Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
Cuando se abre la portezuela, el paraguas se despliega y constituye un pequeño techo que protege á la per- ¡Su retrato! ¿Y dónde le voy á poner? -No cabe duda- -le contesta su esposa. -En el comedor. Jf Jf Es también excelente método el de lavarse con leche de cabras y seguir un régimen refrigerante, t o m a n d o suero clarificado y haciendo algunas lociones durante muchos días. M O D O DE SOLDAR EL H l R g R O EL ACERO y H) D LASTRO RENGLONES CORTOS MIS CANTARES Quise llegar y llegué, ¡pero no se me ocurrió que tenía que volver! Voy á ver si consigo el variarrne, y no poner cariño jamás en nadie... ¡Que ya me canso de matarme por cosas que nunca alcanzo! San Sebastián puso el cuerpo y yo ponía mi alma... ¡Y lo mismo nos. pusieron! i Que hay en mi canto amargura! Lr, medicina es amarga... y, sin embargo, nos cura. tado el paraguas. Este se desmonta con facilidad, aplicándole al coche sólo en casos de lluvia. Blanquitas las velas, y muy crdc el mar, muy azul el azul de los cielos, y muy negro mi negro pesar. Eres plantita de albahaca, que aun cuando no tiene flor perfuma toda la casa. Repiquen los palillos, que el baile empieza, ¡y mírame á los o. jos, que yo le vea... ¡Que es íu palmito como la Macarena de rebonito! En un banco me senté, y á todo el que vi pasar, aluegorle vi volver. GLOI; A DE LA P R A D A sona contra la lluvia Tíiicutras abre el paraguas de mano. Se comprende que no siempre es necesario que el carruaje lleve adap- mmm sm ÉÉf ágase fundir borraj en un vaso de tierra, y añádase sal amoníaco tn la proporción de un décimo, y cuando estos ingredientes están mezclados, se vacían sobre una plancha de hierro para que se enfríen. El resultado de esta operación es una materia nitrosa á la que se añade una cantidad igual de cal viva. El hierro y acero que han de soldarse se calientan primero al rojo y se aplica sobre ellos la composición anterior reducida á polvo, que se funde y cuela como el lacre; después se ponen otra vez al fuego de las piezas, cuidando de que lleguen á calentarse hasta una temperatura muy superior á la- que por lo común se da para soldar, y entonces se retiran y golpean con un martillo. Las superficies quedarán perfectamente juntas. CHISTES SEIS B A T L L A S LEA pr xaminábase de Historia un punto que nó era un Mariana precisamente, y fué sorprendido con esta. pregunta: ¿Cuántas guerras sostuvo Espaíía en el siglo xv? -Seis. ¿Quiere usted enumerarlas? -Sí, señor. Una, dos, tres, cuatro, cinco y seis. U N A EQUIVOCACIÓN ABC ni mas resante no é i Hielos diarios Veinte páginas de texto y grabados, 1 1 n transeúnte, compadecido de un pobre que lleva a! pecho un cartel que dice ciego le da una peseta. -Gracias, señor- -contesta el pobre, -por haberme dado esta moneda, de plata. ¿Pero no es usted ciego? -No, señor. ¿Y ese cartel? -Es una equivocación... Yo no soy, ciego, sino sordo- mudo. LENGUA DIFÍCIL CÉNTIMOS ÚTILES PARA L i M P l Á R LOS BRONCES DORADOS Y P L A T E A D O S Preciados 20, LA FUNERARIA, Te éf. 225. Mo per e n e c e al Trust Funerario. g n casa de un. profesor de idiomas. -Me han dicho, maestro, que domina usted todas las lenguas vivas. Sí, señor; todas, menos la de mi suegra. EL S I T I O I N D I C A D O étase en agua hirviendo la pieza, manchada de cera ó sebo hasta que uno ú otro se hayan derretido; en seguida frótese la parte de la mancha con ui. a brocha cargada de albayalde en agua, y por fin, can otra se quitará este embarrado. M O D O OE BLANQUEAR EL CUTIS i POLVOS JABÓN JIAnAVILI. OSOS PARA LA B í yiIBlWII I f n garrón envia su retrato á cier to amigo suyo, en ¿raya casa come tres veces por semana. Tp 1 agua destilada de fresas, de me- lón y de pimpinela, y la que se extrae estrujando simplemente, las rosas y las fresas, da con su aplicación al cutis una blancura muy hermosa. Harca ragistrada Preservan el rostro de las I influencias de! Frio, deí I Sol y del aire del Mar, I Blanquean y suavizan divinamente el Cutis J. SIMÓN, 59, Fauí) St- fflartin, PARÍS J Rechazar las falsificaciones.