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O J i Mr I JLJV; EN EL BULEVAR LA REPRISE DE MAISON DE DANSES pr L Vaudeville ha inaugurado su temporada con una sensacional de la Maison de Daitses. Más sensacional todavía que la rcprise de la comedia de Noziérc era la presentación de Polaire, de vuelta de su accidentado viaje por los listados Unidos, de donde se ha traído, según se potinca por los escenarios, 500.000 francos y un negro. Ya se conoce que aquél es el país de los dollars. l olaire hace la Maison de Daiises. con todo el fuego de que es caiiaz su temperamento nervioso, un poco porque ella es así, y un mucho porque éstas francesas tienen la idea de que las mujeres españolas Kc pasan la vida bailando, dando saltos, tocando las castañuelas y echando rayos y centellas por los ojos. Una española que no se pase la noche rabiando y pegando patadas contra el suelo, en París no la concibe nadie. Pero cuando se estrenó esta comedia la pasada tenqiorada, Polaire supo comprimirse un poquito y (fuizá por temor á la crítica no exageró demasiado el pa) el. La obra fué un éxito, Polaire se vio colmada de elogios y alabanzas, la Maison de Danscs se sostuvo en el cartel un centenar de noches y ahora recibe la consagración que pocas producciones teatrales alcanzan en París, inaugurando la temporada... Polaire se lo ha creído... Polaire está segura de haber acertado... Polaire no duda que ha hecho una creación... ¡Polaire está inaguantable! Yo lo confieso: me he indignado viéndola... De la Polaire que estrenó esta obra hace diez meses, á la Polaire que hace ahora la reprise, de regreso de América, hay un verdadero abismo. Aquella resultaba discreta; la veíamos tímida, llena de buena voluntad ésta es francamente insoportable. Los yanquis podrán haber hecho ganar á esta artista medio millón de francos en tres meses, y yo, que soy buen amigo de la señorita Polaire, la felicito... ¡Pero compadezco á los yanquis! No deben andar muy bien de paladar artístico allá por la Quinta Avenida de Nueva York. Sí; yo me he indignado la otra noche en el Vaudeville viendo á la señorita Polaire interpretar el papel de la gitana Estrella; pero con ser mucha la indignación que me producía la artista, fué mucho mayor la que sentí contra el público cuando se levantó electrizado á aplaudir ima de las danzas bailadas por Polaire. ¿Será posible? murmuré. Y creí que esta a soñando... Hubo que rendirse ante la evidencia y reconocer que, en efecto, el público aplaudía, aclamaba á Polaire, muy convencido de que en España se baila así, y de que las mujeres van como la señorita Pelaire: vestidas de máscara. ¡Cómo no creerlo si hasta pian Sala- ¡perdón! lean Sala dice la firma- -la ha hecho un magnífico retrato en el que aparece I- olairc en tal guisa que no se sabe fijamente si es una maja de l andereta ó una dama que se ha puesto un dominó para sorprender á su marido en el baile! La Maison de Danses es una hermosa comedia y no borraría uno solo de cuantos elogios hice de ella diez meses ha; pero hubiéramos preferido ver ahora á otra artista interpretando el complicado papel de la voluble Estrella; una artista que con su presencia nos convenciera de que era posible que los hombres enloquecieran por ella hasta el extremo de abandonar los padres á sus hijos y los maridos á sus esposas... i Ay! Y esto no puede ser que nos lo expliquemos viendo á la señorita Polaire... Como ahora están en moda los monos en los escenarios de los teatros de París y en la Alhambra se exhiben inonsicur y niadame X, y en Olimpia el Príncipe Charles, yo creí, al salir del Vaudeville, que me había equivocado de teatro... Y aun en este momento no estoy seguro del todo... ¡Dios mío! ¿Habrán contratado en el Vaudeville al mono del Olimpia? JOSÉ JUAN CADENAS.