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MESA REUUELTA Q H AhE. ANLClbATAy CARI CATURA t D inr- -n VERDADES Y MENTIRAS GENTE F O Z U D A M o todos los atletas que hay en el mundo se dedican á exhibirse por los circos. Podrían citarse muchos casos de personas tan forzudas como el mejor de los luchadores, y que, sin embargo, viven modestamente dedicados á cualquier oficio. Carlos Looelier, por ejemplo, es un carpintero parisiense, que en una ocasión cargó con una gafita en la que dormía un centinela, y la transportó con la mayor facilidad hasta lá tapia de un cementerio. Un cerrajero danés, llamado Kunt Knudson, se divierte á veces gastando bromas, en las que juega papel principal su extraordinaria fuerza. Estando una vez asomado á la ventana de un piso bajo, levantó con una sola mano media: vaca que llevaba á cuestas un carnicero. Augusto el Fuerte, Elector de Sajonia, entró un día á herrar su caballo en una herrería, y para demostrar á su comitiva la fuerza de que estaba dotado, empezó á partir herraduras con los dedos, diciendo al herrero que eran malas y que las quería mejores. Por fin dejó herrar el caballo y para pagar echó sobre el yunque una moneda de plata de bastante grueso. El herrero ia tomó, y partiéndola por la, mitad con los dedos, dijo: -Perdón, señor: he puesto á su ca- bailo una herradura buena y quiero cobrar en moneda buena. El Elector le entregó otra moneda, y otra, hasta seis, y todas las fué rompiendo el herrero con igual facilidad. El humillado Elector le entregó entonces un luis de oro, diciendo: -Las otras debían de ser de metal malo, pero creo que ésta, que és de oro, será buena. Un italiano, llamado Luis Bertini, de Milán, no sólo partía herraduras con la mano, sino clavos de más de un dedo de grueso. El duque de Grammont, ministro de Napoleón III, doblaba con toda facilidad las monedas de oro. EL HIDRA- LUX Pero como ahora la electricidad va suplantando al gas para todo, y es más fácil disponer del fluido eléctrico que del gas, un industrial práctico ha ideado un aparato de calefacción que mucho nos equivocaremos ó va á tardar muy poco en generalizarse. Mr. Atkíns fué trasl a- dado al hospital, y cuando lo entraron en la sala de operaciones y visS la formidable cantidad de instrumentos que se iban á emplear en él le dio tanto terror, que sus miembros empezaron á temblar y con un ruido que parecía el de un paquete de triquitraques. Todos los músculos de a pierna enferma volvieron á su lugar, deBapareciendo todo dolor. Ei paciente no perdió- tiempo en saltar de la camilla, y quiso emprender la fuga; pero los médicos, después de examinarlo, declararon que sus músculos habían vuelto á su lug- ar y que era innecesaria la operación. HACHA NUEVA El Hidra- lux, que así se llama el aparato, consiste en un tubo de cristal, S, de escaso diámetro, replegado sobre sí mismo y colocado en un manguito protector de cobre. Alrededor del tubo de cristal se enrolla una espiral, de hilo muy delgado de ferronickel, que ofrece gran resistencia al paso de la corriente eléctrica, la cual pasa por él merced á un cable de toma de la instalación doméstica (B) j Entre el extremo del tubo de cristal y el manguito protector de cobre existe una juntura hermética. Basta fijar el aparato al grifo de la fuente y dar paso á la electricidad para que el agua, al salir, se caliente más ó menos, según caiga con mayor ó menor lentitud. MILAGROS DEL MIEDO p r n un periódico ingles hemos visto la explicación de un hacha nueva cuyo filo tiene la misma forma que los de buril, y con ía cual se pueden ejecutar cortes que no serían fáciles, ni mucho- menos, con Fas h- achas hoy en uso. p a r a calentar rápidamente a g u a para los diferentes usos domesticos, hay gran variedad de aparatos, la mayoría de los cuales se emplean on caloríferos de gas os médicos del hospital de Moun tainside, en Montclair, acaban de hacer público el caso de Mr. Richard Atkins, quien se salvó de sufrir una operación por el efecto que le causó la vista de los instrumentos de cirugía. Hace varias semanas, Mr. Atkins resbaló al salir de su oficina, y los ligamentos de la pierna derecha se le dislocaron. Tuvo que ser llevado á 3 U casa, y lo más que pudo lograr después de un largo tratamiento fué caminar con muletas, sufriendo intensos dolores. Por fin decidió someterse á una operación, que los médicos declararon imperiosa, si quería recuperar el uso de ese miembro y evitar los dolores terribles que le causaba. La figura adjunta muestra cómo con el- hacha á que nos referimos se pueden hacer cortes rectos ó- curvos i voluntad, como se indica en- los trazados de la paite inferior. EL PRIMER FALSIFICADO DE BILLETES DE BANCí. O egún parece, la. primera falsifi cación de billetes de Banco ocurrió en Inglaterra, en 1758. Su autci fué un tal Ricarda Vaughan, comerciante en ropa blanca en. Stafford. Lo curioso ¿s que. no. fué el afán de lucrarse lo que le movió. á cometer este deKtQ, sinQ. simplemente el deseo de parecer muy rico, á los ojc;