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bios ó negros. Como sigue las evoluciones de la moda, no sólo en lo relativo á vestimenta, sino también en costumbres, ideas y artes, puede hablar de todo, reI f na discusión acaloradísima, que por casualidad he batir lo perjudicial, influir en lo conveniente, y con presenciado, limitándose mi papel al de espectabase sólida para razonar, desviar á su marido, insendor mudo, me sugiere algunas reflexiones sobre la siblemente y con amenidad, del camino tortuoso, emmoda; pujándole por el recto, que aunque sea penoso se recorre con facilidad si está sembrado de alegría y La moda es una tirana que esclaviza á la mujer, destruyendo los sentimien os elevados de su alma y afectos puros. La moda no es un enemigo de la mrjer. convirtiéndola en un ser Tengo el convencimiento frivolo é insubstancial, lie que la cine es frivola é ue sólo habla de trapos, nsubstaneial por tempcque no se interesa en naramcnto lo mismo lo sería da serio y que descuida laciendo media c o n el todos sus deberes por faldelantal de satén que iuta de tiempo, puesto C ue iendo u n a ioilcite d e las veinticuatro horas del Paquin. Y creo también día, exceptuando las que que á las cabezas bien or; ledica al descanso, las ganizadas y á los cerazosmplea en ver periódicos nes bien templados n o le modas, recibir al sasles pervierte la moda tan tre, á la modista, al pecalumniada, tlav otro esluquero, y recorrer tientilo de enemigas de la das. Este juicio me pamoda: son las que, conrece en extremo apasioceptuándose m u y supenado y por consiguiente riores á esas pequeneces, I) Oco justo. He visto muconsagran su vida á eschos, innumerables ejemtudios serios y profundos, plos, de mujeres eleganmiran con desdén comtes, que estudian la moda pasivo á todo el mundo y la ponen en práctica, ror considerarlo inferior siendo al mismo tiempo á ellas, s i n comprender C B N T R O DE M E S A excelentes madres, moque se despojan voluntade tierra cocida. delos de amas de casa riamente de los encantos y buenas artistas, q u e de su sexo. comparten sus horas de Ruskin ha e s c r i t o recreo entre la pintura, C est le premier devoir la música y la literatura. de la femme que d étre El seguir la moda, y, en belle, et il ne faut rien una palabra, ser mujer, negliger pour qu elle le no impide tener sentiremplisse... Yo no digo mientos sublimes y cultanto. E 1 primer deber tura extraordinaria, muy iertamente no es e s e ai contrario; el seguir la pero sí tiene la obligación moda, sin rutina, modifide ocuparse de su persocándola según 1 a s cirna, sin posponer sus mucunstancias, desarrolla y chos deberes, evitando al educa el gusto; y el btten incurrir en un exceso de gusto e s indispensab 1 e ñoñería ni en, lo que es l) ara todo. peor, en un alarde d e aire varonil. En cambio, he conocid o á algunas personas que huyen con horror de un periódico de modas, censuran duramente el Otro modelo, también de tierra cocida; modelos ambos del proiesor Ernesto Westpiahl, de Berlín. lujo (yo no lo apruebo si De a Revista iDeutsch Kunst und Dckovation I J n objete muy útil y es excesivo) se peinan y cómodo es la cartera se visten como lo hicieportátil. Una hoja de cartón de so centímetros próxiron en su primera juventud, y, sin embargo, el orden mamente, cubierta por un lado con piel ó tela antide sus casas deja mucho que desear, y la felicidad congua, formando un reborde, donde encajen dos pliegos yugal se obscurece. El marido que al volver de su trade papel secante. En los dos extremos tiene varios bajo encuentra á la compañera de su vida con delanbolsillos, con la cajita de sellos, el lacre, la goma, la tal de satén, haciendo media, en un cuarto feo y desregla y la pluma síilo ¡iraphe. En el frente está protartalado, rodeada de los niños, vcstiditos de franela vista de una monísima papelera, con iiapel, sobres y color de café, y que como consecuencia natural de su postalesaversión á la vida moderna, no sabe hablar de nada, fuera de lo concerniente á la casa y á los chiquitines, orno dije, y como bibelot, es indispensable tener no puede sentir la satisfacción y el bienestar del que un torito de bronce, c n los cuernos de plata. Son entra en un saloncito modesto, modestísimo, pero lleno de detalles, con plantas y flores. A su encuenti o graciosísimos y están muy bien hechos. Los hay de sale una muchacha Ijonita ó fea (mucho mejor si es todos tamaños, desde un centímetro hasta o. Parece ser que tienen la virtud de porter bonhcur, bonita) vestida con sencillez, pero á la moda; llevando de la mano dos criaturas como soles, con dc- y como creo que es cosa que todos deseen, me figuro lantalitos blancos y unos lazos tan grandes como sus que se precipitarán á adquirir la novedad del momentocabecitas, simulando sujetar los indómitos rizos ru- í POBRE MODA! DE TIENDAS