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mTm EniMGmn PAGINAS F E M E N I N A S CRÓNICA DE PARÍS MirncotES 5 DF ocruB n omo anuncié á mis simpáticas lectoras, varias casas intentan resxicitar el estilo Luis X I I 1 con sus basques, y alguna vez también se lanzan al pctit hahit. El detalle más bonito, verdaderamente mifinoii, es el cuello de encaje sobre fondo de terciopelo ó de moirc: es una idea eiue ya se ha iniciado este verano, pero seguramente se acentuará en la próxima temporada de invierno. En este momento se derrocha, materialmente, el tercio clp negro; por todas partes y á todas horas no se ve otra cosa en adornos, tailleurs, trajes de tarde, loUcttc de noche, abrigos, y hasta para las batas se utiliza. Eos somlircros de terciopelo han hecho furor en verano, y no parece natural que desaparezcan ahora. Son Etmensos. algunos sencillamente drapés: otros, cubiertos de magníficas plumas plrurciiscs, y la mayoría con el ala íorrada de libcrty ó museliria, de seda, en tonos claros. Como pctits chapeaux siguen llevándose esa esnecic de boniclwv. s qiie aparecieron á principio de la primavera última, modificándose un poco, con tendencia á aumentar su tamaño. Se hacen en tela de todo género y en diversos colores, adornados con giiipures aliirdirs de azabache. El sombrero p! at no ha obtenido el éxito que se esperaba; las rfl oífcy se hacen cada vez más altas, y los adornos altísimos. P a r a trajes de noch. e se ve mucho eh crespón rosa ó azul, muy i: iálidos. incrustados de iiialincs. y con el indispensable cinturón de tcrciojielo negro, con ó sin caídas. Esto no debe servirnos de norma, pnes la desaimrició. de estos cintnrones s inevita. ble, y serán substituidos por la muselina e seda del mismo color que el vestido. L a unión de pieles y encajes lia sido siempre de u n efecto precioso y de una delicadeza exquisita. E í modelo que voy á describir podrá dar una idea de tan seductora combinación. E s todo él de aplicación, con un loorde de liberty blanco, unido á la falda por una guirnalda de violetas de terciopelo. P o r delante, desde la cintura, pasando por. un hombro para descansar sobre el final de la falda, tiene un adorable renard negro, completamente plano. El otro hombro sólo tiene como epolcttc unos hilos de azabache. E s realmente m u y original. I ara las muchachas, el estilo Imperio un pocjuito modificado, en crespón pétale de rose, sobre el cual puede llevarse un encantador figaio de VaIcnciennes. U n a guirnalda de rosas pompón marcando c! talle muy alto, y al borde de la falda, sobre w volante del mismo encaje, otro bouquet de rosas. P a r a completar esta deliciosa toilette es indispensable peinarse á lo Titíts, con tirabuzones cortos que caigan sobre los hombros. Es un jíeinado en extremo joven, que favorece mucho, mucho, y tendrá gran ace itación este invierno. Las salidas de teatro ó abrigos de noche son maravillosos, en raso ó cJianiwtise de tonos brillantes, railes; ero no de muselina negra, que las im irimía un sello triste, sino de gasa cendre de rose, que les da una tonalidad muy dulce y armoniza perfectamente c- todos los colores. Todas estas combinaciones resultan bastante complicadas, lo que puede hacernos presumir que la moda del próximo invierr. o no será nada sencilla. Eo que sí aseguro es que no veremos ni una sola cntrave; los vestidos serán más amplios, con l ronunciadas tendencias Im ierio y Euis X I I I Eos pendic. ites largos le nuestras abueL aquellos que tanto favorecían, prestando á la fisonomía un no sé qué solemnemente elegante; ac uellos pendientes esencialmente aristcA- ráticos, que se usaban en la éjioca de JMarie Amelie, y que creíamos definitivamente relegados al olvioo, han aparecido rei: entinamentc, prcsentándí se po. -vez piimera en las carreras de Deauville. Aunque modificados, como es lógico, porque su montura es más I ligera y más fina, conservan siempre su M- inci al i atractivo: ser una joya que no se vulgariza: á, ¡oorque su carácter especial imjiide su uso á todas horas y con cualquier clase de toilette. Eos pendientes largos necesitan formar parte de un conjunto de gasas, pieles y encajes. Espero que el número de sus adictas aumentará de día en día. CONDESA IVARMONVILLE. BOAT- POLO p I hoaf- polo es la última palabra del sporl, el juego favorito de varios intrépidos nadadores, que han fundado un Club en Escocia, al C ue sólo pueden ijertcnecer las personas que reúnen todas las condiciones necesarias para ioder salvar los muchos- peligros que tiene el juego. Sus reglas son casi exactas, en lo posible, á las del polo; pero en vez de jugarlo en tierra, se juega en un! a. go ó estanque, y el caballo se substituye por un Ixile armado con un solo remo, que sirve para tripular) a ligera embarcación y para lanzar la pelota, de grandes dimensiones y forrada de cuero, con olijeto de que resista los golpes. Cada bote debe ser tripulado por un jugador, porque siernjjre es más fácil conservar el equilibrio e. stando solo, sin obstáculos que entorpezcan los rápidos movimientos indispensables para rechazar la pelota y evitar que la lancha dé la vuelta, percance que á los mejores jugadores les ocurre frecvientemente, y entonces es cuando demuestran su maestría y su serenidad. Si se aturden y sueltan el remo para nadar, oirán un murmullo de desaiirobación con que el público, que presencia el partido desde la orilla, castiga su torpeza; pero, en cambio, si al caer se aleja del