierta. O t r o de los pardessus indispensable para la próxima excursión á Caux ó Saint- iVIoritz es el snow- coat. Toda sportswoman conocedora del confort y del buen gusto apreciará sus innumerables ventajas. Abriga mucho, no pesa nada y puede decirse que es la realización de un sueño. El snow- coat que yo he visto es de color gazelle, forrado de camdieu poil de chameau, suave protección, muy precisa en las alturas rodeadas de nieve. Las carteras y el cuello, iguales al forro, completan la nota chic de este abrigo. Voy á dedicar unos renglones á la última toilette de golf, recientemente creada. Desde que este interesante sport hace furor en Francia, como lo viene haciendo desde época muy anterior en Inglaterra, casi no se han hecho innovaciones en la manera de vestirse hasta hoy, que un inteligente maestro en el arte de inventar modelos, ha creado uno precioso. Convencido de que es preciso dejar los movimientos en libertad para que pueda subsistir la elegancia, ha imaginado una costume respetando el confort y la estética. Nada tan mono como el golf d digning: este ma- ravilloso tejido tiene una elasticidad especial y vui colorido pain brülé muy original. L a falda corta, completamente distinta de las que usamos para la calle, forma graciosos godets. L a chaciueta, también corta, marca la línea del cuerpo, sin precisarlo demasiado; tiene dos pliegues en la espalda y otros dos en los delanteros, con objeto de cjue al menor movimiento se abran, y en cuanto el brazo recupere su posición normal, se cierren por sí solO S. P a r a los momentos de descanso tiene dos bolsillos, cjue permiten resguardar las manos del frío, muy perjudicial á la piel después de haber hecho ejercicio. CoNBESA D ARMOKVILLE. DE T I E N D A S r ada día es mayor el número de los aficionados al bridge, y para que puedan jugarlo dos personas, cuando no encuentren quien les haga la partida, como se juega I ecarte, el besigtie ó el piqíiet, se ha inventado un aparato compuesto de dos tablitas, con trece ranuras diagonales, para que las cartas puedan colocarse en cada ranura, sin que se oculten unas detrás de otras. Cada jugador, después de haber dado como si fuesen cuatro, toma dos juegos; uno lo tiene en la mano y el otro lo coloca en el aparato de modo que el que está enfrente no pueda ver las cartas; en seguida empieza la partida, teniendo cada jugador un muerto. Este juego se llama el dratv bridg, aludiendo al que coge las cartas del aparato y las echa sobre la mesa. La idea viene de Inglaterra y, como toda novedad inglesa, pronto se difundirá entre nosotros. uchas personas costumbre, no mala M ó buena, pero tienen laluego indolente, sé si pasar desde de algunas horas despiertos en la cama. Dicen que necesitan reposo ó que el frío de la mañana les perjudica 1 hecho es que, como no duermen, se aburren y necesitan hacer algo para matar el tiempo. Leer los periódicos ó algún libro de actualidad y escribir algunas cartas suele ser la ocupación de esos... (lo diremos bajito para que no se enteren) de esos perezosos. Nada más cómodo y útil que la mesita enana. Su tamaño será, poco más ó menos, de una vara en cuadro; la sostienen cuatro patas de 25 centímetros de altura, y un lado del tablero tiene la forma de una media luna, no demasiado pronunciada, para que se pueda acercar y apoyar los brazos con comodidad. Se coloca sobre la cama, y ya puede empezar ese trabajo de la mañana, que quizá por ser demasiado cómodo, será poco fecundo. uando se va á pasar unos días en el campo, invi tado por un amigo para cazar, generalmente se lleva á la señora de la casa ó á los niños un pequeño obsequio. Como á los chicos les encanta imitar todo lo que hacen las personas mayores, el juguete cnie voy á describir seguramente haría sus delicias. Es un conejo, que por medio de un sencillo mecanismo se mueve en un espacio poco más ó menos deudos metros, corriendc en todas direcciones. Los niños, provistos de sus escopetas, cargadas con una bolita de goma, se colocan á cierta distancia y apuntan al iu-