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EiMUsJER IMeeSH PAGINAS FEMENINAS práctica. El rigor de los lutos se ha modificado notablemente el chale de viuda ya no se usa más que en algún rincón muy escondido. Se le reemmiÉíICOLES 3 o DE NOVlEMBfE plaza generalmente con un gran mantean flojo ó r on un verdadero disgusto tengo que confesar j ajustado. La actividad de la vida moderna ha su ciue ¡as estrecheces han triunfado, á pesar de i primido el velo grande sobre la cara. los muchos obstáculos que nuestro buen deseo ha El luto reserva todas sus severidades para las puesto en su camino. H a n sido inútiles los esfuer- i viudas. Durante el primer año las telas mate y suzos de los modistos y de los cronistas de modas para encaminar la opinión hacia horizontes más presión absoluta de j o y a s el segundo año se puede llevar paño y voilc de lana, adornado con galoamplios y de mejor gusto desde el punto de vista nes, trencillas y pasamanería; luego, sedas y terestético. Y lo más extraordinario es que las clienciopelos égaycs de jais, y después, ya para siemtes, siempre sumisas á las indicaciones del artista pre, los tonos morados y grises en toda clase le que crea los modelos, se han sublevado ahora, y ¡es han impuesto les robes Indudablemen- telas. Los cuellos blancos son del mejor gusto para te, se encuentran muy bien con sus toilettes sc- toda clase de lutos. Las quillas y los delanteros en rrccs, y es todavía más notable ¿ue las señoras forma de delantal, se prestan maravillosamente que esta primavera declaraban solemnemente que para las combinaciones de lana y crepé. O t r o detalle idtra chic es la guipure de crepé jamás adoptarían la falda estrecha, se hayan dejado arrastrar por la corriente aceptando esa blanco para los lutos muy rigurosos. El periodo de medio luto es el más bonito. Nada moda, tan poco chic bajo todos conceptos. más atractivo que el blanco, ni más distinguido En favor de mi opinión tengo un argumento (ue el negro, ni más elegante que la unión de los que vale m u c h o las estrecheces no han conse (los colores. guido entrar en el faubourg Saint Gcrmain. Esta combinación se presta á las más seductoEsto significa Cjue l élite de la buena sociedad ras fantasías, y ¡cuántas rubias eternizan su meno sacrifica e! buen gusto, el arte y algo que vale dio luto por pura cocjuetería! más al capricho de un original c ¡ue lanza un moYa está satisfecho el deseo de alguna de mis delo y de unas cuantas mujeres muy flacas que lo lectoras; pero el mío es que, durante mucho tiemacogen con entusiasmo, porque sólo ellas pueden po, desconozcan esos días terribles que preceden á pasar enfundadas en esas telas et coun luto verdadero, de esos que se visten sin conIkintcs. sultar las crónicas de modas, y dejemos este tema E n fin; confiemos en que el ejemplo de las ver- para hablar en ¡a próxima de algo más risueño. daderamente elegantes tendrá más poder que C 0 NDE. SA D A R M O N V I L L E nuestros consejos. H a s t a mí ha llegado el rumor de que por ahí se decía: ¡Pero esta Condesa d Armomnllc no piensa más que en divertirse! Nos habla de toilettes ck sport, de baile, de recepción y de paseo, y nunca dice nada de los trajes de luto. jM o poseer un porte- bonhnir viene á ser lo mismo que renunciar á la felicidad para siempre, y j o Es verdad que nunca me he ocupado de ellos; creo que voluntariamente no renuncia nadie. Con la pero ciertamente que no ha sido por frivolidad, aseguraba de diez y sino por un exceso de respeto. El luto representa mayor seriedadgracias á su una muchachitano sabía lo siete años que portc- bonheur un dolor, y parece absurdo que haya modas para que eran nenas, y yo, creyendo que una ilusión vale indicar los grados de sentimiento y que el que su- mas que todo el oro del mundo, no traté de disuadirla fre una pena profunda piense en seguirla. No hay de su error, aunque se me vino á la memoria aquella frase de un autor célebre: En la edad está el mistenada más desesperante que la presencia de la modista cuando se acaba de perder un ser querido, y rio, señor don Roque de Urrutia. Pero, en fin, puesto que para algunos la superstición (afortunadamente sin embargo, hay que acatar las exigencias de la para muy pocos) y para la mayoría la moda, ha hecho sociedad c ue ha establecido la costumbre de clasiindispensable usar una cosa cualquiera como pre- erficar las penas ñor centímetros de crepé. Ahora, í vativo contra las desgracias, bueno será dar á conocuando los lutos son de etiqueta, de esos que sólo cer un amuleto muy original y bonito, aunque paennegrecen exteriormente, sin que el corazón i rezca exagerado. tome parte en ellos, entonces sí comprendo elegir! Lo ha traído de la India una gran dama, que lo obtelas y estudiar hechuras para que la toilette re- tuvo gracias á su carácter franco y expansivo. Paresulte perfecta, sin omitir ningún detalle. ce ser que habiendo ido á despedirla un radjah muy Los tejidos mate, como la cheviotc ó el cache- espléndido, la ofreció como recuerdo varias joyas, y le dijo que si tenía algún capricho se lo manifestase, mire, adornados con crepé anglais, representan- el y en el acto sería satisfecha. Pues bi -n, sí, lo tengo, luto de rigor, de gran lujo, perqué su duración en y nunca me ñe ctrevido á hablar de él. Sé que tienes estado presentable se cuenta por días. Sin embarun elefante magnífico y que la crin de su cola tiene go, en provincias ao presciiidcn de él, por lo me- la virtud de porter- honheur. Si fueses tan amable que nos en lo? tres primeros meses. E n P a r í s se usa me enviases algunas, me nronorcionarías un gran mucho la granadina, que es menos costosa y más placer. CRÓNICA DE PARÍS LA COLA DEL ELEFANTE