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i hombre de agradable trato, y modestísimo. El fallecimiento de su hijo, médico muy distinguido, en quien se cifraban grandes esperanzas, contribuyó grar, demente á que se retirara del toreo. NOTAS TAURINAS llano; nunca falta un precedente que lo justifica y acaba por parecer hasta ridículo el que lo censura. Pero se les ocurre á dos buenos aficionados de Bilbao pensar en un homenaje al gran picador A ujetasj que lleva más de treinta y cinco años de ejercicio de la profesión y está hoy tan valiente, tan habilidoso y tan entusiasta de su profesión como cuando empezó; se acoge la idea con cariño llueven ofrecimientos de toreros altos y bajos, de ganaderos, de empresas de caballos, de todos, absolutamente todos los que pueden dat alicientes á una fiesta que puede ser grande y hermosa, menos del que lo puede todo, del que con un Aquí estoy yo habría completado la obra de todos y habría recibido plácemes hasta de los mayores enemigos. Se trató seriamente de dar una corrida de toros que habría resultado verdadera solemnidad, por los elementos que habrían integrado el cartel y porque con ella se pensaba que el gran Agujetas dejase de verse aporreado por los toros, pues es verdaderamente una pena verle rodar y meter su venerable cabeza blanca entre las patas de los caballos, expuesto á un serio percance que no debe sufrir quien, por ser ya un anciano y tener el puesto que tiene en la histo; ria, no lo merece. P a r a ver si podía realizarse el pensamiento se exploró la voluntad de todos los que podían contribuir al éxito, y respondieron muchos inmediatamente, como estaba dispuesto á responder el público si se hubiera llevado á efecto. Sólo faltaba plaza en que verificar la solemnidad, y como había que unir lo útil á lo agradable, era preciso celebrar el homenaje en una plaza en la que fuera fácil conseguir un lleno y éste representara una cantidad respetable, que permitiera al venerable Manuel apartarse ya de los peligro? á que no debe exponerse por su edad En suma, que la plaza más á propósito, por su capacidad y por sus condiciones especiales, era la de Madrid, que podía cederse en el mes de Octubre, cuando no pudiera ya hacer daño á la realización de los propósitos del empresario. No es que la empresa esté obligada á ceder una finca que tanto le cuesta aj año para subvenir á todas las necesidades de todo el que tenga relación con las fiestas taurinas, porque cuando esté su negocio en pérdidas no van á ir á enjugarlas los que tal cosa pretenden. Pero el caso Agujetas es un caso excepcional, de esos en los que se depone todo por colocarse al lado del público. Se esperaba que la empresa hablase en este asunto ofreciendo, aunque fuera condicionalmente, su cooperación importantísima, y como no hubo nada de eso y no había Comisión or- KS ganizadora que tomase á su cargo la misión de gestionar punto tan importante, quedó paralizado todo, y los que hace dos meses se ocuparon de este asunto dejaron de hablar de él considerando perdida la batalla. A pesar de ser cierto todo esto, no estará demás volver sobre ello y recordar á todos el deber moral que tienen de tomar con interés la realización de un acto que tan hermoso nos pareció á los que tenemos cariño á las cosas relacionadas con las fiestas taurinas. Es muy posible que la empresa de Madrid diga, y con razón, que á ella nadie la ha pedido nada, y, por lo tanto, nada ha tenido qué negar. En efecto, es cierto; nadie ha pedido nada, porque no hay nadie autorizado para hacerlo. Hablaron algunos elementos, y si hubiera hablado ese tan imprescindible, en seguida ge habría formado una Comisión en la que, desde luego, debía figurar alguien que representara á esta empresa, no sólo por ser de plaza tan importante como la madrileña, sino por tratarse del pueblo en que nació el veterano picador, y en el que obtuvo s u s primeros y m á s numerosos triunfos. Por qué no toma á su cargo e) propio empresario la organización del homenaje, en la que le han de ayudar de buena fe todos los que admiran á Manolo, que es como decir todos los toreros, todos los ganaderos y todos los aficionados de España? Haga un esfuerzo de voluntad el Sr. Mosquera y que veamos realizada esta hermosa idea, que tan noblemente lanzaron á la publicidad los señores Bagues y Sastre, de Bilbao. Los que escribimos no podem. os poner al servicio de la causa otra cosa que la voluntad y persistencia constante, insistiendo en las manifestaciones que recogemos al hablar con el público, y por ello insistimos er pedir que no se olvide esto como se han olvidado otras tantas cosas. A 4 ti ir Mariano Antón. Murió en Madrid el 27 de Octubre de 1894, causando su muerte verdadero sentimiento entre cuantos le conocían. P. P. CHANELA. ¿QUE HAY DE AGUJETAS pTs sencillamente triste lo que ocurre en estos asuntos de toros siempre que se trata de realizar una obra de justicia. Todos los buenos propósitos tracasan, y no es extraño ver coronados de éxito los mayores absurdos. Tratárase de que en Madrid adquiriese cartel alguna ganadería absolutamente desconocida, y encontraría las puertas de la plaza abiertas sin dificultades por parte de la autoridad ni de nadie. Si algún torero, sin base alguna en su carrera, pero adinerado ó bien recomendado, quiere escalar la alternativa, no encontrará obstáculos que vencer. También pasarán los cambios de personal en las plantillas de toreros, hasta el extremo de que algunas tardes no torean ni la mitad de los anunciados. Todo es posible; todo lo injusto encuentra el camino ÁLBUM BICGRAFICO JOSÉ MORALES (OSTIONCITO) pTste muchacho es un mirlo blanco, una cosa muy rara, en lo que respecta al modo que ha tenido de hacer la carrera, acoplado al sistema que se usó hasta hace algunos años; pero separado de la resrla general en la actualidad. Hoy se improvisan los matadores; salen de la nada, y antes de saber vestirse piensan en la alternativa, y al joven José Morales hay que reconocerle que no ha usado de precipitaciones y ha dado todos los pasos que.