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fV NOTAS TAURINAS dose materialmente, en toda la plaza baja, ese Ejército esforzado y que por nada se arredra, estaba allí aprisionado en un círculo de piedra. En las alturas se confundían los variados uniformes y los airosos tocados de hermosas damas, y el conjunto, en fin, resultaba lo más típico y original que pueda imaginarse. Lidiaron toros del conde de la Patilla las cuadrillas de Mazzantini, que auxilió eficazmente á la comisión organizadora en sus trabajos, y Antonio Moreno (Lagartijill o) dos diestros hoy retirados de la profesión, pero cuya fama, bien ganada mientras la ejercieron, perdura todavía entre los aficionados. Los matadores estuvieron incansables en quites, banderillearon dos toros y mataron bien, brindando la muerte de cada res á un Arma ó Cuerpo del Ejército distintos y recibiendo á regalo por brindis. Los toros, bien presentados, tomaron en junto 40 varas, mataron seis pencos y dieron diez y seis tumbos a los picadores. La corrida, en la cual no hubo incidentes lamentables, terminó con un concierto que dieron diez bandas militares. P. P. CHANELA. duvo por las plazas resultó un buen torero, que no lo parecía exteriormente, pues, aunque era hombre de buen tipo, procuraba parecer aún más tosco que lo (jue realmente era, y parecía: que tema interés en conservar su carácter de hombre del campo. En sus conversaciones se mostrasiones á América encontró en una calle de Sevilla á un caballero, hombre de negocios bancarios á quien se tenía por rico, pero al que una reciente quiebra había dejado én lastimosa situación. No había que ver otra cosa que su indumentaria para hacerse cargo de su desastre. ÁLBUM BIOGRÁFICO MANUEL NIETO (GORETE) n torero de los que pudieron llegar muy alto y se quedó estancado, sin más motivo que lo justificara que su indolencia y apatía, pues á poco, que hubiera querido pudo ganar un puesto, entre los buenos. No sé qué cantidad de entusiasmos tendría por la profesión; pero no serían muchos cuando no aprovechó los chispazos de popularidad para subir y ganar dinero. Su carácter era frío, y así se mostraba en la plaza, dentro de la cual parecía que trabajaba por compromiso y sin entusiasmo alguno. Pero es el caso que, á pesar de tal frialdad y falta aparente de afición, hacía las cosas muy bien y se mostraba con tanta valentía como los que con más valor mataban toros. Con la muleta toreaba muy reposado y con serenidad grande, y al estoquear supo ganar palmas casi siempre, y ovaciones grandes en la suerte de recibir, la que ejecutó á la en más de erfección de Madrid yuna ocasión en as plazas Barcelona. Por lo que se le vio mientras an- u íf 1 M a n u e l N i e t o (Gbrete) ba siempre reservadísimo y muy prudente; pero tenía gran ingenio, que lo puso de relieve en mil ocasiones, y de él se cuentan numerosas anécdotas, de las que sólo referiré una, en la que se ve el hombre de mundo con buen golpe de vista, que resuelve momentáneamente- lo que otro no acierta á resolver en más tiempo. Al regresar de una de sus excur- Vió nuestro hombre á Garete y se apresuró á saludarle, f) oniendo en sus frases toda la amabilidad que pudo. Manuel contestó al saludo cortesmente, y le preguntó, mirándole de alto á bajo. -Pero, don Fulano, ¿qué ha hecho usted? El interpelado contestó tristemen te y como dispuesto á referir una larga historia: