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d Hcci aricoyfNíoro REVISTA oft Afín? ILUSTTÍ ADA f MTM- l. nif UADnlD, H. DE OCTUEmB Dli lílO PÁNICO -c ticdo. ¡Miedo, eípiínlo, terror, pánico. I- Y esa liurcadíi, amipo mío... -Kti honraba aúii mi pecho, dulce amíf- a nía. y, íiiTi embari o, puedo jurar á usied por la cruz de mi ripfllidü y por la cruz de nii capada que entonces no cedía mí valor mi ápice al que más larde dciuostré alc nuzando esta lor: osa crvLí cu p campo de batalla, U SIED. ícneral? -Vo, marquesa. cruz empapada tni mi saiisr y n la de mís feroces enemigos. Usted salic muy bien ue me recocieron sobre mi caballo con cinco heridas, tan tiravi. algunas de ellas, que oor no dejanne morir sin ¿acramenios. en el miímo atrio de la ÍL; lc- i ¡a nuc servía de hospital de sangro me fué adinini- irarja la í xiremamición á paso de Círga- Uíted nn ífínora que rcribi lo Glcoa Sanioi; con Rran fers- or. ¡ii haber perdido aún el eonociiinenlo. cuando ya ca 5i tenb perdida la vida... Que no soy un cobarde, en fin, ni lo era cn ir-