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más popular de t o d o s los Directores generales de Correos y Telégrafos. D. José María Zarate, que fué para e! Duque de Sesto lo que éste para D. Alfonso XII... Si no recordamos m a l por la n o c h e del día que hizo su triunfal entrada en Madrid- -después de la silba del populacho de París al coronel de Huíanos- -iban por la Cuesta de Santo Domingo, recorriendo las iluminaciones, dos parejas, del brazo. Las d a m a s con el disfraz de la m á s g r a n d e sencillez, e r a n la suprema e l e g a n c i a Los caballeros fumaban. El que iba detrás se había guardado inadvertidamente en el bolsillo encendida la mecha de la fosforera. Cruzó con las parejas una garrida moza, y llamando la atención de la dama, casi zarandeándola, le gritó: ¡Pero, señora, ¿no ve usted que su maniEscuadra de batidoi- es. Autoiilo Bellido, Juan Palló, Salvador Sánchez (a) do se va achicharrando? Frascuelo, Ittaniiol Sánchez (Calandria) Victoriano Alcón. No es posible describir el regocijo de ésta, que era nada menos que la Reina notas: á la hoja suelta inédita, que ofrecimos más Doña María Cristina, del brazo de Zarate. Lo daba, atrás, para ilustración gráfica de las Memorias que delante, D. Alfonso XII á la Marquesa de Alcañices. podrían escribirse sobre precedentes de la RestauraEn la lá. mina de los batidores figura Salvador Sánción de la Monarquía Española en 1874. chez (Frascuelo) aquel gran matador con tanta verEl Príncipe D. Alfonso, que seguía sus estudios con güensa torera; Manuel Sánchez (Calandria) el me- gran aprovechamiento en el Colegio de María Teresa, jor discípulo, comojinete, del Marqués de Bogaraya, en Viena, no bien tuvo noticia de haberse creado el y á su vez maestro de velocípedo de D. Alfonso X I I Tercer Escuadrón, en un plieguecíUo de papel grande Jefe aún de las caballerizas del Marqués de Alcañices, de cartas dibujó la caricatura del Marqués de Alcañien cuva casa se crió y fué ascendientlo- desde postices, con el uniforme clásico de los antiguos nacionallón. Siendo muy pequeño y bastante travieso, el Dules, que vistió Sagasta, y con la misma tinta puso laque le castigaba montándole sobre un caballo de muleyenda humorística que lleva al pie la figura. cha alzada, del que no podía apearse en la cuadra por Aunque el grupo es muy anterior á la caricatura, estar atado el animal con dos piquetes á la valla y con no es inoportuno que demos también al principio de la culata hacia el pesebre; Bellido, el jefe del Picadeeste artículo la copia de una bonita fotografía, en la ro Real, figura imprescindible y solemne en su- puesque se ven del brazo el regio dibujante y su íntimo to preferente del tren de gala, en bodas y apertuamigo y favorito el caricaturado. ras de Cortes; Victoriano Alcón (el Cabo) un banLa caricatura, encerrada en un sencillo marco de derillero ííe castigo... Por cuenta de aquellos naciopino barnizado, con uñas rojas y negras, obra del fanales bien podía afirmarse, como oímos hacerlo á un moso ebanista Antonio Jorge, figuró siemJDre colgada Grande de España, por la de sus antepasados, en el en los cuartos de vestirse del Marqués de Alcañices, acto de cubrirse delante de D. Alfonso XII, que, á en las distintas casas que habitó en Madrid, desde sn? iabérseles presentado ocasión, hubiesen muerto depalacio de la calle de Alcalá, en cuyo solar se alza el fendiendo la causa del Rey. Cuando el joven MonarBanco de España, hasta el hotel del paseo de Recoleca entró en Madrid para sentarse en el trono de sus tos, número 13, también propio del Duque, en donde mayores, los del Aguardiente, de gala, formaban junmurió. En el cuarto de baño de la planta baja, junto to á la Estación del Mediodía. D. Alfonso los saludó al tocador en que se peinaba, contemplamos el dibujo como si fuese el Tercer Escuadrón el de la Escolta al amanecer del último día que vivió en este mundo Real, y á muchos de aquellos valientes, con los homel Jefe Superior, Mayordomo, Caballerizo, Montero bres y con los toros, se les saltaron las lágrimas. MeMayor y Sumiller de Corps dé D. Alfonso XII. ses antes, una señora cuyo marido figuraba bastante Habíamos codiciado durante muchos años la poseen política, aludiendo á la presencia de Frascuelo en sión de la caricatura, pero jamás nos atrevimos á pecierto baile benéfico que en su palacio dio la Marquedírsela al Marqués de Alcañices, por saber que la tesa de Alcañices, felicitó socarronamente á D. Pedro nía en mucha más estima que el magnífico retrato del Muchadas por la adquisición que para la causa alfonnieto de Goya, pintado por éste, y que el suntuoso cosina habían hecho sus partidarios, reclutando á un llar de perlas de los Balbases vinculado en la casa. matador de toros. Muchadas, uno de los hombres más Al joven Duque de Alburquerque debemos la carigraciosos que han salido de Cádiz, respondió á escatura, reproducida con estos apuntes, que hoy forma cape: ¡E r a precisamente lo í (ue nos hacía falta; parte de nuestro archivo de recuerdos y que compenpara descabellar á ciertos enemigos, un matador de dia gráficamente dos grandes afectos que hemos cultoros! tivado desde la niñez: lealtad á la dinastía reinante y Y dando ya de mano á divagaciones y anécdotas de cariñoso agradecimiento hacia nuestro padrino, el úlciento en boca, vengamos al asunto principal de estas timo Marqués de Alcañices (q. e. p. d. VASCO DE SAN ALLENDE.