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pe MESA RLVUELTA pidió un paraguas á la dueña de la barraca. Toma este viejo- -dijo la mujer, -porque- el nuevo no se lo presto ni al mismísimo príncipe de Gales. A la mañana siguiente, un criado llevó á la de la barraca su viejo paraguas con otro nuevo y una tarjeta del príncipe. MANERAS DELICADAS RECOGEDOR DE FRUTA 1 a mejor fruta está, por lo general, fuera del alcance de la mano, y tiene que ser tirada á golpes, si no se prefiere esperar á que se caiga ella sola- En los dos casos la fruta se estropea. Y para que yo preste á usted esa cantidad, ¿qué garantía me propone? ¿No basta la palabra de un caballero? -Desde luego; pero, ¿dónde está? Que venga ese caballero. RENGLONES CORTOS CANTARES PENSAMIENTOS Una esperanza burlada es un purgatorio en cornpendio; una costumbre contrastada es un infierno completo. BALZAC. Haz que acudan á tus ojos las lágrimas, si es posible... i Si vieras como consuela llorar cuando se está triste... A Mira tú cómo sería la acción que han hecho conmigo que desde entonces no creo ni en mujeres ni en amigos. í! c El estudio profundo de las modas es la literatura predilecta de las mujeres. BEAUCHENE. a r a recoger en perfectas condiciones hasta la fruta que esté en las ramas más altas, recomendamos el aparató que reproduce el grabado, y que consiste en un recipiente cilindrico con aberturas cortantes, merced al cual la fruta puede pasar del árbol al plato sin golpes ni macas y en perfecto estado cuando se coge en sazón. En mi casa, niña, no hacen falta espejos; cuando quiero mirarme, me miro en tus ojos negros. Con tales frases insulta á su esposa Rafael, que casi siempre resulta que el más insultado es él. JÓSE RAMOS MARTIN. Un exceso de ingenuidad resulta tan inmoral como la desnudez. BLANCHARD. Los pueblos se moralizan aprendiendo á honrar la memoria de sus mártires. CAMAS A. Las mejores instituciones se corrompen siempre en manos de los hombres. CASILARI. ANÉCDOTAS 3 NGENUIDAD CHISTES UNA PROPORCIÓN El valor es, en muchos casos, el efecto del miedo. GALIANI. A dolí O I de Suecia visitó algunos pueblecillos de su reino, y en uno de ellos el Ayuntamiento le obsequió con un refresco. Bebió una copa el Monarca, y se metió la mano en un bolsillo para sacar el pañuelo. El alcalde le dijo presuroso: -No se moleste Vuestra Majestad. Todo está pagado. U N A FRASE D E R O S S m l -J ablan dos amigos, y uno dice al otro: -Creo que esa muchacha te conviene. Es buena, tiene algún dinero... -Sí, pero i es tan fea! ¿Y eso qué importa? La belleza dura poco. -Verdad. Pero la fealdad dura mucho. UN RECIÉN CASADO CONOCIMIENTOS ÚTILES CONTRA LAS MANCHAS D ossini tuvo que sufrir una vez el tormento de escuchar á un pianista que se empeñó en obsequiarle con una sesión. Y para serle agradable, tocó un trozo de una ópera del maestro, horriblemente destrozado. Admirable, amigo! -l e dijo ¡Rossini. -S o i s más poderoso que Dios... Porque Dios sacó el mundo del caos, pero vos hacéis el caos. UN PARAGUAS 1 a mujer, mimosilla, le dice al marido en plena luna de miel: -i Temo que te canses de tu nuevo estado! -No, hija mía. -Siempre temo que eches de menos tu vida de soltero. -No lo creas. La detesto tanto, que si hoy te murieras, mañana mismo me volvería á casar. AL PIE P E LA LETRA f uando Eduardo VII de Inglaterra era príncipe de Gales y estudiaba en la Universidad de Cambridge, se vio un día sorprendido en la calle por un violento aguacero, que le obligó á refugiarse en una barraca próxima. Como el chaparrón se prolongaba. jy e has traído la pulsera que te pedí ayer? -No, chica. Me han pedido un dineral. -Cuando éramos novios me decías que atenderías mi menor capricho. -Te traigo las zapatillas, que me ha parecido el menor. g u a n d o frecuentes salidas bajo un sol ardiente ó largas permanencias en la playa dejan manchas, paño sobre su cutis de jazmín, se apesadumbra usted muy justamente, querida lectora. Pero puede usted volver á su rostro el color nacarado de que con tanta razón se muestra orgullosa. El mejor medio que aquí se puede indicar, consiste en lavarse con la solución siguiente: Tintura de benjuí, diez gramos agua de rosas, cien gramos. Se aconseja también la infusión en leche fría de pepinos cortados en pedazos. El cocimiento en leche de hojas de atanacia, es mejor todavía. Solamente la leche es ya un buen recurso. Muchas personas creen, no sin razón, que la piel se obscurece si se lava en estío, en el centro del día. Un médico extranjero afirma que la luz eléctrica obscurece el cutis, lo