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mMUdER im GHSH En el cuarto de armarios, sobre una mesa, hay muchos vestidos amontonados unos sobre otros. La señora está pasando revista á su guardarropa, pero una visita inoportuna ha venido á interrumpir su tarea, obligándola á dejarlo todo revuelto. Se oye un suspiro tenue. Una bata blanca se incorpora y dice, reconociendo al vestido de gasa verde: ¡Qué sorpresa! ¡Tú aquí! Te he conocido por el suspiro, y. me parece que no estás muy ale. gre. ¿Qué es eso? ¿No se realizaron tus sueños? ¡Ay! Lo que se realizó fué tu profecía; mi vida se ha quedado reducida á una decepción. Fui al baile lo que le pasó á la belleza que se ocultaba entre mis gasas, nunca lo supe; pero se pasó la noche sentada en un rincón, frente al salón donde su marido jugaba al hridge, destrozando entre sus deditos de nácar mis indefensas perlas, y cuando llegamos á casa me dejó caer al suelo y me pisoteó con rabia. Me metieron en un armario, sin intentar componer mis desperfectos, y por alguna palabra suelta que cogí al vuelo, supe que la señora estaba gravemente enferma. Suspiró de nuevo, y preguntó; ¿Y tú, cómo estás aquí? -Pues verás. Muchos días después de aquel en que á ti te sacaron de la vitrine, fué á buscarme una señora, diciendo que era para una convaleciente. Me trajeron á esta casa y mi dueña me recibió muy bien; estaba tan alegre que todo le parecía perfecto. Esperaba á sus hijos, que venían del campo, adonde se los llevaron cuando ella estuvo tan grave, á consecuencia de una pulmonía que cogió al salir de un baile, y su emoción era tal, que no acertaba á meter los brazos en mis mangas. Á fin llegaron los niños, se abalanzaron sobre su madre, la cubrieron de besos, y yo sentí latir aquellos tres corazones con tanta violencia que todo mi tejido se estremeció; gocé lo indecible ante semejante desbordamiento de amor maternal, y me acordé de ti, pensando que por muy grandes que fuesen tus triunfos mundanos, nunca serías tan feliz como lo era yo presenciando aquella escena y otras muchas que se han sucedido después. -Tienes razón; fui un loco creyendo que mi porvenir era más brillante que el tuyo. Si yo hubiera nacido bata, hubiese conocido la felicidad del hogar, que siempre supera á lo que la imaginación se promete; lo contrario de lo que sucede con las fiestasy diversiones prometen mucho y sólo dan decepciones. Si yo pudiese convertirme en bata! s. í: iJ! liÍ! n- ii. -w. -vjsip W I h I Mil 1. iI SN Ó: Í ¿J i i? i. í í i s: á 4 ff r í l i i. wi A. Librería para despacho, modelo del profesor A. Possenbacher, de Munich. De Ja Revista Ceutsch kunst un dekoration