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¿DONDE ESTÁN LOS M U E R T O S? TToñín era un chico delgaducho) menudo, muy moreno, más bien fet (jue gua ero tenía un. os ojillos negros tan ex resivos que, como se dice vulgarmente, hablaban solos. Mijo de un limpiabotas ambulante, que á duras penas ganaba para comer muy frugalmente, y careciendo de todas las demás necesidades, asaha su vida recorriendo calles y lazas con la caja de cepillos y betunes pendiente de una correa colgada al cuello. Cuando su padre se detenía á limpiar unas bo- día estaba incajiaz, llovía á mares, el viento no permitía abrir los paraguas, y las ocas crsonas uc transitaban or las calles no se detenían para socorrer al chicjuillo. Dando vueltas sin rtimbo fijo, llegó á un cuartel en el momento de dar el r a n c h o con disimulo, temiendo C ue le echasen, se fué ai) roximan (lo á un soldado (jue le ¡jareció ser d más simjíático, y m, irándole con aquellos ojos tan éxi resivos, le su licó que le diera un pocpúto de caldo para su padre, ¡ue estaba enfermo, líí (jíicial de guardia, que le haljía observado y había oído sujicticíón, se compadeció de la pobre criatura, le dio una buena ración de rancho para él y le hizo oner caldo en una botella i ara uc se lo llevase á sui) adrc. Toñín salió más ligero que una. flccha- y alegre como un cascabel; i) er al llegar a su casa tuvo la primera amargura de su vida; el padre había dejado de existir. i Pobre niño! Solo en el mundo, cuando llegó la noche le esi) antó su soledad, y huyendo de los recuerdos ue en el ac uel cuarto atormentaban su alma infantil, con los ojos rojo? de llorar y tiritando de frío, volvió al cuartel, donde or la mañana había sido tan bien recibido. Continuará. Aj I RA F F liaff era un perro español, nacido en líl líscorial, al ciue su dueño por lujo le puso por nombre Raft; porque las cosas de l lsi) aña, en opinión general, llevando nombre extranjero parece que valen más. Kaff era nn jjerro hermosísimo, y acostumbrado á cazar reses mayores, decían c ue era una especialidad. Por azares de fortuna el buen ¡erro fué á parar á poder de im nuevo dueño ne no persiguió jamás la caza mayor, y sólo salía al canq o á tirar á los conejos, perdices, codornices. 3 en su afán de cazar, cuando no había otra cosa que matar, se conformaba tirando á la alondra y al zorzal. A Raff, que era un perro noble, no le hacía gracia andar tras animales pequeños, y llevaba muj á mal coger á los pajarillos heridos. ¡Qué atrocidad! 23 4 5 G 7 S- tas, Toñín soltaba con alegría su pesada carga y se iba á jugar con otros chicos de su misma edad y tan poco afortunados como él. L na mañana, al despertarse, le sorprendió cjue su adre no estuviese levantado como de costuml) rc; le llamó repetidas veces, hasta que abrió los ojos, y dijo: -Hijo mío, estoy muy malo, no puedo trabajar hoy; sal tú á ver si te dan algo para que comas yo no necesito nada, vete tranquilo. El niño se fué con la idea de pedir limosna para llevar alguna cosa al enfermo que pudiese aliviarle. Inútilmente imploró la caridad pública; el