Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
fílESARLVUELTA total del piso (con exclusión del sótano) -375.000 pies cuadrados ó nueve acres aproximadamente. Hay cuatro pisos á más del sótano, con capacidad para contener i. pío lectores sentados. Es más grande, que la libraría del Congreso en Washington, con el más mínimo espacio ütilizable. La parte más importante de todo el edificio es el salón principal, de 297 pies de largo por 78 de anchó, situado en la parte posterior, y que consta de siete pisos de siete pies y medio de altura cada uno. La construcción de las hacianas se hace de pequeñas vi gas y ángulos de acero, sobre las cuales van montadas tablas de mármol de una á una y media pulgadas de espesor. El rasgo más notable de esta pieza es la extensión lineal de los estantes. Hay 63 millas de éstos, y toda la estantería completa del edificio, puesta en forma de cadena, cubrirá unas 90 millas. La capacidad total de estos estantes es de 3: 000.000 de volúmenes, siendo la existencia actual de éstos, que ocupan varios establecimientos de libros y otros ramos de circulación, 1.619.489, y cuyo número a- umenta dé día en día. U N A VENGANZA a Harpe, el famoso crítico francés X desgraciado autor dramático, amenazó á un sujeto con sacarle al teatro en Una de suS obras. ¡A h señor! -replicó el otro. -La venganza es demasiado cruel... ¡Quiere usted que me silben! I RECETAS SUELTAS El agua de haber hervido patatas es muy buena para limpiar la plata. Quita las manchas y saca un brillo excelente á los cubiertos. Para, quitar la grasa al cabello lo mejor es lavarse la cabeza con agua templada, en la que se hayan echado unas gotas de amoníaco. Cuando se vierte grasa en el tablero de una mesa hay que echar sal en seguida, porque así se impide que la madera chupe la grasa. Unos cuantos clavos de especia machacados y colocados entre la ropa blanca, la comunican una deliciosa fragancia, y, al mismo tiempo, la preservan de la polilla. Los cristales de las ventanas se limpian muy bien frotándose con una alniohadilla de papel. Si los cristales están muy sucios, apliqúese un poco de parafina. Para quitar el barro al calzado puede emplearse un trocito de alfombra pegado á un tarugo de madera. La alfombra quita el barro mejor que el cepillo y no estropea nada el material. LA ESPERA ANÉCDOTAS LA MUERTE (2 ayo gravemente enfermo el famoso Talleyrand, y todo el mundo comentaba por anticipado su última hora. -Podéis estar tranquilos- -dijo; Luis X y i I I á varios cortesanos que hablaban del asunto. -M. Talleyrand ha sabido vivir divinamente, para saber morir de la misma manera. UN RECUERDO Me voy cansando de esperar... Dice usted que no ha llevado otro objetó que bañarse? -Nada más. -Pues tarda demasiado. -Tenga usted en cuenta que h ido á Suiza. p nrique IV, Rey de Francia colocó entre sus guardias de Córps al soldado que le había herido en la batalla de Aumale. Un día qué se paseaba en coche con el duque de Estrées, vio al guardia y se lo enseñó á su amigo, diciéndole: -Ese es el valiente que me hirió si día de Aumale. Rompió á llorar el soldado al oírle, y el Rey le dijo: -Sosiégate, hombre, que no lo volveré á decir. Ul IA PRUEBA CHISTES LA DISTANCIA un juicio oral preguntaba el presidente á uno de los testigos: ¿Estaba usted presente cuando el acusado disparó el primer tiro de revólver? -Sí, señor. ¿A qué distancia? -A dos pasos. -i Y cuando disparó el segundo? A un kilómetro. EL A M O pn D ousseau volvía á su casa después de pasar la tarde en el campo, con un poco de césped entre las manos. Algunas señoras que le esperaban se pusieron á reir, y él las dijo: -No hay por qué reírse, amigas mías. Aquí traigo una de las grandes pruebas de la existencia de Dios. p l médico de un pueblo lleva á visitar él cementerio á un colega suyo forastero. En la puerta empiezan los obligados cumplimientos. -i Pase usted primero! ¡De ningún modo! -i Se lo ruego! -Obedezco- -dice por fin el forastero. -Al cabo está usted en sus dominios. DECISIÓN ¿Sabe usted qué me caso en seguida? -i Caramba! ¿Y cómo tan pronto? Habrá sido un amor asi... á primera vista. -No, señor. Cuando vi á mi noviai por primera vez no sabía yo que t e nía dinero.