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P O R LA G L O R I A I Rnviiclío tn Mniicík t. -iTjnrdo V sobria lilnnco cure CÍJ 1) ÜIK. T ol Iwirfin doncel, y L t f: imO que ijo l ay un Tiardo t- ifi ualieiittf y t. in gallardo cuino ¿1. EJ airón de íii cimera díi íil vii- nto T; i Ijl. inc. i pliiiíia (le vana pompa alííinrr. i. que flota, como la tiríima leve, de alguna quimera íjiic íe esfuma, Driíla en EUÍ- ojos la llam ik l fiin E ii eini fjiic la Famn iínmina I. L victuria. y en el emendo proclama su divisa: P o r la Gloria, que es iii ¡dama. Dama tan diestra y cruel, qtie no se ha do síqmera íi cotiocer del doncel, y no hay fopo ni b y barrera que detenga eu la carrera su corcel; su corcel que, noche y día, pf l páramos y breñales vufíla, sin n o n e y sin u ¡ri, con unas ila iguales á esas alas ideales de la maga Fanla. Ta. SoTamenfe escucíia cT coro triunfal de las lroni iaí de oro í- por el viento se trunca Súlo es el eco sonoro, pero la dama, el tesoro, I nunca, nunca! V ¿I salic de una floresta, de nnas doncellas hermosas míe fejtm nnrlos y rofas; de una ciudad que está en ñesia en las eutnbrcs victoriosas de U cuesta; que envuelt. -i en manlu imperial ncuarda la Sín- nval al valeroso doncel; íjiic, anti un eortcjn triunfal, le dará un beso inmortal con nn ramo de laurel. ni ÍJegó d doncel al confín del sendero proccloí o, y flunqitc á 6 U em íresa diú fm. no le proclama el clarín de su dama, xíctoriíiío paladín. iVo bailó nada á su llegada. la cumbre c tá de iolada, y se olsscnrece la Inmbre del íiol bajo la nevad- i. No encontró nada cu la cmnbre, nada, nada. V siente, cu l si la Mueric, con una g a r r a más fuerte ue t u giorioíia ambición, icra ya bn á stí suerte, arrancándole cl inerte coraíí m, p e r o al mirarse e! donrc! vio que sn esqueleto era iucn cabalgaba el corcel V que, bajo su cimera. laba su oilavera cornnada de Janrel. JULIO HÜVÜS. Dihjiijn de Varcl, i A Cada ntjevo aventurero quien su afán manifiesta, le da la n i n a respuesta: -Proseguid vuestro sendero, subida subid esa euesla, caballero. Ksía bicha sin eomliaie. ni su priipósíto abaíc ni su cspiritn declina, y Mcnipre, íii cmprc camina, pero no muestra el remate la colina.