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mT udER mm H LA ORIGINALIDAD DE UN SABIO Es la rosa de la Reina, aue tiene su interesante historia. Varios ciudadanos belgas, sabiendo que ¡a rosa es la flor predilecta de su Soberana, decidieron regalarle hace poco una, realmente preciosa, y para que todos los subditos de la caritativa Reina pudiesen ostentar la mencionada rosa, idearon reproducirla en celuloide por centenares de millones, distribuyéndolas entre todas las tiendas de grande ó pequeña importancia, no sólo de Bruselas, sino de provincias y hasta de las más insignificantes aldeas, vendiéndolas á diez céntimos cada una. La reina Isabel, que pasa su vida pensando en hacer buenas obras, y que no deja escapar una ocasión favorable para los pobres, tuvo una feliz ocurrencia. Al recibir la rosa, mirándola con entusiasmo, sus manos nacaradas tropezaron con una espina, y al momento sintió oprimírsele el corazón ante el recuerdo de las muchas espinas que punzan la frente y el pecho de los pobrecitos enfermos, víctimas de crueles tormentos, y al saber que su rosa había sido reproducida, expresó el deseo de que se vendiese en la Exposición, y que el producto de la venta se destinase á la Liga antituberculosa belga. La voluntad de la Reina fué inmediatam e n t e ejecutada, y gracias á la iniciativa de Su Majestad, millares d e florecill a s contribuirán al sostenimiento de tan benéfica institución. La idea es mucho más bonita que la rosa. ¿Verdad? M o solamente en las novelas y leyendas se encuentran personajes inconcebibles de orig; inalidad; existen algunos, aunque pocos, en la vida real. Suecia posee actualmente uno, cuyo nombre merecería pasar á la posteridad. Pero es tan modesto como original y sabio. Se empeña en conservar el incógnito, y sólo su obra atestiguará que ha vivido y que ha dedicado su vida á la mujer de todos los países. Su obra es pequeña y, á la vez, inmensa. Se reduce á dos palabras, que encierran un mundo d- -pensamientos y hasta una vida entera. Este hombre extraordinario se ha propuesto traducir á todos los idiomas y dialectos conocidos dos sencillas y universales palabras: Te adoro. Y a h a llegado á comprobar q u e e n C h i n a se dice Aío u ai ni; en Armenia, Se sirent as hez; entre los árabes, Nehabbek; e n Indostán, M a i n sym ka pisar karim, y en Groenlandia, Nnifgra c emlainalenfironajwngüarrigujak. Hasta aquí han llegado los estudios de este sabio, que ha suspendido por una temporada sus investigaciones para descansar. No ex extraño que el último descubrimiento le haya aniquilado. En cuanto las muchachas modernist a s se enteren de la noved a d, exigirán á s u s adoradores que las dec l a r e n su amor en cualquiera de e s t as lenguas, por consideFANTASÍAS rar antiguo oír en inAMERICANAS glés, francés ó español 1 a s mismas palap 1 divorcio ha enbras que hacían latir centrado un apósprecipitadamente 1 o s tol en la persona de corazones de nuestras Mrs. Gussie Drewitz, abuelas. una americana, dueifiim í f ña de inmensa fortuLa que quiera prona y enemiga irrebar la intensidad dei MUEBLE DE COMEDOR conciliable del matricariño que ha inspiraDetalle del mobiliario del comedor estilo alemán moderno, modelo monio. do, puede poner como del proíesor Paul, de Berlín, publicada ea el número anterior. condición para acceP e r o el ideal d e De la Revista Deutsch kunst un dekoration der á las súplicas del Mrs. Gussie Drewitz que suspira por ella que le diga las dos palabritas no es abolir el matrimonio y proclamar el celibato su como es usual en Groenlandia, y si aprende Nnifg, rasueño dorado consiste en inducir al divorcio á la mujer casada, para rescatarla de la esclavitud y qué cernlai... etc. ya puede estar segura de que... es un pueda gozar de la libertad, que no sabría apreciar si héroe el que aspira á conquistarla. lio hubiese sufrido antes á un tirano. El entusiasmo por la monomanía que la domina llega hasta lo increíble. En varios periódicos ha hecho decir que pone su inmensa fortuna á disposición de toda aquella que quiera librarse del yugo opresor del matrimonio, sin p n la Exposición belga, damas de la buena sociedistinción de razas, de clases ni de religiones. dad ofrecen á todo el que llega una pequeña rosa i Es lástima que la extravagante y caprichosa amede celuloide, por la módica suma de diez céntimos. ricana no sea pobre! LA ROSA DE LA REINA 5 678-