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jcnn fílESA REVUELTA Q URf 05II AI L 5 ANÉCbüTA CARKATUKA 5 C JDCHr VERDADES Y MENTIRAS Q U F M A N D O GRASA H U M A N A u é n t a s e que el emperador Nerón era gran aficionado á las iluminaciones y mandaba quemar hombres vivos untados de pez y de resina para iluminar los jardines de su palacio. Un periódico médico de Bélgica cita un hecho menos cruel, pero bastante macabro. Según parece, en los comienzos del siglo xix, la mayor arte de las veías que se vendían en arís estaban hechas con grasa de los cadáveres Qiue se sacaban de las salas de disección de la escuela de Medicina. Los mozos de la escuela explotaban! a grasa, y para que no se derritiera demasiado de prisa, la mezclaban con sebo de cerdo y de carnero. Las velas que lucieron en las iluminaciones de 1810, con motivo de la boda de María Luisa y Napoleón, procedían de la escuela de Medicina. Tan escandaloso tráfico no se descubrió hasta 1813. A los culpables se les castigó severamente, pero no se divulgó el hecho para evitar la indignación de los parisienses. ABSORBELOTODO uando se derrama por una mesa ó por el suelo algún líquido, lo general es utilizar una esponja para recogerlo, ertipaparla y luego escurrirla oprimiéndola con ambas manos sobre tin recipiente cualquiera. Con frecuencia resulta repugnante esta operación, y además es peligrosa si se trata de algún líquido corrosivo. El f Se compone de una esponja de mayor ó menor tamaño, sujeta á la parte convexa de una pieza semiesférica de hoja de lata, la cual, á su vez, está sujeta á un palo, que bien puede ser un mango de escoba. Con esta esponja con mango se puede recoger el líquido derramado sin ensuciarse las manos. Para escurrirla se utiliza el recipiente complemento del absórbelotodo, el cual tiene una tapadera cóncava agujereada. Contra esa tapadera se oprime la esponja, que estrujada entre la pieza convexa del mango y la cóncava del recipiente, suelta hasta la última gota fácdmente, rápidamente y limpiamente. EN ÁFRICA LLUEVE rar y presta excelente servicio, el cogedor- tamizador que representa el adjunto grabado. tcoco 000o000o00 iMiLop 0 0 0 0 0 ooo- o 0 0 0 0 Uoh 00000 00 o yoac Ufó 5 -0 J- ft- 0.o. ah r r i- o, c irv. 7 Con él se tarrtizan las cenizas, se parando los pedacitos de carbón que aún pueden echarse al fuego, y se realiza una economía de tiempo y de dinero. NIÑOS EN SAL ¿L J p s t e año parece que llueve hasta en el Sahara. Las tablas meteorológicas que publica mensualmente la oficina de Argelia indican que la zona de lluvias se extiende unos 500 kilómetros dentro del desierto, al Sur de Biskra, aunque la cantidad de agua caída en esta región es muy pequeña. Durante el año 1909, al borde del Sahara cayeron unos cuantos milímetros casi todos los meses, excepción hecha d i Agosto y Diciembre. En In- Safah, en pleno desierto, se registraron siete milímetros de lluvia en Mayo y en Septiembre. En el Sahara Central la lluvia es un fenómeno extremadamente raro, y sólo se produce durante las tormentas, después de una sequía de tres ó cuatro años seguidos. Pero cuando llueve es un espectáculo admirable. Al placer del fresco se une el encanto de un paraíso terrestre que se abre ante el viajero. Este ve positivamente nacer la vegetación. Dos horas de lluvia bastan para transformarlo todo. El encanto es efímero, pero es un encanto. Todas las semillas traídas por las arenas y los vientos, y enterradas durante muchos años, germinan á un tiem po, florecen, fructifican y mueren, extendiéndose nuevamente la desolación en el desierto sin límites, hasta que otro aguacero trae una nueva germinación, al cabo de cuati ó cinco años. Tal es el régimen meteorológico del Sahara Central, en el que se recorren 500 kilómetros sin encontrar un pozo ni un oasis. COGEDOR- TAMIZADOR p n ciertas regiones d e Europa y Asia existe la costumbre de salar á los niños recién nacidos. Los armenios de Rusia espolvorean todo el cuerpo del niño con sal muy molida, y lo dejan así durante tres horas ó más, al cabo de cuyo tiempo le lavan con agua caliente. En una tribu de las montañas del Asia Menor hacen una cosa semejante, pero exagerando la salazón, pues allí tienen nada menos que veinticuatro horas en sal. Los griegos modernos también observan la costumbre de rociar de sal á los pequeñuelos y lo mismo ocurre en ciertas regiones de Alemania. Las madres creen que con ello dan salud y fuerza al niño y le libran del mal de ojo. CHISTES RESPUESTA p n el Tribunal: -Acusado, i con qué medios de subsistencia cuenta usted? El acusado saca del bolsillo de la chaqueta una sardina y la enseña al Tribunal. LOS INFORMES sencillo aparato del cual da idea el grabado adjunto, suprime, dichos inconvenientes. p n las cocinas de carbón de coque y en las chimeneas e ¡x que se em- plea el mismo combustible, debe figu- I f n caballero anuncia que necesita un criado, y al otro día se le presenta uno, al que pregunta, para in formarse: ¿Cuánto tiempo estuvo usted en la última casa? -Cuatro años y medio- -contesta el solicitante. ¿Y dónde era? -En el presidio de Alcalá.