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mente; tú eres más antiguo y respondiendo á Redondo, dijo: Nada, nada; el primer toro es del primer espada. Llegado el momento de estoquear el primer bicho, ambos matadores requirieron muleta y espada y se fueron hacia la res, decididos los dos á tomarla por su cuenta. Redondo llegó antes y le dio dos ases, pero al salir del segundo se llevó al toro el Galleguito con el capote, y Cuchares, aprovechando, le dio un golletazo que acabó con el bicho y con la competencia de aquel momento, y originó un escándalo enorme y hasta cuestiones personales entre los partidarios de uno y otro diestro. Al año siguiente trabajaron arnbos juntos en la plaza madrileña, habiéndose convenido, para evitar contiiigencias lamentables, qiie las cuadrillas turnarían y que no se. permitirían en ningún caso contiendas que pudieran originar desgracias. Por fin la enemistad desapareció, y los antagonistas sellaron públicamente con un abrazo su reconciliación en la misma plaza de Madrid. P. P. C H N E L A LOS EMBOLADOS I- I ace algunas semanas que en el diario La Mañana publicó el joven y entusiasta Ballestilla un trabajo cuya finalidad era la desaparición de la lidia de toros embolados para los aficionados que gusten lidiarlos en las novilladas, número que se ha ofrecido al público en algunas corridas de Tetuán y Carabanchel. Eran muy razonables algunos de los argumentos de Ballestilla, y el artículo, en total, estaba in. spirado por el más noble de los sentimientos de humanidad. Esto es indiscutible, y desde tal punto de vista estamos completamente de acuerdo; pero hay que transigir con algo que nos repugne, si ese algo es lo menos malo de lo necesario para que no caiga por su base la fiesta de toros. Las novilladas, en general, son las fiestas en que hacen los ejercicios los q u e pudiéramos llamar af rendices adelantados del toreo, antes de llegar á oficiales; pero antes de poder tomar parte en ellas, antes de estar adelantados, deben aprender en otros sitios en los que haya un pehgro relativo y mucho más lejano que el que había- en las c a p e a s con rases á cuerno limpio. Fué muy acertada la disposición de prohibir las capea; s, por el gran núv mero de desgracias que en ellas ocurrían; pero con ello se dio un golpe de muerte al aprendizaje de los toreros, y sin tal preparación no hay ga- rantía de éxito cuando se presentan en las plazas. Que la lidia de embolados tiene su correspondiente tirite salvaje, no hay que dudarlo; pero no es, ni más ni menos, que una capea, con la precaución de embolar los cuernos de los toros para que los golpes que pudieran ser cornadas se queden reducidos á porrazos de menos gravedad. En todo tiempo se corrieron, después de los novillos de puntas, algunos embolados, y por lo que respecta á Madrid, en esa parte de la lidia dieron sus primeros pasos casi todos los toreros que de aquí han salido, y muy especialmente Valentín Martín y Vicente Pastor. Alrededor de Madrid hay muy pocas ganaderías, y en las que hay no es fácil el acceso de los que quieren aprender á torear. Cada ganadero tiene sus procedimientos, y todos deben respetarse, por el derecho que cada cual tiene á dirigir su casa á su manera. Lo mismo el duque de Veragua que D. Esteban Hernández, y los ganade ros de Colmenar, verifican las tientas y herraderos sin que se entere el público, y con el objeto precisamente de que no vaya nadie con la pretensió. n de presenciarlas. Hasta hace unos diez años, en la ganadería de los herederos de D. Vicente Martínez se hacían las tientas ante más de un centenar de invitados, y allí recordamos haber visto á Dominguín, Vicente Pastor, el Moro, el Húsar y otros varios, unos que estaban invitados y dttos que caían en Los Linarejos como llovidos del cielo. y toreaban lo que podían. Aquello se acabó, y sólo parece que tiene interés en que á sus vacas y IDCcerros desechados los toreen los principiantes el nuevo ganadero D. Dionisio Peláez, cuyo ejemplo debían seguir otros. El hijo oolítico de D. Vicente Martínez, D. Luis Gutiérrez y Gómez, iniciador de la idea de cruzar sus reses con las de Ibarra, cuando murió te. nía casi concluida una plaza con amplio redondel y muy recomendables condiciones en una hermosa finca de su propiedad, más allá de Colmenar. El destino oue quería dar á la placita era el de escuela de aprendizaje de toreros á pie y á caballo, con preferencia para los que fueran hijos de Colmenar Viejo. Para ello contaba con el también difunto Badila como maestro de picadores, y con Tomás Alarcón para dirigir á la gente de á pie. I Era descabellado su plan? He ningún modo. En primer término, velaba por los prestigios de la fiesta en general, y en segundo, por los intereses propios y por los de los Otros ganaderos colmenareños, pues si salían en el. plantel de toreros que diera la escuela algunos buenos, esos serían los que, por gratitud, harían lo que pudieran en pro de las ganaderías de la tierra. Si esto lo hicieran los ganaderos de esta provincia y otras cercanas, no hacía falta otra escuela; pero mientras así no suceda, bueno será que tolere el público la lidia de embolados en esas plazas, en las que cosas mayores pasan, y habrá donde puedan dar los muchachos que empiezan sus primeros capotazos. Debemos aceptar la fiesta de toros con todas sus consecuencias, y en gracia á lo grande que es, perdonar lo que tenga que no nos agrade por completo. Alanuel CnaOraao (el Gordlto) muerto á consecnencla oe una cogida, en la plaza de San Luis de Potosí, el día 14 de Agosto ultimo. ÁLBUM BIOGRÁFICO MANUEL RODRÍGUEZ CÁLVO (MOJINO CHICO) 1 1 no de los novilleros cordobeses que han aparecido en los años últimos, de los que tienen buena escuela y no sobrada fortuna para abrirse camino franco en su carrera, pues le va á costar más años que á otros el llegar, si llega antes de aburrirse al ver que no se le presentan las cosas todo lo bien que él desearía. Viene de raza de toreros, buenos, pues su padre era el famoso banderillero Caniqui, y es hermano de los Mojinos, Rafael y Juan, que tan bien han sabido desempeñar sus puestos en las cuadrillas importantes á que pertenecieron. No quiso, como sus hermanos, con- L