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DE T I E N D A S g n t r e los objetos bonitos y a la vez prácticos que he visto últimamente, ninguno ha llamado tanto mi atención como el reloj de noche. Se trata de un relojito pequeño, con esfera transparente, 1 ummada por des bombillas eléctricas, con potencia de cmco bujías cada una, á pesar de su microscópico tamaño, que se encienden al ponerlas en contacto con una pila seca, oculta en la base del reloj delante de. la esfera se coloca un aparato con reflector y cristal de aumento. Durante la noche se puede saber que hora es sin molestarse lo más mínimo bastara con apretar la perita, pendiente de un flexible, para que la esfera se ilumine y el reflector proyecte en el techo su sombra, de un tamaño inmenso casi como la de un reloj de torre. Las personas que no necesiten una absoluta obscuridad para dormir, pueden por medio de un pequeño resorte dejarlo encendido toda la noche, y como el reflector dirige la luz hacia el techo, el cuarto queda deDilmente iluminado, lo suficiente para no molestar y poder ver el tiempo que ha transcurrido desde la ultima vez que se despertó. El reloj de noche es una monada que debe encon- trarse en toda alcoba bien arreglada, y cuando trate de hacer un regalo, recurran á él, seguros Que se acreditarán de buen gusto, y la persona que reciba recordará muv á menudo con gratitud á que le dedicó tan bonito objeto. se de lo la g I refinamiento del confort ha llegado á un extremo abrumador, proporcionando tantas comodidades, que aunque tengan su parte agradable, en cambio han hecho desaparecer el encanto de algunas privaciones Por ejemplo: antes era delicioso almorzar un día en el campo; la novedad tiene muchos atractivos. Se llevaba el almuerzo fiambre y los ingredientes para hacer un arroz al calor de la leña, que traían todos los que formaban parte de la expedición. Esto daba lugar a innumerables incidentes; el arroz solía ahumarse, pero se habían divertido tanto, que les sabía á gloria. Ahora se organiza una partida de campo, y gracias al cesto de viaje ó de caza nadie advierte que está comiendo fuera de su casa. Un aparato eléctrico, provisto de pilas secas, sirve de fogón, y por medio de una infinidad de pastillas se confeccionan en un momento exquisito caldo, salsas deliciosas, plato de dulce y hasta café, deshaciendo las pastillas necesarias en agua hirviendo. Es indiscutible que comen mejor, pero se ríen menos. J ii iiil. iii ú. i i. -iv. i.i. áui. i J M U E B L E S MüDbHlNOS S o f á d e cotnccle. csU o aXeman.