Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
NOTAS TAURINAS gándoles á ponerse en pie y á corresponder con saludos á las aclamaciones. Fué un momento indescriptible é inolvidable. Luego comenzó la fiesta, que no defraudó las esperanzas del público. Los toros, lo único mediano que en ella hubo, eran de la ganadería de Benjumea. Guerrita, Reverte y Som iío estuvieron admirables en la lidia de sus respectivas reses y oyeron aplausos incesantes, pues derrocharon valor, inteligencia y gallardía. A las cuatro había terminado la fiesta, una de las más dignas de recuerdo de cuantas se han celebrado en la plaza madrileña. P. P. CHANELA. S jr ÁLBUM BICGRAFJCO estoqueador y que le enardezca la sangre el deseo de aplausos, para que ni ahora, que está empezando, ni después, haya que reprocharle su falta de pundonor. El estímulo y la noble envidia han hecho siempre á los grandes toreros, V los que han estado faltos de esas isencialísimas cualidades. que son vir- público, aunque tengan que perdonarles algunas deficiencias. No digo todo esto á humo de pajas, sino porque quisiera ver en Celita más ansia de ser grande, más deseo d e abrirse paso, aunque encuentre abrojos en el camino, pues ya sabemos que no son flores todo lo que pisa el. que lucha y vence. É f t ALFONSO CELA (CELITA) p t i é el toreo, durante mucho tiempo, predominio exclusivo de an- daluces y madrileños; muy de tarde en tarde aparecía un diestro manchego, castellano viejo ó de otra región española; pero ya se. han roto definitivamente las fronteras en lo que respecta á producción toreril, y tenemos espadas de todas partes. S i Sevilla, Granada, Córdoba y Madrid tuvieron en todo tiempo coletas que honraron taurómacamente su patria chica, Valencia también tuvo sus Pabrüos; la Mancha, su Manchegtiito; Zaragoza, su Villita y Calentó; Salamanca, s u Julián Casas; Huelva, su Litri; Almería, su Relampaguito; Guipúzcoa, su Mazzantini; Vizcaya, su Cocherito y Chiquito de Begoña, etc. etc. pero Galicia, que había contribuido modestamente con algún picador, como el Artillero, y algún peón de poca importancia, no había podido alardear de tener su correspondientes espada, y algo escocería á los aficionados gallegos el verse en este punto concreto superados por todas las regiones, incluso la vecina y rival constante Asturias, que tuvo en tiempos á José Antonio Suárez y aun ahora tiene á Fernando el de la Venta, futuro astro que todavía está en canuto. Si, señores. Galicia tiene ya un torero con cierta popularidad y con cualidades que le pueden llevar á codearse con los buenos matadores de toros. El joven Celita puede ser bueno sí aprende lo que ignora y mejora lo que sabe. Posee una pasmosa facilidad para dar estocadas derechas y hondas en el sitio de la muerte, con lo que le basta va para que se le abran todas las puertas. Necesita que s u afición sea tan grande como esa nativa facultad de r Alfonso Cela (Celita) tudes de almas fuertes y grandes, no han podido llegar á nada. Más vale pecar de atrevido, sin llegar á una intolerable osadía, cuando se empieza, que ser frío y displicente. Los que no tienen entusiasmo, no se abren camino, y los que están sobrados de voluntad, son preferidos por el A todo trance debe conservar en toda su pureza el buen estilo de matador que le hemos visto las tardes en que ha entusiasmado á los espectadores, y tiene que perfeccionar el toreo de muleta, que es la parte débil de su labor, ya que en lo demás se defiende y puede mejorarlo todo á poco que haga.