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m mmi ER íEiGmñ PAGINAS FEMENINAS CRÓNICA DE PARÍS MIÉRCOLES 2 6 DE OCTUBiíE ué difícil me parece responder á la pregunta que mis encantadoras lectoras me dirigen! ¿Q u é se llevará este invierno? H e aquí el conflicto. La moda se presenta tan indecisa, cpe no me es posible decir: esto es indispensable, aquello conviene adoptarlo con modificaciones de poca importancia, y esto otro es necesario huir de ello con horror. P e r o desde luego repetiré lo que tantas veces he aconsejado: que las personas que no iuedan disponer para su toilette de un presupuesto que salga de lo corriente, eviten las excentricidades que preceden á todo cambio de moda, ateniéndose á sus manifestaciones más serias y sencillas, que, por consiguiente, serán de u n a elegancia menos efímera. Se dice que los tailleurs se llevarán menos este invierno. Yo he procurado enterarme, y creo que la noticia no tiene fundamento; lo que sí es exacto es que tendrán infinidad de variaciones. Con objeto de que esta crónica pueda ser útil á mis lectoras, haré un resumen de los vestidos necesarios á la mayoría de las señoras. Tailleurs, toilettes de ville, toilettes de bal, mantcaux et fournires. Los tailleurs de mañana se hacen en jerga gorda, paño ó cachemire doble. P a r a los más habillé, se emplean, por lo menos hasta que vengan los fríos formales, el liberíy ó la moire antique; luego, cuando la estación esté muy avanzada, vendrán los terciopelos, sobre todo, los pékinés, y las panas, tan elegantes en su encantadora sencillez. Tratándose de telas suntuosas, domina el n e g r o para las de menos importancia son preferidos los grises, desde el gris plata hasta el gris acero, pasando por toda la escala del tórtola soiiris y topo. Al principio del invierno veremos triunfar la combinación atrevida de pieles y telas ligeras. Por ejemplo: un vestido de voile Ninon, adornado con mía franja de skungs, bastante ancha p a r a que casi llegue á la altura de la rodilla. La chaqueta, corta, será de paño idéntico al color del vestido, rodeada de un borde de skungs de diez centímetros de ancho. De igual piel el enorme col chale, que llegue hasta la cintura, cubriendo por completo el antebrazo. E n resumen, muchas pieles y poca tela. Los vestidos de lainage se adornan con ratine, que es una especie de peluche de varios t o n o s se emplea en varias f o r m a s pero, sobre todo, en quillas para las faldas, que generalmente se ponen sólo en un lado. L o mejor de esta tendencia es que nos alejamos de l entrave, aproximándonos á cierta amplitud de faldas. N o podemos, sin embargo, cantar victoria; se trata de una amplitud relativa p a r a los tailleurs; en cambio, las toilettes de ville han dado u n paso de gigante hacia la libertad. Los trotteurs seguirán siendo cortos, mientras que los tailleurs más habillés tendrán una pequeña traine serpent. En cuanto á las chaquetas ó gabancitos, serán medio largos ó cortos del todo, y algunas veces de un corte muy complicado. El género col chale es casi obligatorio. Se ha hecho el adorno de moda, con el revés absolutamente souple, formando coquillé Com o esto exige que la línea del hombro se conserve en toda su pureza, las mangas tienen que ser completamente lisas. L a última palabra, lo más chic entre lo elegante por excelencia, es la casaca, que unos llaman Luis X V I y otros Directorio, pero que en realidad debiera llamarse C o n s u l a t muy difícil de llevar, con su faja de liberty drapé, que corta completamente el talle, pero tan. llena de gracia cuando la lleva tma mujer alta, esbelta y flexible. Como costume habillé, no puede darse nada más bonito. U n bordado dentro del mismo estilo figurará el chaleco y adornará el cuello y las bocamangas. P a r a completar esta toilette es indispensable un tricornio de terciopelo con alto penacho de plumas en varios colores, que no se parezcan, pero que armonicen bien entre sí. ¡Mucho cuidado con esta amalgama de distintos matices! Este es un caso en el que se confirma el gusto exquisito ó se desacrechta para siempre. Botones muy grandes adornan generalmente nuestros tailleurs; botones antiguos ó modern- style, pero siempre de extraordinario valor artístico. Las toilettes de ville han sufrido una gran modificación. Los vestidos de una pieza han desaparecido en absoluto. H o y día se componen de dos ó t r e s u n a falda abierta sobre una quilla, ó en forma de túnica, sobre una segunda falda de ratine ó de otra tela distinta. Esta falda es muy alta, porque para los vestidos de ville, el estilo Récamier es generalmente adoptado. H a g o notar que el dégagenient de los hombros no ha variado nada y que la collerette está por completo desterrada. E n cuanto á cinturones, la cordeliére sigue haciendo furor. También se ven cinturones en el género japonés; pero tienen la contra de destruir en absoluto la línea. Algunas veces se impone la tercera pieza de que hice mención. Me refiero á la túnica de broderie, de pasamanería ó de encaje bordado, con perlas mate, que ha venido á reemplazar los voilages, tan en boga este verano. Este género de adornos es complicadísimo. Se hacen aplicaciones de cachemire de la India sobre tul mezclado con terciopelo y liberty, con plata oxidada y oro viejo. Como las dimensiones de esta crónica van siendo excesivas, dejo para la próxima la descripción de las toilettes de bal y manteaux. CONDESA D A R M O N V I L L E