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mTm ER íEKSm ñ PAGINAS F E M E N I N A S CRÓNICA DE PARÍS M) É: C 0 LE 5 2 8 DE DICIEMBRE 1 ¡c tenido ocasión de visitar el taller de la mejor modista de Londres, y gracias á su amabilidad he tomado notas para poder dedicar la crónica de hoy á las modas inglesas. No sé si mis lectoras estarán conformes con mi opinión; sentiré que no sea así; pero yo declaro sinceramente que son mucho más elegantes que las nuestras. Los vestidos de dia tienen un cachet marcadamente práctico. Faldas cortas, sencillas, y lo suficientemente amplias para moverse con comodidad los gabanes tienen muchos bolsillos, es decir, cinco (no vayan ustedes á figurarse que se cuentan por docenas) dos grandes, para las m a n o s uno chiquito, debajo de la solapa izquierda, destinado al r e l o j otro interior, donde se pueden llevar papeles ó cualquier cosa de interés, y el quin p en la cartera de la bocamanga, para el pañuelo. X o puede idearse nada más cómodo. Además, esta clase de abrigos se hacen en un género de lana gorda, pero tan flexible, que se adapta al cuerpo como si fuese tricot y no pesa nada. Como el objeto principal de estas toilettes trottcuses es no llevar manguito ni bolsillo de esos pendientes de un cordón kilomítrico, para subirse y bajarse sin dificultades á un cab ó á un tranvía, son indispensables los guantes de abrigo, deliciosos porque mantienen las manos calientes aunque el termómetro marri. ue 6 bajo o. Son de piel de gacela, forrados de ouatine, sin botones, sujetos á la muñeca con un elástico. E n las toilettes de noche es donde mejor se ai) recia la severidad característica de las elegantes inglesas. Las faldas, largas y muy amplias, de telas flexibles, caen formando pleguería, recordando los trajes talares, que prestan un encanto extraordinario á las figuras esbeltas. Las túnicas de ninon de soie, bordadas con abalorios de porcelana, están mereciendo la predilección de las má -aristocráticas ladies, y en realidad, está justiflcada, porque son preciosas. Generalmente están abiertas por delante ó cruzadas sobre un costado, formando tm p co invertido; llegan casi al suelo y por debajo aparece el vestido, mny largo, con algo de cola. Se hacen combinaciones preciosas. Sobre terciopelo chiffon negro, resulta casi fantástico el efecto de una túnica verde agua, bordada en tonos vieux rosa y revoilée de gasa negra. También es muy original otra de ninon negro, bordada con cuentas de diversos tamaños y diferentes formas, de porcelana azul turquesa sobre tisú de plata. P a r a muchachitas jóvenes no se usan en Inglaterra sedas ni encajes; se las viste con extremada sencillez, sin otro adorno más que ñores. U n o de los modelos que más me han gustado, es de tul moteado blanco, bastante corto, fruncido en la cintura; á mitad de falda se recoge el vuelo por los costados con tres ó cuatro cabecillas, y al borde, para que pese y el tul pliegue bien, tiene una cinta de diez centímetros, de faya. El cuerpo, todo de jaretitas menudas, es japonés, con faja ancha de faya, mangas hasta el codo, escote de vierge y un bouquet de rosas chifuitas. I os abrigos de noche están ins irados en la moda francesa. Son largos, muy anchos por arriba y estrechos por abajo; pero todos se forran de pieles ú cuate. El ca, pricho de hacerse un abrigo que no abrigue no ha cruzado el Canal de la Mancha. El que voy á describir es magníflco y del mejor gusto. Sobre un gabán de brocatel salmón, tejido con plata y forrado de armiño, tiene una especie de toga de terciopelo negro abierta por los costados, y uniendo los delanteros con la espalda, cordones de plata con dos cabecitas de skungs. U n a guarnición de la misma piel rodea el cuello, cayendo en forma de estola, para cruzarla tapando la boca al salir de los teatros. Los sombreros, como es más fácil renovarlos que los vestidos, cambian constantemente de estilo. Los últimos modelos son de ala plana y copa redonda, con muy poco adorno. Las toques más en boga son altas, muy encajadas, formando marco á la cara, pero sin cubrir la frente. Tienen mucho chic y... hace falta ser muy bonita para soportarlas. CONDESA D ARMONVILLE, CONSEJOS PRÁCTICOS orno todas mis simpáticas lectoras no estarán en condiciones de encargar sus toilettes á París ó á las modistas que reciben sus modelos de Paquin ó Dussé, pero á todas, sin excepción, las gusta vestirse bien, contando con su aprobación, las voy á indicar un medio infalible de conseguir su ideal: vestirse primorosamente y gastar muy poco. ¡Ese es mi sueño! exclamarán algunas, y otras suspirarán: ¡Eso no es posible! Pues lo es, y yo respondo de mi afirmación. Existe en Madrid un Sindicato femenino obrero de la Inmaculada Concepción perfectamente organizado, cuyo domicilio está en la calle de la Bola, número 7. Allí se reúnen las mejores obreras de todos los oficios, que unen á su habilidad un deseo grande de complacer, escuchando con atención nuestras, indicaciones y soportando con verdadera abnegación nuestras impertinencias. Las obreras del Sindicato no tienen modelos de París, pero reciben los periódicos de modas más bonitos, como son Femina Chiffon, Lady s Pictorial, The Sketch y otra infinidad, para que las señoras elijan los que más les gusten, seguras de que la modista las hará una copia exacta del modelo elegidt por un precio relativamente módico. Para personas más modestas proporciona el Sir. dicato costureras á domicilio, que reforman los tr,